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piragüismo

El gallinero de Trasona

Craviotto, Cooper, Arévalo y Germade, durante una de las pruebas en Trasona. |  // FDV

Craviotto, Cooper, Arévalo y Germade, durante una de las pruebas en Trasona. | // FDV

Pocas veces un proceso de selección para unos Juegos Olímpicos ha generado tanto ruido como el que se vive en Trasona para ver qué piragüistas forman el K4 500 que representará a España en Tokio. La Federación Española de Piragüismo, en un extraño giro, convocó para este domingo a los seis palistas que optan a las cuatro plazas para realizar un test individual sobre la distancia de 200 metros, similar al que celebraron hace algo más de una semana y que ganó el betanceiro Carlos Arévalo para representar a España en esa distancia.

Saúl Craviotto, Marcus Cooper Walz, Carlos Arévalo, Rodrigo Germade, Cristian Toro y Carlos Garrote “están citados en el campo de regatas de Trasona (Asturias) el domingo a las 09.00 para el primer test en una tirada entre todos ellos, y a las 10.45 para el segundo. Por la tarde habrá una nueva prueba si hay dos ganadores distintos”, señala la RFEP.

Esta es la forma que el ente federativo tiene para responder a la crisis abierta después de que Carlos Garrote y Cristian Toro decidiesen abandonar Trasona tras presentar un parte de baja de estrés porque no se sentían en condiciones de competir. La salida del zamorano y lucense de la concentración en Asturias impidió que se completasen las pruebas de las diferentes tripulaciones de K4 que estaban siendo examinadas durante la semana. Los dos palistas –y sobre todo sus entornos– habían deslizado la sospecha de que se estaba manipulando el proceso para que la embarcación estuviese formada por Craviotto, Cooper, Arévalo y Germade y que ésa era la razón por la que su tiempo había sido casi cuatro segundos más rápido que las ocasiones en las que Garrote y Toro se subieron a bordo. “Soy más rápido con mis compañeros de club amateur que con tres campeones mundiales. Alguien me debe dar una explicación” aseguró ayer Cristian Toro.

Garrote y Toro, tras la plata en el Mundial de K2. Efe

La Federación Española trató de apagar el incendio defendiendo la honorabilidad del seleccionador, de los palistas y del proceso, pero no impidieron que Garrote y Toro se marchasen alegando una crisis por estrés muy grande. Por este motivo se suspendieron las pruebas que estaba previsto celebrar el jueves y el viernes con diferentes formaciones del K4. Las llamadas a Garrote y a Toro para que se reincorporasen al proceso no dieron resultado y desde la Federación Española eran conscientes de que era un problema volver a juntar en un mismo bote a deportistas que se estaban lanzando acusaciones tan graves como las de manipular un proceso para acudir a los Juegos Olímpicos. Entonces el organismo decidió sacarse de la manga un nuevo selectivo sobre la distancia de 200 metros en los que cada uno va a competir por su cuenta. Se supone que la Federación ya tiene datos de rendimiento de cada uno en esa distancia porque sin ir más lejos la pasada semana se hizo lo mismo para seleccionar al elegido para representar a España en esa distancia en los Juegos. Ganó Arévalo por delante de Craviotto.

En el comunicado de ayer la Federación Española explicó que una vez se realice la prueba del domingo “se elaborará un informe, y posteriormente comunicará la titularidad del K4, una de las opciones de medalla en Tokio”, agrega. “Además del acopio de datos recogidos durante toda la temporada, el proceso de selección para cubrir las plazas incluyó esta semana la celebración de las pruebas en K1 200, con victoria de Arévalo en ambas, y en K4 500, con dos contrarreloj para cada una de las tres combinaciones posibles, de las que dos pruebas quedaron sin disputarse debido a la baja médica de Toro y Garrote”, resalta la RFEP. Existen importantes dudas de que tanto Garrote como Toro se presenten el domingo a competir junto al resto de aspirantes, algo que añadiría aún más sombras acerca de todo lo vivido estos días en Trasona.

Y para que no falte más picante, el seleccionador Miguel García y el cuádruple medallista olímpico Saúl Craviotto remitieron ayer un escrito al palista Carlos Garrote, a través de sus abogados, el Despacho Ius+Aequitas, en el que rechazan por "estricta falsedad" las "graves acusaciones" realizadas por éste, acusando a ambos por supuesta manipulación en las pruebas del selectivo para determinar el K4 500 que competirá en los JJOO. Además, le advierten de la "grave violación" que implicaría la "supuesta grabación" de una conversación entre el técnico y el palista.

El entrenador Miguel García, responsable de la preparación de los palistas ganadores de cuatro medallas olímpicas en Río, Londres y Pekín, reitera su "absoluta tranquilidad" sobre cualquier afirmación suya que pudiera formar parte del contenido de la supuesta grabación, y puntualiza que la "extracción de cortes que puedan descontextualizar la conversación no variará la realidad".

Los aboagos, en nombre de sus representados, requieren, a Garrote a que se abstenga de revelar o difundir a terceros por cualquier medio de comunicación social el contenido de la presunta grabación ilícita, incluida su transcripción y de efectuar cualquier manifestación pública al respecto que pueda vulnerar los derechos fundamentales que amparan a Miguel García y Saúl Craviotto.

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