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Teresa Portela | Piragüista canguesa del UCAM Murcia

“Estar en seis Juegos es un sueño tan grande que no cabía en mi cabeza”

La piragüista Teresa Portela, ayer, en un campo de flores en O Grove, donde reside. // IÑAKI ABELLA

Desde que se estrenó en Sydney en el año 2000 no ha faltado a su cita cada cuatro años, y tampoco lo hará esta vez en Tokio (aunque un año más tarde debido a la pandemia), en donde sumará su sexta presencia en unos Juegos Olímpicos. El sueño de aquella niña de 15 años que soñaba con poder estar algún día en la máxima competición deportiva a nivel mundial se ha cumplido con creces. Sin perder un ápice de motivación y disfrutando del día a día, la palista canguesa del UCAM Murcia no se pone fecha de caducidad a sus 38 años.

Con la misma alegría con la que celebró hace dos décadas su clasificación para Sydney festejó Teresa Portela el viernes en Verducido el hito de poder participar en Tokio en sus sextos Juegos Olímpicos, a los que acudirá sin marcarse un techo en el K-1 200 metros.

– Tenía un par de posibilidades para lograr su plaza, pero mejor hacerlo a la primera y centrarse ya en Tokio.

– Sí, porque ahora tengo esa tranquilidad entre comillas de saber que voy y me puedo centrar en los Juegos. Hasta ahora Tokio quedaba en un segundo plano, porque lo primero era ganar el selectivo.

– Con 15 años su sueño era ir a unos Juegos. ¿Se imaginó en algún momento que acabaría participando en seis?

– Si ya es difícil ir a unos Juegos, imagínate esto. Ir a Tokio suponía estar entre las cinco mejores del mundo, y es algo muy complicado de hacer en todos estos años. Que hayan pasado 20 y haya podido estar en seis es algo increíble y un sueño tan grande que no cabía en mi cabeza.

– Con seis participaciones está haciendo historia.

– Por eso esta clasificación es un sueño, algo que si te paras a pensar es muy bonito. Estoy muy contenta por todo el trabajo que hay detrás, porque el deporte no es un camino de rosas, hay muchos momentos duros y esto es una recompensa.

– ¿Ha sido muy duro este año después del aplazamiento?

– Ha sido diferente, pero también es una vivencia que le ha tocado a todo el mundo, un obstáculo en el camino. Fue duro cuando se declaró el estado de alarma el año pasado y decían que iba a haber Juegos sí o sí, porque sabías que en 15 días tendrías un selectivo y jugabas en desventaja con respecto a palistas de otros países que no estaban igual que España. Cuando se aplazaron fue un alivio, pero lo más difícil de llevar son las dudas sobre cuestiones que no dependen de ti.

– Apenas quedan unos meses para la competición. ¿Ir es ya un premio o empieza a marcarse otros objetivos?

– El primer premio es ir, está claro, pero ya fui a otros cinco, así que no me puedo quedar ahí. Entreno para mejorar, para arañar milésimas a esos 200 metros y para llegar fuerte y en las mejores condiciones.

– ¿Nos conformamos con un nuevo diploma olímpico o irá a por la medalla?

– Quiero entrar en la final, pero en un 200 una vez estás allí no funciona el ver si puedo quedar séptima u octava. El deporte no es conformismo y todos los que entran en una final olímpica de 200 tienen opciones de medalla, y después puede ser que la consigan o no, porque depende de muchos factores. Yo intentaré luchar por estar en lo más alto.

– La gran incógnita será saber cómo van a ser estos Juegos tan marcados por la Covid-19...

– Sí, hay mucha incertidumbre, porque las dudas son continuas. Si los que toman las decisiones aún no lo saben, pues yo menos. Habrá que ver la evolución de la vacunación... Pero está claro que serán unos Juegos diferentes.

La motivación sale de que me gusta este deporte y disfruto no solo los resultados sino también el recorrido

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– Me imagino que también lamentará las restricciones, que impedirán que su familia pueda disfrutarlos con usted.

– Van a ser muy diferentes porque no se celebran el año que tenían que celebrarse, con restricciones y sin que el público pueda acceder libremente. Y parece que en la villa olímpica solamente podrán estar cuatro días los deportistas que compitan para mantener las burbujas, y después debes irte fuera. Ya había estado en Japón con mi familia en una competición en 2019 y la idea era volver pero... Al menos nos queda la fortuna de haber estado ya allí.

– ¿De dónde saca la motivación después de tantos años en la élite?

– La motivación sale de que me gusta este deporte, lo disfruto, y no solamente los resultados sino el recorrido. Disfruto de los entrenamientos, unos más y otros menos [risas]. Cuando haces lo que te gusta todo es mucho más llevadero.

“No me pongo una fecha de caducidad”

– ¿Conoce ya la hoja de ruta que seguirá en su preparación de cara a Tokio?

– No, aún no he hablado con mi entrenador [Daniel Brage], pero supongo que la idea es acudir a una competición internacional, que sería la Copa del Mundo de Szeged (Hungría).

– ¿Maneja ya referencias de posibles rivales?

– No, pero el ir a una prueba internacional es para cogerlas, para tener algún dato más. Eso sí, sabiendo que si sacas un buen resultado no te garantiza nada y si sale mal tampoco se puede dar nada por perdido.

– Son ya doce años con Daniel Brage. Supongo que esa estabilidad también le ayuda.

– Para mí supone una tranquilidad, porque conozco los entrenamientos, el sistema de trabajo, y él sabe cómo respondo y los entrenamientos que me van mejor.

– ¿Los de Tokio serán sus últimos Juegos Olímpicos o seguirá con su idea de ir año a año?

– Quiero ir año a año. No me he puesto fecha de caducidad. Mientras haya resultados y motivación para entrenar seguiré. Entre cita y cita olímpica hay muchas cosas y la motivación va saliendo de ellas, porque no funciona el pensar que este entrenamiento que haces te servirá para dentro de cuatro años.

– Usted siempre ha tenido una facilidad innata para el 200. La teoría marca que esa explosividad necesaria para esta distancia se pierde con los años, pero parece empeñada en llevar la contraria...

– En principio es así, pero yo no me guío por esas teorías ni por la edad, sino por mis sensaciones. Yo me siento bien y me fío de lo que dice el cronómetro, porque los resultados son reales.

– ¿Su mayor éxito ha sido el haber compaginado una carrera deportiva con su vida personal? Tiene una hija, un trabajo, dos carreras y una tercera en camino...

– Es que es algo fundamental, porque la vida no se reduce a una sola cosa. Es el trabajo, mi vida y mis necesidades personales, un puzle que te da equilibrio y capacidad para poder aguantar todo esto.

– ¿Cambiaría las seis participaciones por una medalla?

– No, me quedo con las seis y con los 20 años en la élite. Para mí eso ya es una medalla, aunque si pueden ser seis y una medalla, mucho mejor.

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