Pasan las semanas, los meses y nadie adivina cuándo podrán retomarse las competiciones en las categorías autonómicas de fútbol, el deporte que más fichas moviliza en toda la comunidad. Mientras otros deportes han ido dando pequeños pasos -el caso del balonmano es el más claro- en el fútbol el problema tiene mala solución. Ahora mismo los clubes asumen que los niños y casi todas las categorías autonómicas no podrán volver hasta el año 2021 y eso siempre en función de que se controle el repunte de casos que se ha producido en Galicia en las últimas semanas y que va a extremar las precauciones e impedirá que la Xunta "levante la mano" a la hora de conceder permisos para arrancar las competiciones.

En la Federación Gallega asumen que aún tardarán un par de meses como mínimo para tener todo a punto y el horizonte empieza a ponerse en el comienzo del próximo año aunque hasta hace poco existía la esperanza de ponerse en marcha en diciembre. El organismo que preside Rafael Louzán trata sobre todo de salvar la Preferente Autonómica que es la categoría que más posibilidades tiene de poner en marcha en un plazo relativamente corto de tiempo. Pero los test y la mascarilla siguen siendo el punto de fricción. La Xunta obliga a utilizarla en todas las competiciones que dependen de ella. Los equipos de Preferente, la mayoría de ellos, lo descartan. Eso solo se solucionaría con la posibilidad de hacer test y en esa pelea están. Quién asume su coste es el caballo de batalla principal. La Federación se comprometió con los equipos a encontrar una solución y que trabajan para evitar ese gasto para clubes que estan asfixiados y más en esta situación. Lo que parece inevitable es que los chavales tengan que jugar con mascarilla. Eso lo ha asumido todo el mundo. Lo que faltan son el protocolo definitivo de la Federación y las fechas.