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balonmano - División de Honor femenina

Mamá vuelve a vestirse de corto

Andrea Dapena regresa a la competición tres años después de su retirada y solo ocho meses después de haber dado a luz a su pequeña Lola

Andrea Dapena, con su hija Lola, ayer antes de empezar el entrenamiento. // José Lores

Andrea Dapena, con su hija Lola, ayer antes de empezar el entrenamiento. // José Lores

Cuando el 7 de septiembre arranque la liga en la División de Honor, en la grada del Municipal de O Porriño habrá una aficionada muy especial. La pequeña Lola acudirá para animar a su madre Andrea Dapena, que esta semana ha vuelto a los entrenamientos después de tres años retirada y ocho meses después de su maternidad.

La mayor de las hermanas Dapena estaba volcada en su profesión como profesora de Educación Infantil y fue tras su reciente maternidad cuando recibió la llamada de Isma Martínez, que también vuelve a O Porriño tras su paso por el Acanor Novás. "Después de retirarme estuve un año sin jugar, de relax para mí, porque llevaba toda la vida jugando, desde que tenía 10 años", explica. "Luego tuve a la niña y al poco tiempo me entró un poco de gusanillo porque mi hermana y mi marido también juegan", dice la primera línea.

"Fue Isma (Martínez) el que me llamó. Me preguntó si había alguna posibilidad de que volviera", indica. El club le ofrece todo tipo de facilidades para poder compaginar su regreso con su trabajo y, ahora, con la pequeña Lola. "Hablé también con Abel (Estévez) y me comentó el proyecto", dice Dapena, a la que no le sorprendió del todo la llamada del club para ofrecerle regresar ya que pese a su retirada se mantuvo muy cercana al club. "Lo que sí me sorprendió es que apostaran por mí para el equipo de la máxima categoría porque el nivel de exigencia es elevado, llevaba tres años parada y acabo de dar a luz hace ocho meses", dice con una mezcla de ilusión y orgullo.

Pese a que su vida será ahora un encaje de bolillos para cuadrar partidos, entrenamientos, trabajo y asuntos familiares, Dapena aceptó la propuesta. "Tenía ganas, dudé por el tema de la niña, pero mi marido me apoyó al máximo y también la familia, que será fundamental para que nos eche una mano", dice la jugadora. La pequeña Lola ya vive y siente el balonmano. "El primer partido al que la llevé fue a un derbi", bromea su madre.

El suyo es un caso atípico ya que es habitual que las deportistas de élite se vean obligadas a retirarse tras convertirse en madres. "No tengo palabras para definir lo que el club está haciendo. Me han dado su apoyo incondicional para que en ningún momento me sienta agobiada porque además de ser madre y el trabajo también llevaba mucho tiempo parada, pero aún así me están ayudando un montón y fue también un factor importante a la hora de dar el paso", reconoce.

Dapena se define como alguien "bastante activa" y apenas ha notado la vuelta a la acción en la pretemporada. "De momento, bien", dice. El objetivo es "llegar con las mejores sensaciones posibles" al inicio de temporada (el primer partido será ante el Helvetia Bm. Alcobendas) para intentar "ayudar al equipo en lo que sea".

Regresa a un Porriño distinto al que dejó ya que Abel Estévez ha dejado el banquillo para centrarse en las labores de presidente mientras que su puesto lo ocupa Isma Martínez, técnico con el que ya había coincidido. "Es un trabajador nato y ama su profesión por encima de todo", dice Dapena. "Con Abel también todo genial, fue quien me entrenó, y luego en el equipo hay compañeras nuevas, pero otras como mi hermana Alba, Sarai o Babi Cerqueira siguen y las sensaciones son muy buenas".

Cuando vuelva a vestirse de corto no podrá evitar buscar la carita de su pequeña Lola en la grada. "Tiene que venir a animar a los partidos de casa y a los que pueda de fuera, también", le anuncia. "Tiene que estar metida en el mundillo desde ya", bromea. Al menos esta temporada, tiempo por el que se ha comprometido por el momento su madre: "Vamos a ver cómo van las cosas y a ver si soy capaz de compaginarlo todo. Seguramente no tenga problema porque tengo muchísima ayuda por parte de mi familia y también del club".

Su conciliación es un ejemplo para otras jugadoras. "El momento en el que vas a entrenar también sirve para despejarte y está muy bien", añade Dapena, que recobra la ilusión. "Tenía claro que debía tener ganas de volver. Cuando lo dejé estaba cansada de viajar, de los partidos, pero ahora vuelvo a estar ilusionada, contenta y con ganas".

Ya se prepara para una temporada que se presenta "complicada". "La liga es un grupo de 12 y los equipos se han reforzado bastante, incluso los recién ascendidos, y va a ser muy disputada. Vamos a tener que trabajar duro porque será más equitativa", advierte. "El año pasado nos quedamos fuera de la Copa y este año vamos a intentar entrar y con las expectativas de aspirar a todo lo que podamos, pero lo que tenemos que tener claro es que vamos a tener que luchar por los partidos porque cada punto va a valer oro y no vale dejarse nada en el camino".

El regreso de Isma Martínez es también "una ilusión nueva" y refuerza las ambiciones del bloque. "Algunas ya hemos trabajado con él y sabemos la forma de trabajar que tiene, trabaja muy bien y nos va a ayudar mucho".

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