14 de septiembre de 2020
14.09.2020
Faro de Vigo
Fútbol

Koeman esboza sus primeros apuntes

El holandés prueba un cambio sistema con cambios esenciales en el centro del campo

14.09.2020 | 01:26
El técnico azulgrana, Ronald Koeman, en la ciudad deportiva del Barcelona en San Joan Despí.

Ni a la categoría de conclusiones alcanzan las notas que extrajo Ronald Koeman de su debut en el banquillo del Barça, con todo por hacer, mientras la Liga asoma a la vuelta de la esquina. De poco le servirá el triunfo sobre el Nàstic (3-1) porque en dos semanas el holandés entrará en un Camp Nou vacío para medirse al Villarreal en su primera jornada, aunque, en realidad, sea la tercera. Son, por lo tanto, simplemente apuntes lo que anotó el técnico en su libreta de cara a la profunda regeneración que ha emprendido en el Barça. Tan profunda resulta que altera uno de los tótems tácticos que ha presidido el club.

Abandonó Koeman el tradicional 4-3-3, la biblia sobre la que se ha articulado el equipo en las últimas décadas más allá de excepciones puntuales en todos los casos.

Desde Cruyff, el creador de la obra, a Setién, el último inquilino de un banquillo donde Van Gaal, Rijkaard, Guardiola, Luis Enrique y Valverde, entre otros, mantenían ese hilo argumental, aportando sus matices personales. Interrumpido, curiosamente, en la fugaz etapa de Bobby Robson (1996-97), justo después de la traumática y convulsa despedida a Cruyff.

Con los síntomas de agotamiento que ha emitido el modelo en los tres últimos años, Koeman intenta ahora ir un paso más allá. La elección del 4-2-3-1 como plan de ruta es toda una declaración de intenciones. Toca, para empezar, el eje del juego y de un medio centro (Busquets) escoltado por dos interiores pasa a dos (Pjanic, De Jong y el propio Busi aspiran a esos sitios), con una línea de tres jugadores por delante, que modifica también la manera de atacar. Aunque parece el mismo Barça (ante el Nàstic era la defensa titular de la pasada temporada) hay más cambios de lo que se intuyen en un primer vistazo.

Quiere Koeman inyectar nuevas rutinas a un equipo que se había apagado hasta quedarse a oscuras en Lisboa. Tiritando de pavor por el 2-8 del Bayern. El técnico empezó el pasado sábado confiando en la vieja columna vertebral: Piqué atrás, Busquets en la sala de máquinas y Messi como líder del ataque, un ataque que está en pleno proceso de reformulación.

Y tal vez, su discurso más poderoso no lo dio Koeman delante de la pizarra. Lo emitió antes incluso de empezar el partido cuando facilitó una lista de 25 futbolistas para su debut en la que no estaban algunos jugadores cuya salida es estratégica para la regeneración del proyecto. No se vio a Luis Suárez, ni a Arturo Vidal. Tampoco Rafinha Alcántara fue incluido en tan larga relación. Ni Wagué, ni Matheus Fernandes, englobados ambos en esa lista de extraños fichajes que ha realizado el club azulgrana en los últimos años. Pero el mensaje más directo estaba destinado para el delantero uruguayo, quien desea cobrar el año de contrato que le queda para ser dueño después de su destino.

También el chileno Arturo Vidal, quien negocia desde hace días su regreso a Italia, pero ahora al Inter de Conte. El mercado expira el 5 de octubre. Entonces se comprobará si el poder de la palabra de Koeman (primero se lo dijo a los jugadores)y luego de los hechos (vieron el amistoso del Nàstic desde su casa, ni al estadio fueron) les empuja a salir.

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