Casi sin verano, ni vacaciones después de un final de temporada marcado por la pandemia de coronavirus, hoy arranca un nuevo curso futbolístico en medio de extrañas sensaciones: sin partidos de los cuatro primeros de la última Liga, sin público en los estadios, con el lío de los horarios y con el protocolo sanitario como gran protagonista, con la especie de burbuja permeable con la que el fútbol español pretende sobrevivir a otra Liga con Covid.

El inicio de La Liga ya es insólito, con el primer amistoso de pretemporada del Barça un rato después de que se hayan repartido los primeros puntos de La Liga 20/21. Ningún implicado en el final veraniego de las competiciones europeas juega este fin de semana la primera jornada y, sin la atención de los grandes, el foco está lejos del inicio del campeonato doméstico.

Hasta que se incorporen Barça, Atlético y Sevilla (en la tercera jornada) y el Madrid (en la segunda), el resto de equipos ya van a convivir con toda una batería de novedades que acordaron adoptar LaLiga y la RFEF, antes de volver a la gresca por los partidos los viernes y los lunes, para convivir con el coronavirus sin caer en los problemas de las 11 jornadas de la última Liga.

De las dos grandes excepcionalidades que se introdujeron para terminar la última temporada, en La Liga se van a mantener los cinco cambios y las convocatorias de 23 futbolistas. Es una novedad importante, que amplía drásticamente el intervencionismo de los entrenadores y que no se sostiene con el argumento de dar un respiro físico a los jugadores para afrontar partidos cada tres días después del confinamiento. Lo que no se mantiene es la recomendación encarecida a los árbitros para hacer las mal llamadas pausas de hidratación, que se habían convertido en tiempos muertos de facto que cambiaban tendencias en los partidos. Esta temporada se harán, como hasta antes de la pandemia, cuando haga mucho calor.

Además, se mantiene el protocolo para realizar regularmente pruebas de detección de coronavirus a todos los implicados en los traslados del fútbol.

LaLiga ha diseñado un plan de contingencia por si el número de contagiados en los clubs se dispara o se ven afectados por medidas sanitarias. Para empezar, cada equipo ha tenido que proponer un estadio alternativo por si su ciudad está confinada y, además, el tiempo de llegada obligatoria de los equipos a los estadios se ha reducido de 90 a 45 minutos.

Si la incidencia del covid sobre el campeonato empezara a ser preocupante, LaLiga ha previsto que cada equipo de Primera División pueda suspender un partido por causa de un brote de coronavirus, siempre antes de la jornada 30 del campeonato, en otro caso se le dará el partido por perdido. En Segunda División se amplía el plazo hasta dos partidos suspendidos antes de la jornada 34, pero no se podría volver a dar un caso como el del Fuenlabrada-Deportivo de la última temporada, en ese caso el partido se le daría por perdido 3-0 al equipo madrileño el día que se jugó el resto de la jornada.

Para evitar tener que suspender o perder un partido por el covid, los clubs tendrán que tener un mínimo de cinco jugadores profesionales de la primera plantilla (sin incidencia del coronavirus siguen siendo siete) y un mínimo de 13 jugadores con los del filial.

Además de por no reunir 13 fichas entre el primer y el segundo equipo, también será motivo de suspensión no llegar al partido por prohibiciones sanitarias, así como que se clausure por la pandemia las instalaciones del partido en las 48 horas previas. En cualquiera de los supuestos, si son los dos equipos los que están imposibilitados para jugar el encuentro, se dará el partido por perdido a ambos.

En caso de que el avance de la pandemia impida el desarrollo previsto de la temporada, LaLiga también ha previsto que se puedan resolver las eliminatorias de ascenso de Segunda a Primera en un solo partido.

Desde el Comité Técnico de Árbitros (CTA) también llegan novedades para la temporada. Como previsión, cada jornada de Liga habrá un equipo arbitral de reserva, incluidos asistentes y colegiados de VAR, por si hay alguna injerencia del virus en el equipo arbitral titular.

Además, con el objetivo de flexibilizar la normativa para estar en la legalidad en caso de urgencias, el CTA ha aprobado que los árbitros de Segunda División puedan pitar, en caso de necesidad extrema, partidos en Primera y viceversa, tanto el árbitro de campo como el de VAR, así como que un colegiado pueda arbitrar a equipos de la comunidad en la que está colegiado.