13 de marzo de 2020
13.03.2020
Faro de Vigo
polideportivo

Un paréntesis con resignación

Los equipos asumen con "normalidad y la preocupación lógica" un parón competitivo que les afecta de manera diversa

13.03.2020 | 01:08

El Acanor Novás estaba peleando por el play off de ascenso, igual que el Coruxo. El Iberconsa Amfiv, el Celta Zorka y el Vigo afrontaban una recta final de temporada relativamente insulsa. Son algunos de los principales equipos de Vigo y su área de influencia afectados por las restricciones que la pandemia de coronavirus ha provocado en el deporte. En la mayoría de los casos la competición se frena; en otros prosigue a puerta cerrada, a expensas de contraórdenes. Cada entrenador intenta adaptarse de la mejor manera a una situación extremadamente variable.

El impacto del coronavirus distingue entre deportes y categorías. Varía la repercusión en una modalidad individual y en una colectiva; en deportes amateurs y profesionales. La mayoría de ligas se han ido decantando por la suspensión. Alguna aún plantea disputarse a puerta cerrada. Existen torneos a punto de terminar y otros en el meollo de la competición. A unos equipos los coge el frenazo en pleno frenesí y a otros ya sin tensión. Los entrenadores de algunas de las escuadras principales explican cómo piensan gestionar este paréntesis, siempre a expensas de la cambiante situación.

El calendario de algunos equipos ya contemplaba un alto: el del Kaleido de rugby en División de Honor B o de Mecalia y Conservas Orbe en División de Honor Femenina de balonmano. El balonmano es uno de los deportes que ha girado de la puerta cerrada a la suspensión durante al menos dos semanas. Al Acanor Novás le interrumpe, al menos momentáneamente, la mejor racha de su historia en la categoría, con tres victorias y dos empates en las cinco últimas jornadas. "El momento para nosotros no puede ser peor en la parte deportiva. Nos coge en una racha positiva de resultados, escalando posiciones, acercándonos mucho a los puestos de ascenso, y frena esa inercia", admite Quique Domínguez. "Veníamos de ganar al Bordils con autoridad y teníamos otro partido en casa también muy importante contra Zamora. Evidentemente son causas de fuerza mayor que asumimos, que aceptamos, que no dependen de nosotros".

"En el equipo se vive la situación con normalidad, pero también con la preocupación lógica que hay en toda la sociedad", indica el técnico sobre el ambiente en el vestuario. "Estamos viendo que se está extendiendo y los casos van aumentando, también el número de muertos. Es el centro de todas las conversaciones. En nuestro caso, antes, durante y después de los entrenamientos también". Abunda en la descripción de un estado que etiqueta "no con miedo pero sí con preocupación cuando han llegado los casos de coronavirus al balonmano y en nuestra categoría, como en el Ciudad de Málaga. Todos veíamos que eran cuestión de tiempo que se tomasen medidas".

Quique intenta recomponer su programa de trabajo según evolucionan los acontecimientos. "No sabemos muy bien cuándo se va a reanudar la liga. Son todo incertidumbres que habrá que ir viendo sobre la marcha. Hoy y mañana no entrenamos. La semana que viene ya veremos. A lo mejor sí que variamos los contenidos de los entrenamientos y metemos más carga física que táctica. Lo tenemos que estudiar con calma. Nos adecuaremos al nuevo calendario con reajustes".



El Celta Zorka Recalvi, perdida casi toda esperanza de clasificarse para el play off de ascenso, iba a vivir con serenidad las últimas cinco jornadas, apurando sus mínimas opciones. "Nos coge en un momento de haber asimilado que nuestros objetivos están muy lejanos. No tenemos esa ansiedad por el siguiente partido", reconoce Cristina Cantero. "El resultado no es tan estresante. Eso implica vivir el parón con esa tranquilidad. El siguiente partido era en casa y después en Vilagarcía. No nos afectaría a nivel de desplazamientos. Pero sí tenemos la incertidumbre de qué pasará con la liga y si esto se prolongará mucho o poco, cuánta gente se puede contagiar... Como le pasa a cualquier ser humano ahora". Recuerda además el papel céltico como juez en otros destinos: "Tenemos partidos con gente que se está jugando mucho, como Leganés, Canoe, Vilagarcía o Adba".

La entrenadora había planteado, en principio, mantener el ritmo de entrenamientos. Pero ayer por la mañana la directiva celeste decretó el cese de toda la actividad en el club, de las categorías inferiores a las séniors. "A ver cómo llevamos este parón y cuánto dura. Cada día habrá noticias nuevas. Iremos actuando según manden", se resigna.

En la plantilla, la estadounidense Breanna Richardson y la nigeriana Elo Edeferioka, que también reside en Estados Unidos, son las más inquietas. "Todas están un poco nerviosas a ver qué pasa. Ya ha habido algún caso por Madrid de jugadoras en cuarentena. La inquietud es mayor en las extranjeras, con las noticias de Trump (cierre del país a los viajes desde Europa). Están fuera del país, solas. Es comprensible. Lo iremos gestionando poco a poco según vayan apareciendo las noticias".



El Coruxo, por su parte, se encontraba en el proceso de asegurar ya su permanencia en Segunda B y optar al último puesto en el play off, con todavía diez jornadas por delante. "En un caso como este lo importante es lo importante, es evidente. La decisión está tomada por gente que entiende esta historia. A nivel de momento, se puede generalizar; a todos nos viene mal de salida. Es una situación de incertidumbre que nunca nos había pasado", analiza Míchel Alonso.

"La idea de salida es ir casi día a día", comenta sobre sus planes. "A nivel federativo se determinó parar la competición y a voluntad de cada uno seguir o no entrenando. Nuestra primera intención es seguir entrenando. Algún equipo está parando. Sabemos que en cualquier momento puede venir una orden de que se pare también de entrenar".

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