Rafael Nadal había ganado su primer Roland Garros y se marchaba al torneo de Halle para jugar sobre hierba y preparar Wimbledon. Su tío Toni le dejó un folio escrito para que lo leyera en el avión. No quería que aquella victoria le confundiera. De jovencito, cuando ganó su primer Campeonato de España infantil y veía a todo el mundo eufórico en su casa, Toni Nadal le preguntó si conocía a alguien de la lista de los últimos campeones. Solo conocía a Àlex Corretja y Beto Martín. Nadie más.

En aquel folio, Toni Nadal le decía que Mariano Puerta, su rival, había jugado mejor. Que Rafael había corrido demasiado todo el partido. Que no había ajustado bien los tiros, especialmente después de pegar con la derecha. Que cuando abría ángulos, la bola le quedaba demasiado centrada. "Que debíamos mejorar mucho el saque", recuerda 15 años después de aquella primera victoria.

"Le dije lo importante que era el trabajo y seguir mejorando. Que solo empezaba. Que quedaba un camino muy largo. Que no se pensara que ya lo había hecho todo. Que otros tenistas habían ganado Roland Garros, pero solo una vez. Que si no seguía mejorando, tenía el peligro de hacer lo mismo él".

Toni ya no viaja con su sobrino, pero sigue aconsejándole siempre, y ayer se mostraba orgulloso de la final que había jugado. "Es de los mejores partidos que le he visto. No dejaba de pegarle a la bola y mantenía un ritmo fuerte. Se movió muy bien. Tenía tiempo para todo. Siempre estaba a punto para devolver la bola. Jugaba largo y eso era decisivo para mantener lejos de la línea a Djokovic. Antes de la final, cuando hablé con él, se lo dije: 'Si juegas corto, estás muerto'".

Toni recuerda la última final de Nadal ante Djokovic en Australia. "Ese día, Djokovic no fallaba una bola y Rafael se agobió de entrada. Ayer le pasó algo parecido a Djokovic. Me dio la impresión de que no quería entrar en el partido".

Toni Nadal estuvo siguiendo el partido de su sobrino en la academia de Manacor, con un grupo de alumnos y familiares. "Vi a Djokovic mentalmente agobiado en la final y durante el torneo. Cuando Ivanisevic dijo que Rafael no tenía nada que hacer porque Djokovic estaba muy fuerte mentalmente, pensé lo contrario".

Para el técnico, Djokovic es mejor que Nadal y Federer porque juega bien en todas las superficies, pero posiblemente por eso "no entiende que puede perder. Quiere ser el mejor de todos y eso le agobia".

Toni se emocionó al final del partido. No podía contenerse. La razón no era el éxito de su sobrino, aunque se sentía orgulloso. "Me emocioné por lo que Federer le escribió a Nadal. Por ese respeto que se han tenido siempre aunque luego, en la pista, lógicamente, quieran ganarse", explica. Y añade: "No entiendo, y para mí es inconcebible, odiar a un rival porque te gana o es mejor que tú. No lo entiendo, ni en deportistas ni en políticos ni en la vida".