El ciclismo rueda al compás de los pedales, de forma compacta, sin tregua y enlazando competición tras competición sin casi tiempo para recobrar el aliento. Si el domingo pasado Tadej Pogacar entraba triunfante en París, hoy ya se disputa el Mundial y el próximo sábado, en Palermo, se inicia el Giro, que enlazará con la Vuelta y pondrá fin a un calendario ciclista que explotó, como tantas otras cosas, en primavera, por culpa de la pandemia.

De hecho, el Mundial es la única competición que ha mantenido las fechas previas al Covid-19. Pero no así el escenario previsto, que no era otro que Martigny. Pero las autoridades cancelaron el evento porque muchos participantes no tenían autorización para entrar en Suiza. Italia se ofreció e ideó celebrar solo las pruebas profesionales masculinas y femeninas en el circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola. Las instalaciones reservadas para la Fórmula 1 servían igual para los ciclistas.

Y allí en Italia, con idénticas burbujas sanitarias a las exhibidas en el Tour, se encuentran la mayoría de estrellas que corrieron la ronda francesa, junto a las que se están preparando para el Giro. Y allí, desde París, sin tiempo para ver a la familia, se encuentran los ciclistas españoles, con Alejandro Valverde a la cabeza, con el estreno de Mikel Landa en la selección y otros destacados participantes de la Grande Boucle como Mas. Soler, De la Cruz o Herrada. Y un objetivo, difícil pero no imposible, que no es otro que volver a intentar vestir a Valverde, con 40 años, con el jersey arcoíris, el que identifica al campeón del mundo, y que el corredor murciano consiguió hace dos temporadas. "Le agradezco que se reservara en la última contrarreloj del Tour, que Valverde corriera pensando ya en el Mundial", afirma el seleccionador, Pascual Momparler.

Al margen de las opciones del veterano corredor español, este Mundial tiene a un favorito claro, el belga del Jumbo Wout van Aert, en una forma exquisita, tras un Tour magnífico y un mes de agosto aún mejor, donde ganó la Strade Bianche y la Milán-San Remo. El viernes evidenció que el Tour no le ha pasado factura al terminar segundo la prueba mundialista de contrarreloj tras el italiano Filippo Ganna.

A todos los aguarda hoy un circuito de 28 kilómetros, al que darán nueve vueltas hasta completar 258 kilómetros, duro, aunque no tanto como el que se había preparado en Suiza, y que tendrá el asfalto automovilístico como punto de llegada

"Va a ser un Mundial muy duro con una selección española que llega muy en forma. Me preocupa el tiempo porque no está clara la previsión. Yo estoy muy motivado pero enfrente hay corredores a los que será muy complicado batir. Va a ser un Mundial donde la estrategia a seguir va a ser muy importante", comentó Valverde desde Imola. Un Mundial en el que aparecen otros rivales temidos entre los que destaca, sobre todo, la pareja eslovena Pogacar-Primoz Roglic, el dúo de moda.