Alcanzar la que sería la tercera final de su historia en el torneo y extender al Mundial su dominio en Europa de las últimas temporadas. Ese es el objetivo con el que la selección española de Jordi Ribera afrontará el choque de semifinales de esta tarde (20.30 horas) ante otra de los favoritos al título, la Dinamarca de Mikkel Hansen.

Los Hispanos llegan a este choque después de haber ido en franca progresión en su juego. La irregularidad mostrada por momentos en la primera fase ha dado paso a un equipo compacto, con un encomiable rendimiento defensivo, la mejor portería del campeonato y un ataque en ocasiones brillante, elementos todos ellos que les han permitido mostrarse arrolladores ante conjuntos de la entidad de Hungría y Noruega. A la veteranía de hombres curtidos en mil batallas como Entrerríos, Guardiola, Morros o Maqueda se unen hombres que ya tienen un notable peso específico como Álex Dushebaiev y los extremos Solé y Ángel Fernández, y novatos como el pivote Marchán, que lució ante los nórdicos. Un engranaje sin fisuras impecablemente gestionado por Ribera en el reparto de minutos, un factor decisivo cuando ya se han disputado 7 encuentros en apenas 15 días.

Enfrente estará una Dinamarca que va mucho más allá del meta Landin y del goleador Mikkel Hansen. Y es que el cuadro de Nikolaj Jacobsen cuenta con una notable defensa y un buen juego de conjunto, con la eclosión de jóvenes figuras como el primera línea Gidsel o el extremo Emil Jakobsen, y el afianzamiento de Mensah Larsen. Sufrieron para doblegar a Egipto y a buen segura que plantearán una dura batalla a los Hispanos.