La historia de amor entre Neymar y el Barcelona cuenta con un nuevo capítulo que parece ser definitivo. La entidad culé presentó en la tarde de ayer una nueva oferta para conseguir el ansiado regreso del futbolista brasileño al Camp Nou. Según el diario francés "L'Parisien", dicha oferta sería de una cifra cercana a los 150 millones de euros, a los que se le añadirían el traspaso del centrocampista croata Ivan Rakitic y la cesión del francés Ousmane Dembélé. Para el Barça esta operación estaría valorada en unos 200 millones de euros, cifra cercana a lo que el París Saint Germain valora al que de momento es su jugador,

El club parisino ve con buenos ojos la llegada de estos dos futbolistas y en el caso de Rakitic, también está de acuerdo en ser moneda de cambio en el fichaje del brasileño. Sin embargo, Dembélé no quiere abandonar el Barcelona y así se encargó de dejarlo claro su agente, Moussa Sissoko. "No hay ninguna posibilidad de que se marche del club. Ousmane se queda en el Barcelona al 100 por ciento", aseguró Sissoko.

A comienzos del verano, el Barcelona mostró su plena confianza por el jóven francés e incluso el presidente culé, Bartomeu, aseguraba que "Dembélé es mejor que Neymar". No obstante, el cuestionable comportamiento de Dembélé en las últimas semanas ha provocado que la directiva lo incluya en la operación, al ser uno de los jugadores que interesa tanto al PSG como a su entrenador, Tuchel, quien ya lo tuvo en el Borussia Dortmund.

El campeón del mundo, que ya jugó bajo las órdenes de Thomas Tuchel en el Borussia Dortmund y que tiene una gran complicidad con Kylian Mbappé, aparece como la única pieza capaz de convencer a los franceses de rebajar el monto financiero de la operación.

A sus 23 años, el francés tendría problemas para jugar en un Barcelona con Leo Messi, Luis Suárez, Antoine Griezmann y Neymar, y en el que asoman jóvenes promesas de la cantera como Carles Pérez y Ansu Fati.

El rotativo afirma que ese intercambio tendría el beneplácito de Tuchel, que no desea que su flanco ofensivo se vea debilitado con la salida de Neymar sin que algún nombre de prestigio venga a llenar el hueco.

En ese punto entra el otro hombre clave de la operación. La venta de Neymar tiene una variante política y, por tanto, debe tener el beneplácito de Doha.

Hace unos días, el diario "Le Monde" aseguraba que el emir Al Thani se oponía a la salida de la estrella brasileña, porque supondría una derrota y mancillaría la imagen de todo el país, a tres años del Mundial que organizan y en el que reservan a Neymar un papel de embajador.

Desde entonces, las cosas se han movido. El jugador ha expresado su voluntad de regresar al Barcelona y ha dejado claro que no quiere volver a enfundarse la camiseta del PSG, que se visitó por última vez hace más de 100 días.