Bruno Fernandes ha resucitado al Manchester United. Desde la retirada del Sir Alex Ferguson los Red Devils nunca habían mostrado tamaña regularidad y, sobre todo, nunca habían vuelto a ser un candidato serio a ganar la Premier League, esa que dominó con mano de hierro durante más de dos décadas. Un año ha pasado desde que Bruno Fernandes arribó a Old Trafford. Sus dos enormes años previos en el Sporting de Portugal le hicieron merecedor de jugar en un gigante del fútbol mundial. Sin embargo, ni los más optimistas sospechaban lo que estaba por llegar. El centrocampista luso se convirtió en la estrella sobre la que gravita todo lo que sucede en el lado rojo de Manchester desde entonces. Una calidad y una ambición asombrosa le hicieron echarse el equipo a la espalda desde su primer encuentro. Ese de antes de la pandemia en el que Bruno Fernandes acabó con cinco disparos a gol.

Su primer partido de rojo fue el 1 de febrero de 2020 ante los Wolves. La semana siguiente, en casa del Chelsea dio una asistencia y en la tercera jornada que disputó de la Premier League, contra el Watford, ofreció un recital a un Teatro de los Sueños todavía lleno de público, anotando un tanto y sirviendo otro. Desde entonces no hubo freno.

El luso dispara a puerta en el choque de este sábado. / Europa Press

Un año exacto lleva Bruno Fernandes vistiendo la camiseta del United y ha anotado la friolera de 30 goles, repartiendo 19 asistencias. En total estuvo involucrado en 49 goles en los 55 encuentros disputados con su equipo, con un promedio de 0,8 goles por encuentro que le tienen a él como protagonista principal. El golpeo con suficiencia en el gol de este sábado ante el Everton es una buena muestra de su enorme estado de confianza. Aunque a veces el equipo parece empeñado en dilapidar las ventajas que logran gracias al luso.

En este periodo el entrenador del Manchester United, el mítico exjugador Ole Gunnar Solskjaer, encontró un once casi fijo y logró armar un bloque sólido que le permite soñar con pelear el campeonato liguero al todopoderoso Liverpool de Jürgen Klopp y, sobre todo, a sus rivales ciudadanos del Manchester City, que parecen destinados a recuperar este año el trono inglés.

El puesto de jugador franquicia del United que estaba destinado a jugadores como Paul Pogba encontró a su hombre con este portugués que pasó gran parte de su carrera como profesional “olvidado” incluso por sus propios compatriotas en clubes italianos como el Udinese y la Sampdoria.

Un dato que revela el impacto en la Premier League del mediapunta nacido en Maia es que el pasado mes de enero logró su cuarto trofeo como MVP del mes. En menos de un año había igualado en este apartado a su compatriota Cristiano Ronaldo y superado nada menos que a Kevin De Bruyne, la estrella belga del lado “blue” de Manchester.

El United penaba desde que Alex Ferguson dejó su banquillo para retirarse en el verano de 2013. Algunos títulos menores logrados durante la época de José Mourinho no lograron recuperar la identidad de un equipo que temía convertirse en un “nuevo Milan”, y pasarse una larga temporada alejado de la Champions League. La posibilidad era real, sobre todo por el salto de calidad de muchos de sus rivales ingleses durante este mismo periodo. Fue la llegada de Bruno Fernandes la que lo cambió todo.

Es el absoluto dueño de la mediapunta del equipo de Solkjaer, en una línea de tres cuartos en la que está escoltado por dos canteranos del United como Marcus Rashford por la izquierda –que a sus 23 años se está consolidando como una de las grandes estrellas de Inglaterra– y Mason Greenwood por la derecha, con solo 19 años y convertido ya en uno de los jóvenes más idolatrados por la hinchada “red”. Ellos tres son los encargados de poner peligro a los ataques del United y de servir balones a un punta que suele ser Anthony Martial, aunque ahora se subió al barco el uruguayo Edinson Cavani.

El cambio de cara que le dio al United fue inmediato. A su llegada, antes de que la pandemia parase en seco la pasada temporada, su equipo logró sumar nueve encuentros consecutivos sin perder, con siete victorias y dos empates.

La gran explosión de Bruno Fernandes se produjo en el Sporting de Portugal, cuando se convirtió en una amenaza ofensiva enorme pese a partir del medio del campo. Ganó las dos “taças” que se disputan en Portugal y fue elegido mejor jugador de la Primeira Liga tanto en la temporada 2017/18 como en la 2018/19. Hasta 64 goles en 137 partidos con los “Leoes” llegó a anotar del de Maia para llenar los ojos de los ojeadores de medio mundo.

Casi infalible desde el punto de penalti, con confianza y una técnica famosa por su pequeño salto previo al golpeo, Bruno puede iniciar los ataques tanto por el centro como cayendo a una de las bandas. Antes de decidir suele realizar una pausa que sus compañeros utilizan para ordenarse. Destaca en la presión a la salida de balón rival, con la agresividad suficiente para convertirse también en el primer defensor de su equipo.

En materia de pase, buena parte de sus balones filtrados, además de buscar al delantero centro, suelen servir para encontrar a los laterales en sus incorporaciones al ataque. Sus galones ya le llevan a asumir cada vez más la responsabilidad de lanzar las faltas.

Los inicios futbolísticos del nuevo jugador de moda en la Premier hay que buscarlos en la cantera del Boavista. Desde allí dio el salto al Novara italiano. Al poco de jugar con su plantilla de juveniles los piamonteses se dieron cuenta de lo que tenían entre manos y lo subieron a la primera plantilla, en Serie B. En el verano de 2013 llegaba a la Serie A de la mano del Udinese. Este periplo le hizo ser reconocido bastante tarde por sus compatriotas.

Ahora, con 26 años, es imposible vislumbrar un futuro exitoso para el Manchester United si no pasa por sus botas. Se suma además, en su selección, a la que posiblemente sea la generación portuguesa más talentosa de la historia, con nombres como Bernardo Silva, Diogo Jota, Pedro Gonçalves, Joao Félix o el milanista Rafael Leao.