Gracias a un inmenso partido, con un plan tan bien diseñado como ejecutado, el Cádiz consiguió con justicia una victoria histórica en su año de vuelta a Primera (que le coloca en un coliderato multitudinario) frente a un Madrid alternativo que naufragó estrepitosamente y, después de cuatro cambios de Zidane al descanso, no generó el volumen de ocasiones que necesita para marcar y neutralizar el tanto de Anthony 'Choco' Lozano al filo del primer cuarto de hora del partido disputado en Valdebebas.

Los gaditanos fueron claramente superiores en la primera parte, lo más recurrente fueron las pérdidas del Madrid y los pases verticales del Cádiz hasta llegar con peligro al área de Courtois. Sucedió una y otra vez. Luego, los de Cervera se defendieron con solvencia, lo suficiente como para frustrar los ataques de la apuesta a la desesperada de un Zidane al que le esperan críticas por su planteamiento.

Rotaciones

Se preveían rotaciones antes de empezar la Champions League , y las hubo. Zinedine Zidane no alineó a los sudamericanos Casemiro y Valverde, tras su viaje transoceánico, y dispuso tres centrocampistas con tanto dominio del balón como ausencia de intensidad defensiva. Cumpliron con creces las previsiones en la retaguardia, pero la improvisación ofensiva no fue exitosa.

El Cádiz salió en Madrid con dos delanteros y una importante dosis de autoestima y descaro. Ramos salvó sobre la línea un remate de Negredo, todo entre una serie de ocasiones casi sucesivas que se extendio durante todo el primer tiempo.

Fue el preámbulo de un gol que el Cádiz mereció con su disposición defensiva, que le permitió robar y correr, siempre con ventaja posicional. Así llegó un pase desde la banda a la cabeza de un Negredo que asistió sin oposición a un Choco Lozano que, lejos de la ortodoxia, marcó ante la salida de Courtois.

Sin ataque ni defensa

El Madrid fue lento y descafeinado, sin verticalidad ni desborde y, lo peor, sin la seguridad defensiva que ha sostenido su habitual falta de remate, transformada con los cambios en ausencia de llegadas y ocasiones.

Hasta Courtois falló (Lozano no concretó el remate) en medio de una deriva blanca que no supo aprovechar el Cádiz para poner en el marcador la diferencia que se vio en el campo.

Zidane hizo cuatro cambios al descanso, uno por molestias en la rodilla de Sergio Ramos, con el clásico en Barcelona el próximo sábado, y tres para cambiar la morfología del equipo. Entraron Casemiro y Valverde, además de Asensio, y se redujeron las pérdidas de balón, el Madrid exhibió una mejor versión defensiva y dejó de sufrir ocasiones casi permanentes y, si la apuesta de inicio era ganar la posesión y mandar con el balón, el cambio fue total y el equipo recurrió a balones largos, poca creación, transiciones rápidas, llegadores y contundencia.

El resultado no fue la catástrofe de la primera parte, pero una ocasión de los de Zidane era tan excepcional como las actuaciones memorables de blanco de un Jovic que fue el último recurso del técnico francés.

Resistencia final

El Cádiz no le perdió la cara al partido, aunque tuviera menos facilidades para sobrepasara las líneas enemigas. Al final no le quedó más que resistir ante la ofensiva final y a la desesperada del Madrid, que le dio para un disparo al larguero de Benzema, lo más cerca que estuvo el Madrid del empate ante un recién ascendido que nunca había ganado en casa del Real Madrid ni al líder de LaLiga, como correspondía a los blancos antes de que ayer fuesen sorprendidos por el equipo andaluz, que con este triunfo colideran la clasificación. Suman diez puntos en seis jornadas, los mismos que sus rivales de ayer, pero con un partido menos. Día histórico para un Cádiz que continúa sumando de tres en tres en todas sus salidas en lo que va de temporada: victorias también contra Huesca (0-2) y Athletic de Bilbao (0-1).