El Balonmán Cangas achaca a una “persecución” la inhabilitación durante dos años de su ya expresidente, Manuel Camiña, por parte de la Real Federación Española de Balonmano (Rfbm). “Es vergonzoso”, aseguran desde la directiva del club. El propio interesado ayer guardaba silencio a la espera de preparar su defensa ante la sanción impuesta por el Comité de Competición. “Vamos a estudiar el asunto para poder dar respuesta en los próximos días”, aseguraba de manera lacónica.

La sanción surte efectos inmediatos y el camino que le queda a Camiña es recurrir ante el Comité de Apelación, que depende de la misma Rfbm. Por ello probablemente el asunto acabe dirimiéndose en el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD). La dimisión de Camiña se produjo en noviembre, aunque no trascendió hasta esta semana “para no crear incertidumbre” y porque de momento no está claro cuándo se podrá convocar una asamblea para elegir una nueva junta directiva. Desde la directiva señalan que están en contacto con la Xunta.

La inhabilitación a Manuel Camiña lleva aparejada una multa de 3.005 euros. El club pone en tela de juicio la legalidad de la multa porque Manuel Camiña “no es asalariado del club y no se le puede imponer sanción económica”. El Balonmán Cangas está convencido de que la sanción está relacionada con la postura que adoptó el club hace casi un año en la votación para elegir al presidente de la Asociación de Clubes de Balonmano (Asobal). El Cangas apoyó la reelección de Adolfo Aragonés frente a la candidatura de Jaume Conejero, que contaba con el apoyo de la Rfbm.

Desde Competición justifican la sanción porque entienden que las declaraciones no se limitan a una crítica “más o menos ácida” hacia la gestión de la federación y sus dirigentes, que estaría amparada por la libertad de expresión. “Se dedica a verter comentarios ofensivos e injuriosos”. La resolución recoge que durante meses el expresidente del Cangas se dirigió a Francisco Blázquez como “generalísimo”, “Franquito”, “tipejo”, “subnormal”, “payaso”, “idiota” y que lanzó “sospechas de manipular, presionar, comprar o que quiere ‘trincar pasta’, que atentan sin ningún género de dudas a la dignidad o decoro deportivo” del presidente de la Rfbm.