Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Automovilismo

Sonrisas tras la tormenta

Afectuoso reencuentro de Ricardo Ramilo con el mundo del motor tras lo sucedido en el Dakar | Está organizando un equipo de raid al que llamará “Ahí te quedas”

Sonrisas tras la tormenta

Sonrisas tras la tormenta

“He cumplido 57 y he aprendido más en este último mes que en los veinte años anteriores”, resume Ricardo Ramilo. El dueño de Rodamoto ha vivido una de las experiencias más extrañas y dolorosas de su vida. Acudió al Dakar a cumplir su sueño. Sin embargo, las discrepancias con su copiloto, Xavi Blanco, desembocaron en un peculiar divorcio a mitad de la penúltima etapa que llamó la atención en todo el planeta. Blanco pudo transmitir antes su versión: Ramilo lo había abandonado en mitad del desierto. Cuando el vigués quiso ofrecer la suya –Blanco era el que había decidido bajarse en un paraje perfectamente seguro–, para muchos ya se había convertido en un empresario excéntrico y caprichoso, a quien algunos medios de comunicación trataban con hostilidad. La voraz digestión de la actualidad hizo pronto caducar la noticia. Las llamadas disminuyeron hasta desaparecer. Había que sanar en la intimidad. Ramilo lo ha conseguido. Ya es capaz de reírse cuando los amigos le piden que relate sus historias arábigas. En Andorra, donde acudió a una carrera sobre hielo, se ha encontrado con el recibimiento afectuoso del mundo del motor. Y mantiene intacta su pasión por competir, al punto que participará en el Campeonato de España de Rallyes de Tierra y el Mundial. No lo duda: en 2022 regresará con su buggy al Dakar. Su equipo se llamará “Ahí te quedas”; la famosa frase que, asegura, en realidad nunca le dijo a su copiloto.

Fue su amigo Raúl Romero, el propietario de la escudería de motos Avintia Racing, quien invitó a Ramilo a esa prueba en Andorra. Aunque debía celebrarse pocos días después de regresar desde Arabia Saudí, la escasez de nieve aplazó la cita hasta el pasado fin de semana. Ramilo admite que sentía cierto nerviosismo: “Era la primera vez que me enfrentaba al ‘ambiente’ desde el Dakar. Y la verdad es que todos los pilotos me recibieron muy bien. Me siento feliz”, celebra.

A nivel deportivo no fue una aventura fructífera. Ramilo no pudo adaptarse al coche que proporcionaba la organización en la categoría en la que iba a correr. “Lleva el cambio en la mano y el embrague en los pies, pero es raro, con poco recorrido, muy duro. No conseguía dosificarlo. Los pedales estaban tan juntos que a veces frenaba y aceleraba a la vez. Tenía siete vueltas de entrenamiento y no fui capaz de completar una entera sin chocarme o calar el coche. Patético”, admite con buen humor. Así que decidió no salir al día siguiente. “Dos pilotos corren con el mismo coche e iba a dejar a Miguel Socias sin el nuestro. Es probable que le hubiera arruinado la manga a todo el mudo. Me sentí como aquellos pilotos a los que Eddie Lawson llamaba ‘chicanes móviles’ porque eran peligrosos cuando los doblaba”.

La renuncia de Ramilo le granjeó el respeto de muchos. Ha contribuido a deshacer los últimos jirones de sospecha sobre la temeridad que le imputaba Blanco. De todas formas, el olívico ya se había encontrado un clima favorable. Le ilusiona especialmente haber departido con Matthieu Balmel, copiloto de Al Attiyah: “Ahora los dos me siguen por Instagram”.

La única aspereza fue reencontrarse con Eudal Noé, el dueño de Buggy Master Team, a quien contrató la logística en el Dakar y que se posicionó del lado de Blanco. Noé pretendió saludarlo en Andorra. Ramilo, que se sintió traicionado, guardó silencio. Ni siquiera acudió el lunes siguiente a recoger su buggy, que seguía en casa de Noé desde su regreso de Doha. Un acompañante lo hizo por él. Ramilo ha podido ejercitarse con su coche. Ahora reposa en el taller andorrano de Felipe Sousa, un mecánico luso con el que ha trabado amistad. A la montura le aguardan nuevas peripecias.

Ricardo Ramilo está decidido. Pilotará su buggy en el Campeonato de España. Y participará en el Mundial, aprovechando que las dos primeras pruebas son en Portugal, en la que debutará el 10 de abril, y España. A la tercera, en Dubai, sólo acudirá si tiene opciones en la clasificación. Estará sin duda en la clausura, el Ha’il Rally, que suele emplearse como test definitivo de cara al Dakar. Porque va a repetir por sus dunas, aunque con una estructura diferente, que todavía está perfilando. Maneja varias opciones para todos estos eventos. Y no le faltan candidatos a copiloto. Sí se conoce el nombre con el que bautizará al equipo “Me he bajado del coche y me ha dicho: ahí te quedas”, aseguraba Xavi Blanco que le había espetado Ramilo al supuestamente abandonarlo. “Ahí te quedas”, le gritaban en broma en Andorra. Cuando Ramilo se reunió con su socio Xavi Farré para hablar del proyecto automovilístico, Farré exigió: “Tenemos que llamarlo ‘Ahí te quedas’”. Y Ramilo solo le enseñó la libreta, en la que había anotado su propia propuesta: “Ahí te quedas”.

Compartir el artículo

stats