14 de febrero de 2020
14.02.2020
Entrevista

Valdano: "El VAR interrumpe el espíritu salvaje que caracteriza al fútbol"

El premio Vázquez Montalbán de Periodismo Deportivo dice que descubrir al escritor barcelonés le permitió "ver el fútbol desde un lugar distinto"

14.02.2020 | 21:52
Retrato de Jorge Valdano.

Los artículos de Manuel Vázquez Montalbán cambiaron la manera de ver el fútbol de Jorge Valdano. Muchos aficionados afinaron la mirada con aquel delantero argentino aterrizado en la España de la Transición, hoy escritor y gurú, analista en diarios, teles y radios. Tres décadas después de aquel 'big bang', Valdano recibe el premio con el que el FC Barcelona contribuye a que no se olvide al escritor, novelista y ensayista fallecido hace 16 años.

Qué curioso recibir el premio con el nombre del autor que mejoró su destino. Descubrir a Vázquez Montalbán me permitió ver el fútbol desde un lugar distinto. Es lo que significó para mí. Desde que lo leí, para mí, jugar a fútbol fue una cosas distinta. Hasta ese momento era una expresión muscular, festiva, superagradable porque lo asociaba al placer pero no tan representativa.

Y un día se conocieron. Era para una entrevista. Yo estaba impresionadísimo, le tenía una gran veneración. Siempre digo que el balón fue una especie de vehículo, me sacó primero de mi pueblo, de mi país, me dio la posibilidad de conocer a Vázquez Montalbán, Vargas Llosa, García Marquez, Mario Benedetti, gente a la que le tenía una admiración tremenda y no puedo más que agradecerle al fútbol que tendiese esos puentes.

Y ahora, premio con un 'Manolo'. Me hace ilusión viendo quién lo ganó antes y viendo al jurado. Es lo que se llama reinventarse. Siempre he dicho que miraba por la cerradura del mundo del fútbol hacia la sociedad y tenía muy poca compañia. Y sin embargo, del otro lado de la cerradura había un montón de escritores que sí miraban hacia dentro del mundo del fútbol. Juan Villoro, Vázquez Montalbán, Osvaldo Soriano... Son un número importante de gente. pero desde el fútbol no hay tantos. Entre los premiados están Michael Robinson y Tostao, que por cierto escribe muy bien.

Dos universos confluyentes. Saber que en el pasado con la vejiga de una vaca se jugaba al fútbol no te ayuda para cabecear un corner, pero tampoco te perjudica. Para mí el fútbol sin la palabra es pocas cosa. Nací en un pueblo relativamente pequeño, muy lejos del profesionalismo. Vi mi primer partido entre profesionales con 16 años y jugué mi primer partido entre profesionales a los 17 años. Hasta ese momento el fútbol solo me había entrado por la voz apasionada de la radio y por la revista Gráfico que mejoraba los partidos. Era una revista fantástica.

¿Cuántas portadas ocupó? No tantas porque vine muy pronto a España, pero con la selección, con el Mundial sobre todo, las que me dejó Maradona.

¿Hay un método Valdano para escribir, comunicar? No. Sencillamente dejarme llevar. Creo mucho en la autenticidad. No soy nada metodológico. Ni para esto ni para nada.

Definió el fútbol de Romàrio como el de un dibujo animado. Antes de un Tenerife-Barcelona, alguien me arrimó un micrófono en el aeropuerto. Hablando salió esa frase que le hacía justicia a un jugador distinto. Luego tuve el privilegio de entrenarlo en Valencia pero la mala suerte de que solo lo pude disfrutar en la pretemporada. Se lesionó, lo sacaron en camilla y en esa camilla también iba yo porque al tercer partido me echaron.

Y se reinventó. Ahora la palabra reinventarse está en el centro de la cuestión laboral. Yo soy una persona curiosa, me ha ayudado siempre para adaptarme. Se me reconocen muchas cosas menos la más importante, tengo mucha voluntad. Soy una persona que cuando se propone algo va detrás de ello y lo consigue.

Lo hizo como futbolista, como entrenador, director deportivo... Sí, de futbolista hay que recordar que estuve cuatro años en Segunda División, me metí en ese pozo y llegué a pensar que no saldría de allí. Luego en el Zaragoza tuve la posibilidad de mostrarme al fútbol grande y al final de mi carrera, con el Madrid y la selección, alcancé los privilegios mayores.

Mirada reflexiva de Valdano sobre una pelota en el hotel Catalonia Ramblas, en Barcelona / JORDI COTRINA

Habla de un época muy distinta a la actual. La prehistoria también se vive leyendo la biografía de Kempes, un tiempo muy duro, primeros 70 en Latinoamérica, con una gira inhumana por Bolivia. La de Kempes es una mirada romántica, heroica, frente al fútbol de hoy, una industria, puro negocio. Aquella selección de Kempes se llamaba la selección fantasma por que efectivamente la formaban jugadores de una selección B que se fue a Bolivia a adaptarse a la altitud. Estuvieron 20 días solo para jugar ese partido frente a Bolivia. La selección A jugaba los partidos normales.

Valdano, en la selección A. Nooo, si Kempes estaba en la B yo estaba en la C. Yo siempre estaba un escalón por debajo de Mario. Yo hice otra gira con Mario de la que recuerdo una anécdota que dice mucho qué significaba el fútbol y qué significaba Mario ya en aquella época. Jugábamos la Copa América. Viajábamos a Perú, Venezuela y Brasil. El último entrenamiento lo hicimos en la cancha de Rosario Central, donde jugaba Mario. Y a mí me quedó la imagen de Mario asomado a la ventana del autobús, con las manos fuera, haciendo una especie de cuencoque se llenó de anillos, cadenas de oro, todo lo que le daban las aficionadas al gran ídolo de Rosario Central. Yo jugaba en New's, el equipo contrario, en Rosario, ese clásico feroz.

¿Cómo fue su viaje a España? Tenía 19 años, me había comprometido a aceptar la primera oferta que me viniese del extranjero, ni siquiera de España. El fútbol argentino estaba en medio de una tremenda desorganización. Cuando me llegó la oferta del Alavés yo estaba concentrado con la selección mientras el fútbol argentino estaba en huelga, por lo que, estando concentrados, el entrenador, que era Menotti, no nos podía entrenar, porque estábamos en huelga, estando en la selección entrenábamos sin entrenador. Era una dinámica hasta normal. Salíamos de Rosario para jugar en Buenos Aires y a mitad de camino nos decían que se había suspendido el partido por causas insólitas y había que dar la vuelta. Todo aquello me espantaba. yo era un profesional riguroso.

Sin representante. No tenía un mánager. No, no, vino José María Zárraga, que fue capitán del Madrid de las cinco copas de Europa y era gerente del Alavés, habló con Griffa, que había sido jugador del Atlético, y tenían una buena relación. Griffa le convenció de que apostara por mí, y luego Grifa me convenció a mí porque necesitaría dinero seguramente. Yo, que no tenía padre desde los 4 años, tuve que tomar la decisión sin tener demasiada información de fondo. Y pensando que cambiaba de trabajo como tanta gente.

Fue muy valiente. Era decidido. Cuando uno toma una decisión así no solo cambia de trabajo, cambia de país, de vida y a partir de allí la cadena de consecuencias termina siendo infinita. Inmediatamente me enamoré de una vitoriana, mi vida empezó a dar vueltas...

Cómo ha cambiado todo. Al fútbol lo cambia la industria. Con la industria del ocio el fútbol cambia de estatus. Estuve en Manchester visitando las instalaciones y viendo el modo de vida de los actuales jugadores del City. Viven y desarrollan la profesión en un hotel de cinco estrellas y están cuidados de una manera casi de ciencia ficción. Hay tres nutricionistas, cinco cocineros, no sé cuántos fisios...

El avance tecnológico es tremendo también. Hay todo un equipo de espíonaje que controla a los futbolistas propios y adversarios. Siempre y cuando las estadísticas no se apoderen del fútbol, me parece bien. Soy amigo de las palabras y esto se está convirtiendo en una conversación entre contables. Todas las cuestiones que miden si no las pones en contexto tienen muy poca capacidad para explicarnos el juego.

¿Los entrenadores están preparados para este altísimo nivel? Empieza a ser imprescindible tener grupo de ayudantes y datos lo suficientemente importantes como para analizar a fondo el juego. Recuerdo que hubo un momento en que el Milán era el dueño del fútbol, tenía gente que mandaba a ver partidos a los sitios más remotos y así contrataba a jugadores que solo conocían ellos. Cuando llegó la decadencia del Milan decían que ya no iban a ver partidos en directo sino que los veían en vídeo y aquello parecía que reducía la capacidad de análisis. Ahora hemos pasado del vídeo al big data. Nos alejamos cada vez más de la esencia del juego, del ojo clínico que te dice muchas más cosas de las que te cuentan los números.

Valdano en plena carcajada, una imagen poco frecuente en el comunicador / JORDI COTRINA

¿Qué vislumbra en el horizonte? Empiezan a desnaturalizar el fútbol. Entrando en la modernidad yo siempre he creído que el fútbol contenta al animal que hay en la trastienda del hombre. Un juego primitivo, hijo de su tiempo, y que de alguna manera ayuda contentar las bajas pasiones. Ahora con el VAR, por ejemplo, entramos en una dinámica distinta. Hay que tener cuidado con la tecnología porque cuando se apodera de las cosas termina secuestrándolas.

¿Qué opina del VAR? No me gusta, interrumpe, contamina el espíritu salvaje que ha caracterizado siempre al fútbol.

¿Y de los hinchas? Los jóvenes terminarán cambiando el juego. Son los que más contribuyen a este estado de cosas. La tecnología forma parte de sus vidas y como dijo Pablo Aymar somos la última generación que veremos los partidos completos. Una mala noticia.

¿Qué clase de espectador de un partido de fútbol es usted? Voy a ver qué me cuenta el partido. Intento no ir muy condicionado por la sobreinformación. Ese es otro de los peligros, la sobreinformación hace que uno se entretenga mucho en detalles insignificantes, que a veces pueden decidir un partido, pero en general son las cuestiones esenciales las que ayudan a ganar o perder. Por eso admiro a Zidane, es un ejemplo de simplificación, cree en el talento, sabe quién es mejor y quién es peor, les da confianza, los anima a jugar y sin tanta sofisticación táctica termina logrando lo que se propone.

Zidane no es visto en el barcelonismo como un enemigo a odiar, es el Butragueño o Valdano de ahora. El fútbol está para tender puentes. No es necesario odiar al enemigo sino fortalecer la idea propia que uno tiene con respecto a su equipo.

En el documental 'La Quinta del Buitre' usted lamenta que nadie le preguntase qué sintió cuando como entrenador apartó a Butragueño. ¿Qué sintió? Eso es el fútbol, paga al contado. Emilio era un amigo en lo personal, le llegué a tener mucha admiración en lo futbolístico. Sabía que si no tomaba la decisión estaba consagrando una injusticia y yo tengo mucho sentido de la justicia. Me costó mucho trabajo tomar la decisión.

¿Le quitó el sueño? Claro, en ese documental digo, y lo digo sinceramente, que fue un periodo intenso de mi vida, llegué en un momento complicado, era la primera vez que el Barcelona había ganado cuatro títulos seguidos. Hicimos cosas importantes, ganarle 5-0 al Barça de Cruyff, salió Raúl, salió Guti, todos motivos de orgullo. Sin embargo, haber jubilado la Quinta casi no me compensa las alegrías. Uno cada vez escucha más a los entrenadores decir que la desilusión de una derrota es mucho más intensa que la ilusión por el triunfo.

Hoy, el Real Madrid no tiene director deportivo. ¿Cómo que no? Se llama Florentino.

¿Una situación entendible en el fútbol actual? Si el entrenador tiene voz y voto el grupo puede funcionar perfectamente con una estructura que seguro tiene altos niveles de información, con ojeadores y profesionales que sin ostentar el cargo de director deportivo sí ayudan a imaginarse el futuro.

Ahora mandan los agentes. Hay algunos, no muy numerosos, que ostentan nada menos que el poder, en un mundo donde hay más dinero que talento en circulación, ellos manejan a los mejores y mueven el mercado con cifras que empiezan a ser astronómicas, pero estoy viendo a un grupo de representantes que tienen sentido pedagógico, que antes de pensar en ganar dinero intentan gestionar a sus jugadores haciéndoles escalar por los equipos justos. A veces llegar al Barça o al Madrid demasiado pronto es una mala idea.

Y se fichan desconocidos, como ahora el Barça con Trincao. Como el Madrid fichó a Vinicius por 40 y a Rodrygo por treitaytantos.. El mercado ahora te obliga a adivinar el futuro. Estos jugadores, si confirman lo que prometen, dentro de cuatro años estarán por encima de los cien millones. Asumen el riesgo de pagar 40 un poco antes.

Las cifras son insultantes. Sí, lo son. Aquellos jugadores de más de 100 millones empiezan a tener muchas competencias, sobre todo en la Premier, donde el equipo que menos gana por derechos de televisión gana lo mismo que Madrid y Barcelona. Hay que protegerse y tratar de adelantarse al mercado.

¿Qué diría Vázquez Montalbán? Seguro que tendría ideas originales. Yo sé a quién le echaría la culpa, ¡al neoliberalismo!

¿Es usted más de aquí o de allá? He vivido aquí más del doble de lo que viví en Argentina. Siento que estoy partido por la mitad, mi papá y mi mamá.

No hay ninguna imagen de Jorge Valdano tomando mate, como ahora la hay de Messi, Suárez... No la encontrará. Nunca fui de mate. Me he traído en algún momento de mi vida a mi madre que era matera, pero nunca me entregué al mate. Fui estudiante en Argentina donde entre los universitarios el mate es casi obligatorio, pero nunca fui matero. Estudié primero de Derecho, me interesaba más el mundo universitario que el estudio, pero ya me vine a Vitoria donde entonces no había universidad.

Hay una leyenda sobre las siete vidas de Valdano. ¿Cuando se estrelló el helicóptero de Kobe Bryant revivió su accidente en México? Yo soy muy bueno para dar vuelta de página. Soy de los que creen que la vida está allí adelante, pero sí fue un recordatorio. Se han dado casualidades que me pusieron al borde de la tragedia y salí indemne. Fui fichado por el Zaragoza el día se quemó el hotel Corona de Aragón. Hubo 90 muertos. Tenía una habitación reservada, pero como estaba en rebeldía con el Alavés me negué a ir esa noche. Fui al día siguiente a las siete de la mañana y me encontré con el desastre. Hay otros episodios que he ido salvando. A eso no se le llama suerte, más suerte es no subirte a un helicóptero.

¿Y cómo pasa la página? Mirando hacia adelante. Soy muy malo para las incertidumbres y muy bueno para los hechos consumados. Si me dicen 'tienes todo el costillar roto y vas a sufrirlo como un condenando', bueno, sé que eso es lo que toca. Cada día tiene su afán, como decía santa Teresa.

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