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Balonmano - Primera Nacional Masculina

Gritábamos ayer

Fran Teixeira, ayer, en el pabellón de Chapela

Fran Teixeira, ayer, en el pabellón de Chapela

Fran Teixeira se reincorpora a la dirección del Rodosa Chapela tras dos meses de ausencia y tres operaciones

Primer entrenamiento de la semana pasada en el pabellón de Chapela. Fran Teixeira entra en la pista, con sus frágiles pasos de pajarito. El entrenador vigués, historia viva del balonmano nacional, imparte una lección magistral durante la charla y los ejercicios posteriores. “Ha sido un auténtico clinic”, murmuran otros miembros del cuerpo técnico. “Es que lo había preparado con mucho cuidado”, confiesa Teixeira. Ha estado dos meses de baja, envuelto en nuevas batallas contra el cáncer de colon que padece desde 2017. Se ha sometido a tres intervenciones quirúrgicas. Abandonó el Hospital Clínico Universitario de Santiago con 56 kilos y todavía no sobrepasa los 59. Aunque más apagado, los jugadores han podido oír ese crepitar característico de su voz desde la banda. Sucede también el domingo, durante el partido contra el Reconquista en el Central de As Travesas. En Teixeira no mengua la pasión por el oficio. “Decíamos ayer”, se le adjudicó templadamente a Fray Luis de León en su primera lección tras años de penurias inquisitoriales. “Gritábamos ayer”, contará la leyenda sobre el maestro de pelo plateado.

Fran Teixeira ingresó en el hospital en diciembre. Rara vez ha estado tanto tiempo sin entrenar desde que debutase con el equipo del ejército mientras realizaba el servicio militar en Ceuta. Nunca tanto desde que concluyese su etapa en el Sporting de Lisboa en junio de 2006. En agosto de 2007 se confirmaba su regreso al Balonmán Chapela. Aunque ha tenido que convivir con la enfermedad en los últimos años, las anteriores operaciones o los ciclos del tratamiento solo le habían obligado a perderse algún encuentro ocasional. Y si no podía asistir, intervenía al máximo posible en la preparación, como cuando dedicó la noche anterior a su primera intervención quirúrgica a diseñar la táctica de un partido junto a su hijo y principal ayudante, Adrián. A otros ha acudido directamente tras concluir la sesión de quimioterapia. El balonmano se ha convertido en uno de sus refugios preferidos en esta época de altibajos anímicos, de esperanzas y frustraciones, recesos y recaídas.

“Fueron dos meses ingresado y no vi ningún partido. Podría haberlos visto por streaming, pero la situación era difícil"

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Esta vez no ha podido mantener ese vínculo tan estrecho. “Fueron dos meses ingresado y no vi ningún partido. Podría haberlos visto por streaming, pero la situación era difícil. No estaba ni para ver la tele ni para ver el móvil”, admite Fran Teixeira. “Ha sido una época fastidiada. Sales de una operación, aguantas, vuelves a otra... Entre la segunda y la tercera solo pasaron 48 horas. Después, los postoperatorios. No estaba yo muy bien”.

Tan pronto se sintió con energías, Teixeira solicitó el alta. “Me vine para casa porque le pedí el favor a los médicos. Aún seguiría estando allí. La semana pasada fuimos a Santiago a ver al cirujano y él había apostado que a los tres días iba a entrar otra vez por urgencias”. Regresó a Vigo el 16 de febrero. Cinco días después asistía al entrenamiento. “En el momento en que me he puesto medianamente bien ya he cogido al equipo, evidentemente con la ayuda de Adri. Con él las cosas han salido muy bien”.

Fran Teixeira, ayer, en el pabellón de Chapela

Lo cuenta con más orgullo que sus propios logros. Adrián Teixeira, ayudado en las labores técnicas por Pablo Casal y Pedro Cid, encajó la semana pasada, en el derbi contra la SAR Plastic Omnium, su primera derrota como entrenador jefe de todas las ocasiones en que ha reemplazado a su padre. Y en lo que toca, había encadenado ocho triunfos consecutivos antes de ese tropiezo. “Estoy muy contento”, expresa Fran.

El Rodosa Chapela se ha aupado hasta la segunda posición de la clasificación, con 30 puntos, a 4 del Calvo Xiria y con uno de ventaja sobre el Ampate Lanzarote. Entre los tres (el Saeplast es cuarto, ya con 25) se jugarán probablemente las dos plazas que dan acceso al sector de ascenso a División de Honor Plata. “Estamos ahí, como todas las temporadas”, resume Teixeira, porque la regularidad chapeleira no admite comparación. Teixeira, que lideró la etapa más gloriosa de la entidad en Asobal durante su primer mandato, en los noventa, ha metido al Rodosa en sector en siete ocasiones durante las últimas trece campañas. En 2013 ascendió, aunque no lograse mantener la categoría. En el peor de los casos ha combatido permanentemente codo con codo contra favoritos habituales como Novás, Lalín (estos dos, hoy precisamente en Plata) y el Xiria en tiempos recientes.

Y esto, pese a la necesidad de reinventarse cada verano e incluso de resistir a los sobresaltos propios de un equipo amateur durante la competición. “Este año fueron once las bajas que se produjeron. Hemos construido una plantilla buena para seguir luchando por estar arriba, pero el problema es que nos hemos quedado sin tres jugadores: Pillo, por causas personales; Róber “Bicho”, por lesión de rodilla; David García, porque le cambiaron los horarios del trabajo. Figueirido tampoco jugó durante la primera vuelta porque estaba preparando oposiciones a policía y no podía correr el riesgo de lesionarse. Pero los que se han quedado están cumpliendo muy bien. No hemos bajado de los peldaños de arriba”.

“Los jugadores me recibieron muy bien. Escucharon el sonido de mis gritos en los entrenos. Vine como cualquier otra vez, aunque al llegar a casa me encontré un poquito mal”

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Tras caer ante la SAR, estaba prohibido fallar en la visita al Reconquista. “Los jugadores me recibieron muy bien. Escucharon el sonido de mis gritos en los entrenos. Vine como cualquier otra vez, aunque al llegar a casa me encontré un poquito mal”, comenta del retorno a los entrenamientos. En el partido se sintió “fuerte”. Le ayudó jugar en el Central. “Al llegar al pabellón les expliqué a mis jugadores por qué los vestuarios eran así de grandes y tenían los servicios fuera.Lo exigí yo porque esa reforma se hizo cuando era gerente. Resultó gratificante volver a As Travesas, aunque me dolió verlo sin espectadores, a puerta cerrada. Para mí es de los mejores pabellones que hay en España”.

Aunque faltan once jornadas, mucho se dirime a corto plazo. El Rodosa recibe esta semana al Xiria, “que ha hecho un superequipo”, y después visitará al Saeplast. El 10 de abril toca viajar a Lanzarote, que “tiene una plantilla muy potente, con tres extranjeros”. ¿Y el Rodosa? “Nosotros estaremos ahí, como siempre, peleando”. De ese espíritu Fran Teixeira es culpable, testigo y prueba.

Fran Teixeira, ayer, en el pabellón de Chapela

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