El Rápido de Bouzas no le pudo echar un segundo trago a la Copa Federación, después de caer eliminado en la mañana de ayer en el Baltasar Pujales ante el Melilla.

Lo que ayer sí quedó clara fue la diferencia existente entre la Segunda División B y la Tercera. El Melilla, curtido en mil batallas, le metió presión desde el pitido inicial, y nunca mejor dicho, pues no hizo el colegiado del encuentro más que pitar el inicio, cuando ya hubo el primer agarrón de un jugador del Melilla sobre uno del Rápido que acabó en lío. A partir de ahí, entradas al límite, empujones y mucha presión. Daba la sensación que llevaban mucho tiempo jugando en un campo con las peculiaridades del Baltasar Pujales, y así a los nueve minutos ya se ponían por delante en el marcador.

Al Rápido le costó mucho. Está claro que es un equipo en proceso de construcción, y si a eso le añadimos la intensidad de los jugadores del Melilla, es fácil entender las diferencias que hubo sobre el terreno de juego.

En la segunda parte el Rápido se estiró más, pero el tercer gol, a los diez minutos, terminó por matar el encuentro.