El regreso de la Liga Guerreras Iberdrola tras el parón navideño y las suspensiones de encuentros por el COVID no ha ido según lo esperado para el Atlético Guardés. Una derrota ante el Bera Bera, actual líder del grupo A, podía encajar en la lógica guardesa, pero el partido disputado ayer por la tarde en A Sangriña, cuyo resultado fue de 22-31(7-15 al descanso) refleja un cúmulo de circunstancias que han hecho más mella de lo previsto en las locales.

Una pobre y preocupante efectividad anotadora y una defensa poco consistente dieron alas a un equipo que, a pesar de presentar cuatro bajas destacadas (Boada, Cesáreo, O’Mullony y Gil de la Vega), se dedicó a correr, sentenciar con saques rápidos y ahogar al Guardés en seis metros.

Los primeros minutos del partido, locos, tras dos meses sin competición oficial, presentaban un choque incierto. Tanto las locales como las visitantes se mostraban incapaces de atinar en sus primeras acciones y hasta el minuto tres no se abrió el marcador por medio de Laura Hernández (0-1).

El Guardés apostaba por mover el balón, trabajar la continuidad y esperar opciones claras de gol. Pero poco a poco las pupilas de José Ignacio Prades fueron convirtiéndose en víctimas de sus propios errores con más de una decena de lanzamientos fallados en la primera parte. Este registro, unido a una defensa que tardó en asentarse, como es lógico tras dos meses sin exigencia competitiva, llevó al Bera Bera a correr, correr y volver a correr. Su especialidad.

Del 4-5 el marcador pasó al 4-9 y para evitar sustos mayores el técnico local pidió el primer tiempo muerto del partido.

Estancadas en los cuatro tantos, hacían falta revulsivos: Gómez, Santiago y Rajnohová fueron entrando en pista -el siete inicial estuvo formado por Lima, Arcos, Bu-forn, Moreno, Pérez, Valero y Carratú usando a Descalzo para la defensa-. A pesar de los cambios, e incluso de un nuevo tiempo muerto local, las de Imanol Álvarez seguían a lo suyo y la renta al descanso ya era de 8 tantos (7-15). Lo meor de la primera parte fue la buena noticia de que Sarah Valero y Rosario Urban hayan vuelto a contar con minutos esta temporada.

El segundo acto comenzó con Paulina Buforn forzando un 7 metros y la exclusión de Pizzo (8-15), pero Arrojería, que firmó un sensacional partido con 8 goles, anotaba sin problemas. Fueron minutos buenos para el Guardés, con Buforn cambiando el ritmo y dando otro aire al equipo. Mejor cara. También entró Miriam Sempere para dar relevo a Carratú bajo palos y dejar buenas acciones.

Igual que en la ida

Pero poco había que hacer, un parcial de 3-0 llevó a las de Imanol Álvarez a parar el partido pero nunca se vio peligrar la victoria donostiarra. La renta visitante, que llegó a ser de catorce goles (13-27), dio comodidad al Bera Bera y Erika Rajnohová aprovechó para dejar algunas propuestas interesantes. Al final, 22-31, un resultado idéntico al partido de ida que deja al Guardés alejado del liderato pero peleando por mantener su tercer puesto en el grupo A de cara a la siguiente fase de pelea por el título.