El fútbol español ya no encuentra agujeros para seguir apretándose el cinturón, exprimido al máximo en los últimos meses. La inquietante dinámica de los últimos años se ha desatado con la llegada del coronavirus y la pandemia. El mercado invernal que acaba de cerrarse pone de manifiesto el clima de pánico que hay en las oficinas de los clubes. En otro tiempo enero era el tiempo en el que el dinero se invertía en medianías que salían a subasta en el mercadillo que los agentes y clubes organizaban por estas fechas. Las angustias clasificatorias de unos, los sueños de otros empujaban a abordar operaciones indefendibles. Se gastaba en cualquier cosa. Eso se terminó. La pandemia ha cambiado esa dinámica. En el primer mes de 2021 apenas ha corrido el dinero y todo se ha solucionado con cesiones y la adquisición de algunos futbolistas que han llegado con la carta de libertad.

Los número son elocuentes. En las cinco grandes ligas europeas (Inglaterra, Italia, España, Alemania y Francia) se ha movido durante el último mes la cifra de 260 millones de euros. Una pequeñez si lo comparamos con lo sucedido hace un año cuando entre las cinco pusieron en circulación 930 millones de euros. Una vez más los ingleses han sido los dueños de esta ventana. Ellos son los responsables de 84 millones. También han acusado la caída como demuestra el hecho de que en enero de 2020 invirtieron 243 millones. Pero siguen demostrando que su robustez sigue siendo superior a la del resto de Ligas. Sin embargo, en el arranque de 2021 Italia ha estado cerca en la carrera. El calcio ha movido 77 millones de euros y se ha quedado cerca de desbancar a la Premier. Por detrás viene Alemania con 48 millones; Francia con 29 y España ocupa el último lugar en esta clasificación de inversión invernal. Apenas 22 millones han soltado los clubes españoles de Primera División para atender sus necesidades inmediatas. Una cifra muy pequeña, la más baja de la última década y que supone una caída exagerada si la comparamos con lo sucedido en 2020 cuando fueron 151 millones los invertidos por los clubes españoles. Pero claro, hace un año la pandemia no estaba en la imaginación de Tebas y de los clubes que están afiliados en la Liga. Vivían felices, ajustando sus presupuestos a la caída de ingresos que se venía produciendo, pero eran simples rasguños en comparación con lo que estaba a punto de suceder.

El invierno de 2021 ha mostrado con crudeza la fragilidad de la Liga y la situación precaria en la que les ha dejado el coronavirus. En invierno se han cerrado algo menos de treinta operaciones de entrada de jugadores en clubes de Primera División. Casi todo son cesiones (algunas de ellas obligando al pago de una cantidad como la de Kubo por el Getafe o Dembelé por el Atlético de Madrid), tres jugadores llegaron libres (uno de ellos es Facundo Ferreyra, el delantero que ha firmado el Celta después de que se desligara del Benfica) y solo tres son producto de traspasos. Uno de estos es también un jugador del Celta, Augusto Solari, por quien el equipo vigués podría llegar a pagar medio millón de euros en diferentes variables. Los otros dos traspasos que han protagonizado clubes españoles aglutinan buena parte de la inversión realizada en invierno. Se trata de Carlos Fernández por quien la Real Sociedad le ha pagado 10 millones de euros al Sevilla y el Papu Gómez por el que el club hispalense ha desembolsado casi seis millones al Atalanta.

En este proceso cinco clubes no han incorporado a ningún futbolista (Barcelona, Real Madrid, Levante, Athletic de Bilbao y Betis) y otros cinco solo han sumado a un futbolista a su plantel (Villarreal, Atlético de Madrid, Sevilla, Real Sociedad y Eibar). Es decir, casi la mitad de equipos de Primera División han dejado sus plantillas tal y como estaban. En el lado contrario, en los más animosos del mercado han estado el Celta, el Getafe y el Valencia que han sumado a tres futbolistas en cada uno de los casos. Los de Mestalla ganaría esta “clasificación” si se contabilizase a Piccini que regresa de la cesión.