En el estrecho margen de error que se mueve la Liga de Campeones, Joao Félix salvó tres puntos cruciales para el Atlético de Madrid, al borde de un indudable lío en el grupo A del torneo hasta la remontada del atacante portugués, cuyos dos goles, el definitivo 3-2 en el minuto 85, superaron un infame 1-2.

No extrañó el triunfo del conjunto rojiblanco, por todas las ocasiones que dispuso, pero tampoco lo habría hecho el 2-2 sobre el que se movió buena parte del segundo tiempo, entre los altibajos sobre el terreno del bloque dirigido por Diego Simeone, que arregló con dificultades el 4-0 que asumió con demasiado conformismo en la primera jornada por la superioridad del Bayern.

El Atlético actual es una incógnita. Descubre una condición de imprevisible que lo hace poco fiable. Y vulnerable. Más aún en su centro del campo, quizá el núcleo de muchos de sus problemas, pero no de todos, porque también están los laterales, sobre todo el derecho, y porque concede en defensa y perdona arriba, aunque tiene recursos que ganan partidos. Este martes fue el goleador Joao Félix que vivió uno de sus primeros grandes días como atlético.