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baloncesto - Liga Femenina 2

Maja escala la montaña

La serbia se recupera poco a poco del COVID, del que arrastra secuelas musculares y respiratorias

“He sufrido todos los síntomas del COVID que existen”, bromea Maja Stamenkovic con su poso de verdad. La ala-pívot serbia, estrella del Celta Zorka Recalvi en el diseño de la temporada, dovela que ha sujetado al equipo en los momentos de duda, fue la principal afectada por el brote que obligó a confinar a la plantilla a finales de enero. El diagnóstico precedió en su caso al sufrimiento. Maja ha recibido el alta, ha vuelto a jugar, pero todavía se encuentra en pleno proceso de recuperación. Ha perdido masa. Le duele la musculatura sobre el esternón. Los esfuerzos largos la marean. Está subiendo afanosamente cada peldaño hacia su mejor versión, como un alpinista al que le escasea el oxígeno. Es ahora el grupo el que la sostiene a ella. El Celta ha acelerado hacia la fase de ascenso, a la que Maja espera llegar en plenitud. “Esa fase de ascenso es la razón por la que he venido a Vigo. El equipo ha crecido mucho”, celebra. En el horizonte percibe la seductora cima de la montaña.

El fichaje de Maja alivió en verano a un Celta que había ido perdiendo a muchas de aquellas jugadoras que lo clasificaron para las finales de Liga 2 en 2018 y 2019 (Minata, Carrera, Germán, Senosiain). Maja ya había vestido brevemente la camiseta celeste en 2011. El club militaba entonces en Liga 1 y ella era solo una adolescente prometedora apellidada Vucurovic. El director deportivo, Carlos Colinas, apostó por recuperarla como profesional consolidada a sus 29 años, ya Stamenkovic por adopción matrimonial y acostumbrada a maniobrar entre categorías. Fue, de hecho, una de las verdugos del Promete que ajusticiaron a un extenuado y diezmado Celta en la fase de Tenerife de 2019. En aquel choque, saldado con un claro 54-85, Maja aportó 16 puntos.

El Celta Zorka Recalvi no era esta vez ni aquel que dominó las temporadas regulares ni el Promete. Con el Ferrol como líder incontestable del grupo, la ubicación de las celeste entre las cuatro primeras llegó a correr peligro. Y en ese territorio ansioso, Maja había ejercido el papel que en el baloncesto americano se denomina “go-to-guy”: el jugador al que entregar el balón cuando la circulación colectiva no encuentra fisuras, el que penetrará con atrevimiento e incluso insensatez cuando el reloj apriete, el que se jugará el tiro decisivo...

Llegó entonces aquel martes 19 de enero y el resultado de los test, unos de tantos rutinarios. Pero esta vez la casilla marcada era otra. “Me sorprendió cuando salió positivo porque en aquel momento estaba muy bien, normal, entrenando”, recuerda Maja. “Después comenzaron a aparecer los síntomas. He sufrido bastante. Fueron días duros, con dolores en el cuerpo, fiebre, tos, de todo. Ya está la cosa pasada. Estoy contenta de que ahora tengo inmunidad”, se consuela.

Las dos semanas confinada en casa, encamada en muchos momentos, tuvieron pronto un efecto visible. La ala-pívot perdió cuatro kilos, mayormente de masa muscular en alguien tan longilíneo. Casi fue peor descubrir aquello que anidaba en sus pulmones: un sofoco que le impedía realizar ejercicios aeróbicos de resistencia. “Me costó empezar a entrenar. El inicio fue lo más duro. Sentía mareos, dolor en el pecho... Me cortó todo el cuerpo. No tenía fuerza”.

Maja sabe que muchos enfermos arrastran secuelas de consideración. “Cuando hablé con amigas que ya lo había tenido, me dijeron que iba a tardar meses en recuperarme”, revela. “Pienso que estoy bien, pero se nota que no. Quieres dar tu mejor versión y la realidad es diferente. Sientes que no puedes. Tu juego ahora tiene que adaptarse. Es como empezar desde muy abajo.No es como cuando te lesionas y empiezas poco a poco. No eres capaz de coger ritmo. Ha sufrido mi sistema respiratorio. Es una nueva experiencia”.

Maja aplazó una semana su reaparición tras el alta. Ella, que promediaba más de 12 puntos en 26 minutos por partido, en Barakaldo jugó 21 y se quedó sin anotar. Cristina Cantero la ha podido ir dosificando. No ha tenido que urgirla porque además el Celta ha alcanzado su velocidad de crucero tras el confinamiento. Son ya nueve victorias consecutivas, de brillo creciente. El regreso de Motley ha añadido a la mezcla otra jugadora capaz de fabricarse sus propios tiros. “Adrienne es capaz de ayudarnos en aportar los puntos. Ahora yo no estoy tan acertada, pero estoy más tranquila”, comenta Maja. “Pero no es solo por su llegada. El equipo ha crecido mucho, sobre todo en defensa. Aunque esté en banquillo, mis compañeras me transmiten mucha confianza”.

El doble compromiso del pasado fin de semana le ha ayudado a afianzar sensaciones. Pudo participar en los triunfos sobre Azkoitia (11 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias en 19 minutos) y Magectias (7 puntos y 7 rebotes en 21 minutos). “Me he sentido mucho mejor. Ahora no puedo jugar tantos minutos como antes, pero poco a poco siento que estoy mejorando. He tenido buenas sensaciones individuales y estoy muy contenta por las dos victorias, que es lo más importante”.

El Celta acaricia la fase de ascenso. “Hay que concentrarse. Luego ya pensaremos en el sorteo y los rivales”, advierte Maja, aunque confirma: “Era un objetivo individual que tenía que cumplir y el club también tenía claro que queríamos competir lo mejor posible. Para mí será perfecto que se juegue en abril. En estas cinco semanas mejoraré en muchos aspectos”. La vena competitiva balcánica late cuando valora que Ferrol, Leganés y Barcelona, líderes invictos de cada grupo, partan como favoritos a las dos plazas de Liga 1. “No hay ningún equipo al que no se pueda ganar.Con Barça y Leganés no hemos jugado. Al Ferrol lo veo como número uno y casi le ganamos. Depende del día, el acierto, la defensa, un poco de suerte... Todo será posible”.

Cantero: “Su estado le está permitiendo competir mejor que entrenar”

Para los entrenadores, incluso las alegrías se digieren con dificultad. Un equipo es un puzle en constante movimiento. “Se ha juntado la llegada de Motley, la entrada de Ainhoa (tras haber sido operada de la rodilla a comienzos de diciembre), la baja de Maja y que ahora se reincorpore... Esas tres piezas hay que volver a encajarlas bien”, explica Cristina Cantero. “Con Maja, debido a sus circunstancias, vamos más lento de lo que me hubiera gustado”. “Aunque le regulamos los minutos, es cierto que su estado físico le está permitiendo competir mejor que entrenar en el día a día. Ha perdido bastante condición, sobre todo a nivel de fuerza y estado aeróbico”, detalla la preparadora celeste. “Tiene problemas respiratorios de vez en cuando, pero puede realizar esfuerzos cortos y explosivos. La enfermedad es así, un poco rara. Es lo que nos han explicado tantos los médicos como los fisios. Este fin de semana se le ha visto muchísimo mejor”. Cantero, que sufrió el COVID a la vez que Maja pero sin tanto impacto, no rebaja la trascendencia de la serbia. “Ya ha ascendido con Promete, tiene experiencia suficiente y debe ser capaz de ser un referente, un foco, una generadora de atenciones. Y saber adaptarse a las ventajas y desventajas que vamos teniendo como equipo de Liga 2. Es lo que más le ha ido costando durante todo el año”, indica. “Maja nos tiene que ayudar a ser sólidas y controlar sus ganas, su ansiedad. Siempre se queja de que no tiene paciencia con ella misma. Intentaremos que en la fase de ascenso muestre ese punto de madurez que posee, de energía y garra. Si lo canalizamos positivamente nos puede ayudar un montón. Tiene ese punto diferente a las demás de talento en la línea interior. Estoy convencida de que llegará físicamente mucho mejor. A ver si es capaz de recuperar esos kilos y el ritmo que tenía justo antes del confinamiento”.

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