Una jugadora del Viajes InterRías, equipo pontevedrés de la segunda categoría, dio la espalda a sus compañeras y a las rivales del Deportivo en el minuto de silencio que se guardó por Maradona. Explicó a la web PontevedraViva su rechazo por alguien al que consideró “violador, pedófilo, putero y maltratador”.