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NATACIÓN

Medallas forjadas por Zoom

Miguel Martínez, Sergio Silva y Rosalía Soler, durante un entrenamiento en la piscina del Náutico de Vigo. | // RICARDO GROBAS

La sección de natación del Náutico ha hecho suyo el lema de “al mal tiempo, buena cara” y, aplicado a la pandemia, ha sabido reinventarse y encontrar maneras de trabajar y mantener la motivación durante un año marcado por el confinamiento y la dificultad para entrenar en la piscina. Las sesiones diseñadas por el responsable de la sección, Sergio Silva, han sido clave para el gran éxito del Náutico vigués en el último Campeonato Gallego de Invierno, donde el equipo femenino firmó una actuación memorable, con 15 medallas y 11 récords absolutos del club, proclamándose campeonas gallegas absolutas. Además, en la categoría masculina, sobresaliente papel de Miguel Martínez, que lograba tres oros, un récord gallego en 400 estilos y el Trofeo Paula Carballido a la mejor marca de la Federación Internacional de Natación (FINA) en esa misma prueba. En el cómputo global acabaron como el tercer mejor equipo gallego del Campeonato Absoluto de Invierno. Para Silva refrenda el buen momento del equipo que, pese al parón obligado por el confinamiento, ha seguido trabajando muy duro. “A pesar del confinamiento creo que hemos dado un paso bastante grande y no puedo decir que haya sido una sorpresa lo que consiguieron en este campeonato”, esgrime. “Han seguido entrenando a pesar de no tener una piscina y han seguido las sesiones a través de Zoom. Creo que ha sido clave no solo físicamente, sino que mentalmente les ayudó mucho seguir conectados”, valora.

“En la planificación habitual tenemos entrenamiento en seco, que es una parte importante, pero en el confinamiento fue fundamental. La gente que entrenó en ese tiempo ha visto recompensado su esfuerzo”, explica. El campeonato sirvió para comprobar que el planteamiento desarrollado había sido efectivo. “Solo habían tenido una competición previa a esta (una toma de tiempos en Ourense) y había salido bastante bien. Sabíamos que llegábamos con opciones de pelear la clasificación femenina y de lograr una clasificación conjunta buena”, afirma. “El caso de Miguel Martínez es un poco diferente porque él entrena en el CGTD y empezó a nadar antes”, matiza.

“No deja de ser llamativo que después de tanto tiempo de inactividad en el agua, y después de momentos tan duros, consiguieran estos resultados, batiendo además un montón de récords del club”, valora. “Fue un trabajo psicológico con ellos bastante grande, hubo que ir convenciéndolos de que había que estar preparados para, en el momento en el que pudiéramos, demostrar que somos los que mejor nos adaptamos a la situación”. Y, a tenor de los resultados, le hicieron caso a pies juntillas.

Ahora ya miran ya hacia el Campeonato Gallego Infantil/Júnior y la Copa Gallega Sénior y, después, en marzo, al Open de España, donde Miguel Martínez tiene objetivos importantes y donde confían que también estén Rosalía Soler o Julia Rodríguez en categoría júnior.

Rosalía Soler finalizó el campeonato con ocho medallas, “pero catro en probas individuais e catro en relevos”, matiza. Su mayor botín en un campeonato que la deja más que satisfecha después de tanto tiempo sin competir: “Tivemos moita sorte con Sergio porque dende o primeiro día buscou como facer para prepararnos e, ademáis, cando se abriron as instalacións fomos dos primeiros que poidemos ir á piscina e iso foi unha sorte”.

Para la guardesa fue “raro” disputar un campeonato con tantas medidas de seguridad. “Estivemos loitando pola clasificación conxunta pero as rapazas competimos un día e medio e eles outro día e medio y estivemos animándoos dende a casa. Alí foi tamén todo moi extraño, coa mascarilla todo o rato e ata cambiaron o momento de dar a saída, no que che avisaban co silbato o momento no que podía quitala, pero ó final, despois de tanto tempo entrenando no que non sabes cando vas poder competir, pois cando se pode por fin, que sexa como sexa”, apunta.

En la piscina Rías do Sur despejaron las dudas del trabajo que hicieron en el último año. “A nivel individual estaba competindo ben, pero non ó meu mellor nivel e na corentena decidín darlle caña, a ver qué pasaba”, indica. “Falei con Sergio e fixemos un programa de entrenamento para que cando chegara o momento de competir, que non sabíamos cando sería, chegar a tope. Foron dez meses pero deron os seus frutos”, valora.

Soler ya estaba acostumbrada a un “entrenamiento virtual” antes de la pandemia. Siguiendo las pautas de Silva suele realizar sus sesiones en la piscina Municipal de Pontevedra, donde estudia Fisioterapia. Sus esfuerzos le han valido para lograr, además, la mínima para el Nacional en los 100 metros espalda. “Estou moi contenta con iso, realmente este ano o preparamos ben e ó final, cando realmente tes un obxectivo e queres, pois ó final sacas forzas para seguir”.

“Agora mesmo non están confirmados os criterios de selección, pero eu vou entrenar como si fora a ir”, anuncia la guardesa, que ya fue a un Open en Pontevedra en 2017 siendo júnior.

Miguel Martínez tiene ese Open de España de marzo entre ceja y ceja, sobre todo después de que el positivo por Covid de dos compañeros en el CGTD de Pontevedra le impidiera acudir al Campeonato de España otoñal. El certamen autonómico le ha permitido recuperar la confianza tras el largo parón. “Acabé con mejores sensaciones de las que tenía antes del campeonato”, recalca. “Me había quedado sin el Campeonato de España y esta era la primera competición importante que tenía en piscina corta en año y pico”, apunta. Los resultados le ayudan a ver con optimismo hacia marzo. “El trabajo está bien hecho porque los resultados ahí están. Llevaba tiempo sin competir y tenía ganas, pero no iba con buenas sensaciones al campeonato. Los días antes lo pasé mal, estaba nervioso... Volver a competir después del parón, con todas estas medidas, es otro mundo”, expresa.

Su objetivo principal ahora es el Open de España, en marzo. “El objetivo es quedar campeón de España por primera vez”, anuncia. El Autonómico fue, en este sentido, “un entreno de calidad”. “Fue sin saber hasta dónde podía llegar y las cosas salieron bien y es porque se está haciendo bien el trabajo y hay que seguir adelante”.

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