23 de mayo de 2020
23.05.2020
Faro de Vigo
fútbol

Pérdidas de 300 millones sin público

LaLiga se verá obligada a "redimensionar" su negocio incluso en el mejor de los escenarios

23.05.2020 | 00:56
El presidente de la LaLiga, Javier Tebas. // Paul Hanna

Los clubes españoles echan cuentas de lo que supondrá volver a la competición sin público. Suponiendo que se consiga reanudar el campeonato a puerta cerrada, como la Bundesliga -que prevé unas pérdidas de 90 millones en abonos y taquillas-, clubes y analistas anticipan un concepto para definir la tendencia: redimensionamiento.

LaLiga encargó al inicio de la emergencia sanitaria un estudio en el que se indicaba que, en caso de poder seguir el campeonato sin público, las pérdidas serían de unos 88 millones de euros en abonos y 41,4 millones en ventas de entradas en taquillas. Incluyendo otros conceptos, la cuenta asciende a 300 millones, siempre que se termine el campeonato. Si no se juega, la pérdida sería de 1.000 millones. El apartado que también incluye las ventas en las tiendas de los estadios y las consumiciones en los bares de los coliseos futbolísticos.

"En la industria, los abonados representan un número muy alto de los ingresos. No solo por los abonos, también son el principal público que compra camisetas, que asiste a los estadios y consume en los bares y que, en general, consume los productos de los clubes", explica un responsable de 'ticketing' de un club de Segunda División.

"En un club de media tabla hacia abajo la proporción más alta de ingresos, que puede llegar al 70 u 80 % de lo que perciben, son los derechos audiovisuales. Las instalaciones cerradas les afectan, pero significativamente menos", explica el experto en patrocinio Carlos Cantó, consejero delegado de SPSG Consulting. Según Cantó, para los clubes de tamaño grande los estadios cerrados pueden suponer una merma de entre una quinta parte y un tercio de sus ingresos, por contar con coliseos más grandes, taquillas más abultadas y más recaudación por las localidades VIP o las áreas de hospitalidad.

Los ingresos que las dos primeras categorías del fútbol español tienen por los días de partido fueron aproximadamente 782,1 millones de euros durante la temporada 2017-18, la última con datos oficiales disponibles. De media, es el 17,5% de sus ingresos, cuando la televisión es un 33%; y si quitamos al Real Madrid y al Barcelona, la importancia de las retransmisiones televisivas sube al 42%.

Barcelona y Real Madrid están entre los que menos dependen en sus ingresos de los derechos televisivos (un 35% y 34%, respectivamente), según los datos de Deutsche Bank conocido esta semana, que prevé pérdidas de entre 120 y 260 millones para ellos este curso.

La reanudación de la competición tiene, además del objetivo de decidir deportivamente el campeonato y las clasificaciones a competiciones europeas, la intención de asegurar el cobro de los derechos de televisión. Este apartado supuso la temporada pasada un importe de unos 1.320 millones de euros (descontadas obligaciones) para los clubes de LaLiga Santander y unos 150 millones para los de LaLiga SmartBank. Si no se acaba el torneo se perdería una tercera parte del total, unos 549 millones.

Las turbulencias seguirán la próxima temporada si se tiene que comenzar el campeonato sin público mientras no se llegue a descubrir una vacuna o un tratamiento que permita congregar de nuevo a miles de personas en un estadio. "Si la próxima temporada no se puede ir al fútbol va a perder interés por parte de los aficionados y los clubes van a ver una mengua de los derechos de televisión y recortes en los patrocinios. Tienen que adecuarse a un nuevo escenario con menores ingresos y en los que los gastos se tendrán que redimensionar", analiza el economista José María Gay de Liébana.

En la patronal ya tienen claro que los clubes tendrán que ajustar su gasto en salarios. "Actualmente los clubes tienen plantillas cuyo coste sobrepasa los límites que les vamos a establecer", reconoció su presidente, Javier Tebas. El escenario que vislumbra el primer ejecutivo de la patronal tiene varios puntos: reducir salarios, no incorporar jugadores y la posibilidad de que la patronal proponga una financiación colectiva de la deuda de los clubes, hasta 200 millones.

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