"Tuve un día regular, el de la lluvia, pero ahí no creo que nadie lo tuviera bueno", apunta Rubén Fernández Oliveira, que a sus 41 años finalizó con el maillot azul de primer ciclista gallego en la general. Además, llegó a ser líder de la montaña en la segunda etapa, tras coronar el Alto de la Groba en primera posición, y acabó segundo en la meta de Viveiro el domingo. Sus compañeros de entrenamiento (Ucha y Mediero) no se sorprenden por la gesta del porriñés, que les ha exprimido al máximo en cada entrenamiento. "Ni en mis mejores pronósticos contaba con ser el mejor gallego y mucho menos quinto en la general", reconoce el ciclista, que para la cita compitió con el Aluminios Alca.

"Disfruté mucho volviendo a correr", dice el porriñés, que fue ciclista profesional antes de dejar la bicicleta. "Tengo 14.000 kilómetros en las piernas", cifra que no considera exagerada considerando que "tengo hecho temporadas de 18.000 o 20.000 kilómetros".

Oliveira, que había corrido su última Volta hace 17 años, ha demostrado en esta Volta a Galicia que la edad solo es una cifra y que nunca es tarde para cumplir un sueño. Ahora ya piensa en seguir corriendo con el Norinver. "No tengo objetivos de nada más. Para mí esto es un hobby", reconoce.

"El nivel de esta Volta a Galicia era muy bueno y ha sido un espectáculo", dice satisfecho por su actuación: "Creo que va a animar a muchos chavales a seguir corriendo. Alguno pensará que si yo con 41 años puedo hacer quinto, vale la pena continuar".