Zidane siempre reitera la suerte que tiene al entrenar al Real Madrid, pero ese aparente paraíso del francés conlleva una condena permanente, un castigo machacón que le hace vivir siempre al borde del abismo, a un paso de la crítica feroz y a una derrota de consumar un fracaso que amenaza con devorar a todo y a todos.

Pero eso es algo a lo que el entrenador del Real Madrid ya está acostumbrado. Lo que no suele hacer el francés es prescindir, nunca, de sus elementos más eficientes, el primero un Sergio Ramos que se va a perder, como mínimo, los próximos tres partidos de los blancos por una rotura muscular que se produjo con la selección española. Diez días en los que el Madrid tiene que seguir con su camino de subsistencia en LaLiga y definir su futuro europeo con la visita del próximo miércoles a Milán.

Ya arrinconado por las carencias de una temporada sin fichajes y un proyecto en clara decadencia, Zidane tiene que ir a otra batalla decisiva, en la que no va a ganar la guerra pero en la que puede perder el grueso de sus opciones, sin su general de mayor rango, sin el estandarte de sus legiones, sin director de una orquesta a medio conformar.

El Madrid ha perdido siete de los últimos ocho partidos en los que el capitán blanco no ha podido jugar en competición europea, desde la eliminación de hace dos temporada en la Champions ante el Ajax hasta la del año pasado en Manchester, pasando por la precoz preocupación europea de este curso con la derrota ante el Shakhtar.

Para sumar problemas, el resto de centrales del Madrid llegan con problemas al partido ante un Villarreal que lucha por el liderato. Varane tiene molestias en el hombro, después de retirarse también del campo al descanso en el último partido de la selección de Francia. “Quiere jugar, pero no entrenó el jueves y no está al cien por cien”, reconoció un Zidane sin muchas más opciones.

Casemiro y Hazard, con dos resultados negativos en los test para detectar el coronavirus, se han reincorporado al grupo de trabajo esta semana, con el interrogante de su estado físico tras los días de confinamiento domiciliario. El centrocampista brasileño y Militao, de hecho, causan baja por resultados indeterminados en los últimos test. Benzema, renqueante de molestias en la cadera, también se cae de la lista. Y el Madrid anunció antes de la convocatoria un nuevo positivo en la plantilla, el del serbio Jovic.

Diferentes son los casos de Carvajal y Nacho, recuperados definitivamente durante el parón de sus lesiones y casi de manera obligada camino al once titular.

La derrota en Valencia, antes de los partidos internacionales, dejó el camino sembrado para que la baja de Sergio Ramos haya hecho crecer las críticas en torno a un Zidane que resopla en cada rueda de prensa, aparentemente extenuado ante esa batalla constante que tiene que lidiar cada día entre desafíos consecutivos. El último el calendario: “Es demasiado, pensando en la salud de los jugadores. No paran nunca. Estoy preocupado. Es una locura”, reflexionó un Zidane muy crítico con la cuestión.