La selección española femenina de balonmano, actual subcampeona de mundo, comenzó su andadura en el Europeo de Dinamarca con una clara derrota (31-22) ante la de Rusia en un encuentro en el que las “Guerreras” no fueron capaces de encontrar su juego, ni en defensa, ni en ataque, en la segunda parte.

Y eso que España pareció saltar a la pista con la lección aprendida de lo ocurrido el pasado año en el Mundial de Japón, en el que las “Guerreras” cayeron por un contundente 26-36 ante las rusas, ya que a diferencia de lo ocurrido en Kumamoto, el equipo español dotó de la variedad y paciencia necesaria a su ataque.

Si el primer tanto español llegó como consecuencia de un penalti provocado por la pivote Ainhoa Hernándes, los dos siguientes llegaron desde la larga distancia con latigazos de Nerea Pena. Esa circunstancia obligó a salir a las rusas, lo que permitió a España conectar, como ya hiciera brillantemente a lo largo del último Mundial, con su pivote, que forzó un penalti tras otro (4-7 en ocho minutos).

Una fluidez ofensiva que, por desgracia para el equipo español, las de Carlos Viver no pudieron prolongar en los siguientes minutos, en los que comenzaron a aparecer las pérdidas de balón, el talón de Aquiles de las “Guerreras” Si en los primeros diez minutos España apenas concedió una pérdida, en los siguientes diez sumó hasta cinco, condenando a las “Guerreras” a una sequía ofensiva, que Rusia no desaprovechó para igualar (8-8) el encuentro.

De la mano de Silvia Arderius, Carmen Campos y, sobre todo, de Almudena Rodríguez, España recuperó no sólo el ritmo ofensivo, sino también la delantera en el marcador. Tal y como demostraron los tres goles de ventaja (8-11) con los que el conjunto español llegó a los últimos minutos del primer período. Ese tiempo quedó condicionado por las dos exclusiones de Gassama y Almudena Rodríguez, que posibilitaron la remontada de Rusia, que logró marcharse 13-11 al descanso.

España no sólo no logró enjugar esa desventaja en el arranque de la segunda mitad, sino que vio como crecía todavía aún más hasta alcanzar unos peligrosos cinco goles (20-15) de diferencia.

Y es que a diferencia del conjunto español, Rusia logró dar un pase adelante en defensa en la segunda mitad, forzando a las “Guerreras” a fallidos lanzamientos y continuas pérdidas de balón, que permitieron a las rusas desplegar su juego de contraataque. Así a la carrera, el conjunto ruso, que dirige el español Ambros Martín, siguió aumentando más y más su ventaja, hasta alcanzar los siete goles (25-18) a falta de poco más de diez minutos para la conclusión para dejar todo liquidado.