El Barcelona se regala una gran noche

Koeman tiene otra línea en la historia del Barça: es el primer entrenador azulgrana en ganar a la Juventus en Turín. Por ahora ese triunfo tiene mucho valor añadido al del ilustre nombre del rival derrotado: al valor material que le refuerza como líder del grupo se le añade el valor anímico para un equipo todavía inseguro.

El marcador pudo haber sido más contundente, lo que refuerza a un Barça que se expresa sin complejos y con apuestas como la de Pedri, a quien solo le falta perder la vergüenza. Cuando se meta en la cabeza que es más valioso pedir perdón que pedir permiso, será una joya como lo es Fati. El guineano, aun con 17 años los dos, le saca una temporada ya en la élite. Fati salió y provocó el penalti de la tranquilidad que transformó Messi, solo certero desde el punto del área.

Hizo historia Koeman e hizo historia Morata, aunque el capítulo de damnificados por el VAR aún no existe en los libros. La UEFA no ha creado esa categoría en las estadísticas, y el exmadridista y exatlético Morata se lo merece. Le metió tres goles al Barça, y los tres fueron anulados, todos por fuera de juego. Acumula cinco anulados en los últimos cuatro partidos y un total de diez en el 2020.

La mejoría en el juego no vino dada por las novedades en la alineación. No sustalcialmente, porque Koeman retiró a dos de los futbolistas más destacados ante el Madrid: Dest y Fati. También desapareció de inicio Busquets, con motivos, tras sus pobres prestaciones, pero aàreció en el descanso por la lesión de Araujo. Los cambios de jugadores estuvieron acompañados por más cambios de posiciones en la incesante búsqueda de cuadrar a cada cual en el sitio que le corresponde. Pedri pasó de la derecha a la izquierda para dejar paso a Dembélé y Messi se retrasó a la mediapunta para que Griezmann fuera el más adelantado.

Dembélé exhibió su habilidad para desequilibrar en el uno contra uno y su capacidad para desconcertar con algunas de sus decisiones. Se pasa la vida improvisando y a veces no sabe resolver el lío que se ha montado él solo.

Pero el Barça le necesita. Necesita desborde porque abusa del juego al pie. Sin los desmarques de Fati no hubo profundidad y las ocasiones del primer tiempo nacieron fruto de la inspiración o del error ajeno. El de Demiral en el primer minuto originó tres remates de Messi, Pjanic y Griezmann, el último repelido por el poste. Luego las ocasiones se esponjaron más. Hubo suficientes para sentenciar el duelo con comodidad y cerrar un marcador rotundo mientras Morata iba penalizándose a sí mismo.

El regreso a Turín brindó a Pjanic la oportunidad de mostrarse ante sus excompañeros con la condición de ser titular en el Barça, aunque fuera por un día. Se equivocó en algunas de sus intervenciones, sobre todo, lo que es más preocupante, en la zona defensiva azulgrana. Pérdidas inaceptables que pudieron costar caras.

Pjanic acabó jugando con Busquets y De Jong. Coincidieron los tres por fuerza mayor. Por la lesión de Araujo, el tercer central que deja huérfano a Lenglet, algo agobiado ante la responsabilidad de sacar pases desde atrás, con muy pocas ayudas por la nula movilidad de los delanteros. Koeman se fio de De Jong para ejercer de central derecho por haberle visto en el Ajax. El equipo dio un paso atrás por inseguridad, pero los de arriba no bajaron: al estirarse en el campo enganchó peligrosos contrataques.

Lluvia de precandidatos a la presidencia

“The old king is dead! Long life the king”, cantaban a coro los culés hace 10 años a ritmo del Viva la vida de Coldplay, banda sonora del sextete del 2009, y su eco resonaba aún en el 2010 cuando Josep Maria Bartomeu volvió al club para ser primero mano derecha de Sandro Rosell y luego presidente. Después de que la dimisión del presidente decretara el final de una década de bartorosellismo, se ha desbocado el juego de tronos en la búsqueda del nuevo regente del Camp Nou. Hay cinco precandidatos ya confirmados: Víctor Font, Agustí Benedito, Toni Freixa, Jordi Farré –impulsor del voto de censura que ha destituido al expresidente sin abrirse siquiera las urnas– y Lluís Fernández Alá; dos exdirectivos de Bartomeu, Emili Rousaud y Xavi Vilajoana, también están decididos a dar el paso; y sigue pendiente de despejarse la incógnita de si saltarán a la arena Juan Rosell y Jordi Roche. Pero todo queda condicionado por la decisión de Joan Laporta, quien aún no ha dicho nada oficialmente sobre si concurrirá a las elecciones. “Estamos muy contentos de que se sigan abriendo nuevos caminos para que el Barça pueda rehacerse y estamos preparándonos”, señalan desde el entorno del expresidente, donde mantienen el silencio sobre si dará el paso o no. La delicada situación económica que atraviesa el club puede hacer que más de uno se lo piense, aunque la decisión del CSD de que las pérdidas por el covid durante el estado de alarma no computen, ayuda. Además de un aval de 120 millones, los aspirantes tendrán que reunir 2.279 firmas. Será la campaña electoral más extraña, en la que no habrá gira por las peñas y sí mucho trabajo de redes sociales, en las que se originó precisamente la caída de Bartomeu. Algo que habrá que ver cómo impacta en un electorado en el que, como recordó el presidente saliente en su carta a Pere Aragonès, “tiene una media de edad de 58 años, con más de 40.000 socios que son mayores de 60 años”. Víctor Font insiste en que el voto electrónico puede ser una solución. “Esa es nuestra principal propuesta para estas elecciones tan atípicas. En la última asamblea un 60% estuvo a favor pero no se llegó al 66% necesario. Sería una gran solución”, comentan desde su precandidatura. “Los estatutos no lo contemplan, pero tampoco que se vote en dos días o en varias sedes, como ya se planteó por la pandemia. Es una cuestión de voluntad política, de hacer las adaptaciones legales”, dicen.