Una derrota fue clave para que España ganara en 2013 su último Mundial. Perdiendo ante Croacia en el último partido de la fase de grupos, los Hispanos fueron por la parte más fácil de los cruces antes lograr en el Palau Sant Jordi su segundo cetro mundial. En su camino hacia la triple corona, la selección española debía dirimir con Hungría con quién se cruzaban en cuartos. El ganador se mediría con Noruega y el perdedor con Francia. Los hombres de Jordi Ribera fueron a por el partido desde el primer momento, ante un rival que reservó a sus titulares (entre ellos el vigués Pedro Rodríguez), dando por bueno perder y medirse con el cuadro francés. Lo que igual no dieron tan por buena es la paliza que se han llevado ante unos bicampeones europeos que no especularon (36-28).

El tiempo dirá cuál de las dos estrategias fue la mejor, si reservar y salir vapuleado, o la de apretar para seguir en dinámica positiva. El 7-2 inicial ya daba señales de que el encuentro solo tendría color rojo. Sin sus mejores mejores tiradores en pista, el cuadro magiar chocaba una y otra vez con la defensa española. Y cuando lograba superarla se encontraba con un Pérez de Vargas que sigue rindiendo a un nivel estelar (17 paradas). Sus intervenciones abrieron la puerta a rápidas contras en las que Ferran Solé se ha mostrado infalible (anotó sus ocho disparos en la primera parte).

Ribera dio descanso a sus piezas claves en la segunda parte, cuando el encuentro ya estaba resuelto.Solo un par de tantos encajados jugando sin portero (único lunar español) permitieron a los húngaros maquillar un tanto el marcador. España llega a cuartos habiendo ido de menos a más en el torneo y empezándose a parecer a la bicampeona europea. Mañana se jugará un puesto en la semifinales con una Noruega que ha perdido las dos últimas finales mundialistas.