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fútbol

Agustín Rodríguez: "Al acabar me fui mosqueado y rompí la puerta del vestuario"

El marinense rememora la final de Copa entre el Madrid y su filial, cuya portería defendía

Agustín, con recuerdos de la Copa, en su domicilio. // Kiko Huesca

- Esa temporada, la 1979/1980, llegó al banquillo del Castilla Juanjo García. ¿Qué cambió?

- Empezamos con Santisteban. Un hombre de la casa, de la selección, con un carácter afable y conservador. Siempre inducía al temor, al cuidado con el rival. Juanjo fue como un soplo de aire fresco para el equipo. Potenció los valores que teníamos cada uno y la libertad de desarrollar lo que vio en nosotros. Se consiguió algo que no se va a repetir en la historia del fútbol.

- ¿Imaginaban algo así?

- No ¿Cuáles son tus ideas con 19 años? Disfrutar del juego. Venía desde los infantiles. Iba dando pasos y no me planteaba nada. Dependía que contaran contigo o no. El Castilla mira dónde está ahora, en Segunda B, trayendo jugadores de todo el mundo. Antes no te planteabas nada, vivías al día.

- Pasaron siete eliminatorias. Extremadura, Alcorcón, Racing, Hércules, Athletic, Real y Sporting.

- Hércules, con extranjeros, de Primera División, perdimos 4-1 en la ida y 3-0 en la vuelta. Primero 10.000 personas en el campo y en la prórroga abrieron las puertas y había 70.000 personas; después, el Sporting con Ferrero, Quini, Castro, Cundi o Joaquín, jugadores de selección. Un equipo puntero; el Athletic, rey de copas con Rojo, Alexanco, Dani, Zúñiga; la Real, con Arconada, Satrústegui, Ufarte, Zamora... No regalaban nada. Pudimos haber perdido cualquiera.

- ¿Los jugadores del primer equipo les decían algo?

- Nos felicitaban y según iban pasando las eliminatorias iban diciendo: "A ver si os largan de una vez": Igual que nosotros queríamos que en las semifinales contra el Atlético les eliminaran. Queríamos al Atlético en la final. Podríamos haberla disputado como otros partidos. Seguramente la hubiésemos perdido. Hablé en alguna ocasión con Luis Aragonés y siempre me dijo que no nos querían ver ni en pintura.

- ¿Por qué dice que contra el Atlético se podría haber disputado la final y contra el Real Madrid no?

- Porque había un respeto generacional que en aquella época hacia los mayores era reverencial. No se te ocurría darles una patada. Los partidos que jugábamos los jueves, si decían falta, te apartabas sumisamente. El partido que jugamos contra ellos no fue competitivo.

- De Luis de Carlos no se habla nunca en esta historia. ¿Apareció por algún lado? ¿Les dijo algo?

- No. Aparecían directivos. El mismo día del partido entró uno y dijo que jugáramos con tranquilidad. ¡Yo le dije que qué partido se jugaba con tranquilidad! No había nada que hacer. Juanjo y yo lo habíamos hablado con Pineda y Casemiro:"Este partido no podemos ganarlo, va contra natura".

- ¿Habría sido un ridículo para el primer equipo?

- No. Quítatelo de la cabeza. Era imposible ganar. No es que nos dijeran que teníamos que perder. Es que en la época en la que vivíamos, en la que los mayores mandaban, había obediencia y el primer equipo te marcaban las directrices. ¿Cómo ibas a ganarles? Ellos salieron con un empuje y con un cabreo tremendo. No contra nosotros. Era porque las loas que nos daban a nosotros para ellos eran palos. Para la gente fuimos un soplo de aire fresco. El fútbol es ilusión y veían que ganábamos a equipos contra los que los mayores las pasaban canutas.

- ¿Provocaron que el Real Madrid ganara esa Liga? La Real no había perdido en toda la temporada, les ganaron, fueron derrotados en Sevilla el siguiente fin de semana y el Real Madrid se llevó la Liga.

- La Copa la tenían segura y la Liga se la dimos nosotros. ¿Fuimos parte importante? Sí.

- ¿Qué jugador del Real Madrid fue más combativo en esa final?

- En el partido ellos estaban en posición Copa de Europa. A por todas desde el vestuario, en la salida de la escalera, durante todo el partido. Y nosotros estábamos en "posición cordero". Y lo siento. De hecho me fui del partido muy mosqueado, me encabroné mucho conmigo mismo y con todo el equipo.

- Después el primer equipo y el Castilla se hicieron una foto de familia y usted no estaba...

- Me fui directamente. Rompí la puerta del vestuario y me duché. Mi camiseta roja, que era mía, no era del club, la tiré ahí mismo. Una pena. A un portero cuando le meten seis goles se va jodido.

- Muchos aficionados rivales tachan la final como de amigos.

- La tenía que ganar papá. Era eso y no hay vuelta de hoja. Era la Copa más fácil para el Real Madrid. Compitiendo al cien por cien podía ser un 4-2. Pineda lo decía el otro día: "La primera vez que pasé por allí, Pirri me dio una patada y me pregunté qué hacía. No se la iba a devolver". Pineda había machacado a las defensas de la Real, del Athletic... No había nada que hacer. Es triste. En mi fuero interno, sabiendo que no había nada que hacer, creí que iba a ser un partido más igualado. Y por eso me dolió mucho. Me dolió más a los dos días. Subimos a entrenar con el primer equipo Pineda, Gallego y yo, nos recibieron aplaudiéndonos con el 6-1 en el marcador y con Pirri el primero diciendo: "'Tomad". Me dolió mucho. Por eso no me hice la foto.

- ¿Cree que aquella generación del Castilla fue olvidada? Muchos creen que esa final la jugó la 'Quinta del Buitre' y no había ninguno

- El Real Madrid venía de una necesidad económica muy fuerte. En la temporada 1982/83, con Luis de Carlos, llegó a los 1.000 millones de presupuesto. Entonces Di Stéfano tiró de la Quinta y hubo un repunte en prensa. Eran jugadores excepcionales. Marcaron un hito. No se valoró nunca la época del Castilla y del Real Madrid del 80 al 85 disputando cuatro finales europeas y ganando dos Copas del Rey y ganando una Liga.

- ¿Aquella temporada es la que más recuerda de su carrera?

- Son épocas. El recuerdo forma parte de la vida de uno. La final de la Copa de Europa, la Recopa, las Ligas que ganas, las que pierdes, mi retirada... En el Real Madrid te enseñan a ganar. Quedar segundo era una mierda. En Tenerife perdían y les daba igual. Les decía que había que cambiar la mentalidad. Nos metimos en Europa y cuando lo conseguimos me rompí. Mi vida ha estado marcada también por lesiones puntuales. Pero es la vida.

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