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Faro de Vigo

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Óscar Martínez - 'Jockey' de entrenamiento

"Galicia tiene condiciones para la industria de la hípica y no lo explota"

"En Irlanda saben cómo hacer que este sector sea rentable, que cree empleo y riqueza"

El jockey pontevedrés Óscar Martínez entrena caballos de alta competición en Irlanda. // Faro

Cuando estudiaba Filología Inglesa en la Universidad de Vigo, hace casi veinte años, la pareja de Óscar Martínez Fernández practicaba horseball. Así tuvo la oportunidad de montar por primera vez a caballo. "Me gustó y empecé a montar regularmente, porque ella tenía un caballo en casa y toda su familia tiene afición", explica. Esta familia observó en él aptitudes de jinete y le animaron a formarse en el mundo de la equitación. Comenzó en una escuela francesa. Hoy entrena caballos de competición en Irlanda.

- ¿Por qué empezó en Francia?

- Es el mejor lugar para formarse en esto. En Europa hay tres escuelas de equitación importantes, que son la ibérica, la francesa y la alemana, cada una con un estilo diferente. Como mi perfil es más deportivo me decidí por la escuela de Francia con el propósito de formarme como monitor de equitación. Así que cogí la maleta y me fui a Francia. Empecé trabajando en una escuela de equitación, como mozo de cuadra. Allí tuve la oportunidad de recibir una buena formación, una formación que aquí no encontraría en ningún sitio.

- ¿Cómo fue el salto de mozo de cuadra a jinete?

- Al llegar a Francia, además de formarme tenía que ganarme la vida. Me dieron trabajo en esta escuela de equitación haciendo un poco de todo, desde atender los caballos hasta enseñar a montar a los niños. A partir de ahí y conociendo gente en este mundillo me propusieron que pasase a montar. Cuando estás en un ambiente tan vocacional siempre hay alguien que te eche una mano y te asesore.

- ¿Y el salto a las carreras profesionales?

- Cuando empecé a montar en equitación clásica me dijeron que por mi físico y por mis condiciones debería pasarme a las carreras, y ahí sigo. Mi maestro de formación me explicó que en Irlanda o Inglaterra podría cambiar de disciplina. En ambos países hay tradición e industria alrededor de los caballos. Me incliné por Irlanda porque me gustaba más el país y ahora estoy muy contento de haberlo hecho, porque entre otras cosas los irlandeses son muy buena gente. Formarte y avanzar en este sector es cuestión de pico y pala, como en todos, supongo. En la vida, si tienes la suerte de descubrir tu talento, solo hay que insistir, ¡a muerte!

- Y decidió quedarse en Irlanda.

- En Irlanda tenían las condiciones adecuadas para poder seguir en este mundo. Saben cómo hacer que este sector se mueva, que sea rentable, que cree puestos de trabajo y riqueza económica. En Irlanda la equitación mueve mucho dinero, es un gran motor económico en un país de solo cuatro millones de habitantes. Galicia, por clima, por orografía, por muchas cuestiones que la hacen similar a Irlanda, tiene las condiciones para explotar la industria de la hípica pero no lo hace. ¿Por qué Irlanda sí y Galicia no?

- Allí hay más afición, supongo.

- Eso sí. En la comarca en la que vivo en Irlanda, Tipperary, el caballo de carreras es un atleta de élite. Un caballo puede ser un atleta más seguido que un futbolista de primera división. Puede haber personas que no conozcan a un futbolista de primera división pero conocen perfectamente a los caballos. En las paredes del pub del pueblo, en vez de colgarse carteles de equipos de fútbol o de jugadores, hay pósters de caballos. En una ocasión, al caballo que ganó por segundo año consecutivo el Gran National de Inglaterra, que se llama Tiger Roll, al llegar al pueblo, le hicieron un desfile por el centro. La gente lo ovacionaba y los niños se hacían fotos con él.

- ¿Cuál es su ocupación actual?

- Soy jockey de entrenamiento en la escudería Denis Hogan Racing. Es un jockey, entrenador y propietario que a sus 33 años está en el top ten de Irlanda. Tengo la suerte y el privilegio de poder montar caballos que optan a lo que sería la copa del mundo de fútbol. Entrenamos caballos que están en la élite de la competición, corren en Ascot, Catar...

- ¿Qué es lo que le más le gusta de ser jockey?

- La adrenalina y la camaradería. Cada día monto caballos de cualidades muy distintas, pueden ser buenos o no tanto y hay que enseñarles todo para que puedan llegar a correr en las carreras. Me gusta trabajar con caballos porque tienen alma y cada caballo tiene su personalidad. Y la camaradería porque esto es algo más que un trabajo, es gente muy solidaria y alegre. Hay que pensar que cada día que salimos a entrenar nos podemos matar, o tener un accidente muy grave, porque los caballos son animales muy fuertes. A veces, cuando vamos corriendo por el circuito de entrenamiento uno empieza a cantar una canción y el resto le acompaña. Los irlandeses cantan cuando están muy contentos o cuando tienen miedo (risas) y en realidad hay mucha pasión en el entrenamiento, ya sea porque todo va bien o porque hay miedo. Es un trabajo que se hace por pasión.

- ¿Cómo se plantea el futuro?

- El día de mañana, cuando tenga que dejar de montar porque las condiciones físicas ya no sean las mismas, pasaré a formarme como criador de caballos. Ojalá pueda desarrollar esta actividad en Galicia, aunque tenga que enviar los caballos a correr a Inglaterra o a Irlanda. Estoy ahorrando para comprar un caballo para poder empezar ahí dentro de unos años. Me gustaría poder corresponder al mundo de los caballos con la oportunidad que me dio a mí. He leído que hay un proyecto de poner un ferry entre Vigo y Cork. Si se pusiera en marcha, desde Galicia podría enviar los caballos a Inglaterra, de la misma forma que entre Gran Bretaña e Irlanda los caballos se transportan en barco.

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