Llueven las multas sobre los clubes del balonmano nacional que asisten, entre asustados e indignados, al celo sancionador y recaudatorio de la Federación Española. La primera jornada, disputada hace ya diez días, ha generado cierto estupor entre buena parte de los clubes que juegan en la División de Honor Plata (tanto masculina como femenina) y la Primera Nacional. Entre estas dos categorías se han repartido casi cuarenta sanciones económicas que van desde los 50 euros por no poder presentar los doce jugadores reglamentarios hasta los 300 euros por la imposibilidad de disponer de vestuarios.

Los clubes lamentan que precisamente exista tan poca flexibilidad en un momento en el que la mayoría de ellos se enfrenta a problemas muy complejos por culpa del Covid, cuando se han complicado los requisitos para iniciar la competición y cuando la crisis económica golpea con más fuerza a buena parte de estos clubes.

Los motivos de sanción tiene que ver en muchos casos con cuestiones técnicas (no subir el vídeo del partido, no enviar las estadísticas, mala calidad del vídeo o no ofrecer la posibilidad de ver el partido en streaming). Pero además hay muchos clubes que han sido multados por no completar la convocatoria (doce jugadores), por no presentar delegado, por no tener responsable del equipo, por no hacer presentación de los jugadores y los árbitros o por no tener a disposción de los jugadores solución hidroalcohólica. En este sentido y a cuenta del Covid, muchos clubes han acabado por pagar la maraña reglamentaria en la que se encuentran. Numerosos ayuntamientos, entre ellos el de Vigo, prohíbe por el momento el uso de los vestuarios. Pues todos los equipos que se han visto en esa situación han sido castigados con 300 euros de multa y una seria advertencia, la de perder por 0-10 el siguiente partido en el que se encuentren en la misma situación. Esta circunstancia es posiblemente la que más ha indignado a los equipos que no tienen forma de solucionar cuestiones que no están en su mano y que dependen de otras administraciones. El problema ha sido especialmente serio en Vigo donde han sido sancionados por ese motivo los equipos de Primera Nacional (Seis do Nadal, Reconquista, Lavadores y Carballal) y el propio Carballal de División de Honor Plata femenina. De todos ellos el equipo del Carballal es con diferencia el más castigado en esa primera jornada porque le han caído cinco sanciones diferentes y solo ellos casi tienen que pagar mil euros en diferentes conceptos.

Los clubes han acelerado esta semana las conversaciones con el Concello de Vigo, responsable del protocolo que rige en las instalaciones que utilizan para sus partidos como local, con la idea de poder arreglar este inconveniente antes del siguiente encuentro que disputan como locales (este próximo fin de semana) y evitar de este modo la multa y la pérdida del partido en cuestión por 0-10.

Pero desde los clubes insisten en reclamar algo de flexibilidad a una Federación Española que "no parece entender los esfuerzos que hacemos los clubes por salir adelante. Ellos en cambio parece que solo piensan en sancionar y seguir recaudando dinero", aseguraban ayer desde uno de los clubes afectados por esta serie de multas. Estos dirigentes perciben en la Federación una falta de flexibilidad y de empatía que resulta especialmente chocante en un momento en el que la situación es más grave.