Después de tres meses de concentración en Lanzarote, ha llegado, por fin, la hora de la verdad para el vigués Nico Rodríguez, que compite junto a Jordi Xammar en el 470 que luchará por las medallas en los Juegos de Tokio de este verano. Del 5 al 13 de marzo Vilamoura acoge el Mundial de la clase y la dupla formada por Xammar y Rodríguez acudirán con la ilusión de calibrar en qué estado real se encuentran con respecto a sus rivales directos en la cita olímpica.

“Tenemos ya muchas ganas de competir y a ver qué tal se nos da”, anuncia el regatista vigués. “Yo creo que estamos muy bien pero ahora hay que llegar allí y tener una buena performance”, prosigue. Al Mundial llegan con buenas sensaciones tras haber tenido la oportunidad de probarse en la Lanzarote Winter Series “ante rivales directos”. “Ganarles de manera constante te hace ver que el camino, el trabajo, ha sido bueno, pero ahora nos encontraremos con el resto de rivales después de un año sin vernos. Veremos dónde está cada uno para tratar de sacar conclusiones y distinguir qué hay que trabajar”, indica.

Ensayo general

Así que Vilamoura será una suerte de ensayo general previo a Tokio. “Sin duda, se puede decir que es la segunda regata más importante del año porque, obviamente, la prioridad son los Juegos”, anuncia. Aunque también matiza que “pase lo que pase aquí no tiene nada que ver con hacer un buen o un mal año porque eso lo van a marcar los Juegos, pero es una oportunidad; al final es un Mundial, una motivación extra porque no siempre se tiene la oportunidad de ser campeón del mundo, así que habrá que intentarlo y trabajar mucho para llegar a los últimos días con opciones de pelar por ello, es el objetivo”, dice con una mezcla de convicción y motivación.

Tras la anulación el pasado año del Mundial de Palma (que estaba previsto para el mes de octubre), afrontan el de Vilamoura con ganas de probarse en una prueba del calibre de un Campeonato del Mundo, algo que supone “una motivación extra”. “Son regatas importantes por las que siempre has trabajado y es una oportunidad. Además también tenemos la espina clavada de 2019 en Enoshima (Japón)”, donde se llevaron el subcampeonato al ser descalificados en la Medal Race final por un fuera de línea en la salida. “Hay que ver si somos capaces de llegar con opciones a los últimos días y pelearlo”. De no conseguirlo, insiste en que “no va a marcar nada”; “es una regata más preparatoria para los Juegos, pero es un Mundial y te añade tensión, garras y ganas de hacerlo bien”.

"Se puede decir que es la segunda regata más importante del año"

Y es que pese a los meses de intenso trabajo en Lanzarote, ya echan de menos la adrenalina de competir y luchar por algo importante. “Hemos tenido mucha suerte de tener este grupo de trabajo durante estos meses porque son equipos punteros y ver que puedes ganarles te hace ver que estás trabajando bien, pero sin duda no es lo mismo que competir al cien por cien como va a ser en Vilamoura”, reflexiona el vigués.

Rivales

En Lanzarote compartieron jornadas de navegación con regatistas suecos, rusos y turcos, además de embarcaciones como la alemana o la portuguesa que “en determinadas condiciones son muy buenas”: “Ahora toca seguir trabajando y a ver qué podemos conseguir”. Porque tendrán la oportunidad de ver cómo han estado trabajando el resto de sus rivales. “Ahora tenemos esa incertidumbre de dónde estará cada uno, de cómo habrán trabajado, qué habrán mejorado y habrá que estar atentos por si han mejorado algo mucho y aprender a observarlo y ver si nos interesa o no. Habrá que saber adaptarse a lo que vaya surgiendo y estar abiertos a posibles cambios y ponerse a trabajar para el futuro, Son los últimos meses, pero los más intensos, donde igual los pequeños detalles pueden marcar la diferencia”, asume.

Un año más

Pese al aplazamiento de los Juegos el pasado verano tanto Nico Rodríguez como Jordi Xammar han tratado de realizar una lectura positiva de la situación para aprovechar el tiempo y seguir trabajando duro para llegar lo mejor preparados posible a Tokio, por lo que no puede decir que este tiempo se le haya hecho especialmente largo. “Si soy sincero, se me ha pasado volando. A la que nos hemos despistado ya estamos en el Mundial y yo creo que a la que nos volvamos a despistar ya estaremos en Japón, preparando los Juegos”, proclama: “Nos lo hemos tomado como que nos han dado un año más para seguir preparándonos. Yo creo que veníamos desde atrás trabajando muy bien y en línea ascendente y creo que nos han dado la oportunidad de demostrar si somos capaces de seguir así. Hemos trabajado con la máxima ilusión y con las máximas ganas posibles. Ahora hay que probarse y ver hasta dónde hemos podido llegar y hasta dónde somos capaces de llegar. La línea se cortará en agosto en los Juegos y hay que llegar allí de la mejor manera posible y siendo conscientes de que va a depender de nosotros”.

“No hay día que no pensemos en los Juegos”

Rodríguez y Xammar, en la World Cup de Marsella. / Sailing Energy

Durante este año de ‘prórroga’ tras el aplazamiento de la cita olímpica, Jordi Xammar y Nico Rodríguez han alimentado también su ilusión por luchar por el oro en Tokio. “Es algo en lo que pensamos todos los días. No hay día que no pensemos en los Juegos, ya estemos de descanso, entrenando o simplemente sin hacer nada; es algo que nos ronda por la cabeza todo el rato”, admite el vigués. “Es nuestro sueño y lo haces todo pensando en eso. Ahora llega el momento de la verdad y lo cierto es que somos unos afortunados por poder hacerlo, así que vamos a hacerlo con la mayor ilusión posible y con todas las ganas del mundo”, valora. Pese a los rumores o los peligros, Nico no duda de que la cita olímpica se llevará finalmente a cabo el próximo verano. “Yo estoy cien por cien seguro de que se harán. Como no depende de nosotros, es algo con lo que no debemos perder mucho tiempo. Debemos centrarnos en seguir trabajando y que sea lo que tenga que ser”, prosigue. “Al final nuestras vidas se han ceñido a este proyecto, que ahora mismo podríamos decir que es el proyecto de nuestras vidas y me siento afortunado porque tenemos una oportunidad fantástica, creo que lo estamos haciendo bien y ahora hay que demostrarlo. Depende de nosotros mismos, de no cometer errores, de no fallar y es una motivación extra hacerlo todo bien para sacar un buen resultado”, concluye.