Koeman no está para perder el tiempo en el Camp Nou. Sabe que tampoco tiene demasiado en un ruinoso Barça lleno de problemas, agujereado por todos lados. Ahora, con la visita al campo del Getafe, un escenario lleno de sobresaltos porque Bordalás ha edificado un equipo que merece los elogios de su colega holandés, no tiene tiempo ni ganas de enzarzarse en polémicas. Y menos con Griezmann, que no para de añorar a Simeone (tuvo un año para matizar y precisar su decisión de venir al Barça) y echa de menos los privilegios tácticos que le otorga Deschamps en Francia.

Nada más llegar de Croacia donde firmó un soberbio golazo y luego se reinvidicó con un mensaje ("Deschamps sabe dónde ponerme"), Koeman lo citó a una charla. No deja el técnico que los asuntos se pudran sobre la mesa de su despacho. Tiene tanto trabajo por delante y tan pocos días (hay elecciones fijadas en marzo y si prospera el voto de censura el 1 y 2 de noviembre no quedará ni rastro de Bartomeu, el presidente que lo trajo), que dispara mensajes rotundos y diáfanos para que nadie se lleve a engaño. "Estuve hablando ayer con Antoine y no solo por lo que él ha dicho", reveló el holandés, sin importarle explicar lo que le dijo al delantero que guió a Francia a la conquista del Mundial de Rusia hace dos años.

"No podemos jugar con 10 jugadores en la posición de 'diez'. Antoine es zurdo, puede jugar en la banda hacia dentro. El entrenador manda y él debe sacar el máximo rendimiento", explicó Koeman con vehemencia. Y ahora que empiezan las curvas para el Barça con partidos claves (Getafe, Ferencvaros, Madrid y Juve) no se plantea rotar mucho con Messi. "Leo es un jugador que si no juega está más cansado. Es un ganador, quiere estar en todos los partidos".