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Piragüismo - Mundial

Teresa Portela: "No me atrevo a decir cuándo lo dejaré"

La canguesa logró, a sus 37 años, el histórico pase para sus sextos Juegos Olímpicos

Teresa Portela, tras lograr el bronce, en O Grove, en donde reside con su marido e hija. // Muñiz

Teresa Portela, tras lograr el bronce, en O Grove, en donde reside con su marido e hija. // Muñiz

Teresa Portela ha dado un paso más para asentar su leyenda en el deporte gallego. A sus 37 años, la canguesa, natural de la parroquia de Aldán, logró la medalla de bronce en el Mundial de Szeged (Hungría) y con ella su clasificación -a falta de confirmación por la Federación- para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Será la sexta cita olímpica para Portela, que debutó en la gran prueba deportiva mundial allá por Sídney 2000.

Objetivo Tokio 2020 para Teresa Portela, la guerrera de Aldán

Objetivo Tokio 2020 para Teresa Portela, la guerrera de Aldán. // Muñiz

- Pasados unos días desde su tercer puesto mundial, ¿tiene ya asumido que ha hecho historia y se va a convertir en la primera española con seis participaciones en unos Juegos Olímpicos?

- Lo voy asumiendo poco a poco. Era consciente de que, si conseguía la plaza, sería histórico para una mujer en España. Pero todavía estoy aterrizando en este sentido.

- ¿Hace más ilusión un debut olímpico con 18 años o mantenerse en el mismo nivel a los 37?

- La primera vez me hizo muchísima ilusión, además ni siquiera era un objetivo que me había marcado al principio de la temporada. Era juvenil y mi objetivo era el Campeonato de Europa júnior. El absoluto era secundario en aquella época. El hecho de conseguir el pasaporte para Sídney me sorprendió muchísimo. Ahora es una alegría porque a lo máximo que puede aspirar un deportista es a los Juegos Olímpicos y seis consecutivos requiere estar 20 años al más alto nivel. Eso también me hace ilusión.

- Pero estaba especialmente emocionada al conseguir la medalla de bronce.

- Estaba muy emocionada porque cada vez una es más consciente de lo que cuesta estar ahí arriba y de lo que cuesta mantenerse, que es incluso más difícil que llegar. Ir a unos Juegos implica estar entre los cinco mejores del mundo, y mantenerse tantos años es algo muy complicado. Tenía mucha tensión hacia el Mundial de Hungría, que se incrementó al estar esperando por el resultado final durante tanto tiempo. Fue una liberación de tensión y saber que acabé la temporada con el objetivo cumplido.

- ¿Existe alguna receta para estar en la élite durante más de 20 años?

- No hay otra fórmula que el trabajo. Trabajar, insistir y, en ocasiones, se consigue lo que uno desea y en otras no. Pero la clave es siempre insistir. Cuanto más se trabaje y más empeño, más posibilidades hay de conseguir lo soñado. Nadie consigue una plaza olímpica ni una medalla del mundo por suerte. Pero sí es verdad que tiene que haber un pequeño porcentaje de suerte para que todo salga bien en el momento de competir y no tener lesiones. Sabía que la final comenzaba a las 11.33 horas y a esa hora no se podía producir ningún percance. Era consciente de que no podía perder ni una palada, ni desequilibrarme, ni despistarme. Es necesaria la tensión de estar pendiente absolutamente de todo, para que nada se me escape ni cometer el más mínimo error. No se puede dudar ni un solo momento.

- Pese a toda esa concentración, le costó arrancar en la prueba, ¿no?

- Me lo comenta toda la gente, pero yo no sentí que saliese mal. Al contrario, creo que salí bien. Lo que pasa es que mis compañeras salieron más rápido. A veces a efectos de televisión se ve condicionada la percepción si alguien sale más rápido, pero yo sentí que había salido bien y no me puse nerviosa. Era consciente de que debía hacer mi propia regata y no dejarme condicionar por las que tenía al lado.

- Ya tendrá a su familia muy acostumbrada al éxito, ¿no?

- No. Están muy contentos porque saben bien el trabajo que hay detrás. Son más conscientes que nadie de lo que llevo luchado este año y los anteriores por conseguir esto.

- Su hija, Naira, tiene cinco años. ¿Le explica algo de lo que consiguió o todavía no es consciente de las importancia de unos Juegos Olímpicos?

- Ahora empieza a ser consciente, entre comillas. Sabía que iba a competir a un campeonato del Mundo y me preguntaba por si iba a traer a casa una medalla. Le hago entender que es lo que quería pero que no es algo fácil, para que entienda por qué tengo que entrenar tanto y cuidarme. Habla a veces de los Juegos Olímpicos pero creo que no es consciente de lo que significan.

- ¿Cómo será su plan de trabajo para Tokio?

- Ahora voy a parar. Necesito unas vacaciones. A finales de septiembre o comienzos de octubre volveré a los entrenamientos diarios. Voy a seguir en la línea de este último año. Creo que no vamos a cambiar nada sustancial con respecto a los anteriores Juegos, aunque todavía no me senté con mi entrenador para hablarlo.

- ¿Cuáles serán sus grandes rivales en la lucha por la ansiada medalla olímpica?

- Sobre todo la neozelandesa, pero también la polaca, la danesa y la eslovena, que probablemente salga en K1 el próximo año, también es muy buena. Hay un grupo grande de rivales muy fuertes y muy rápidas.

- ¿Ve Tokio como un broche de oro a su carrera, o todavía se ve con fuerzas de seguir unos años más?

- Ya no lo sé. Llevo varios años pensando que son los últimos y después veo que no, así que no me atrevo a ponerme una fecha para retirarme. Mientras siga viendo resultados tendré ganas de trabajar y esforzarme cada día. La carrera deportiva es un periodo de tiempo que nunca se puede retomar, no es como otro trabajo. Yo lo que quiero es aprovecharla al máximo.

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