| El presidente de China, Xi Jinping, dio ayer el pistoletazo de salida al Mundial en un espectáculo en el vanguardista Cubo de Agua de Pekín. La ceremonia de inauguración fue, con todo, modesta, lejos de los espectaculares montajes de los que los chinos suelen hacer gala en otros acontecimientos. Al comienzo 32 niños fueron llegando al centro del escenario con una pequeña canasta en la mano que llevaba un balón con el nombre de cada uno de los 32 países. La mascota del Mundial -el "Hijo de los Sueños"- fue la encargada de presentar las muestras del folclore y de la canción china. Al final, un veterano baloncestista chino exhibió la Copa.