Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

atletismo

Carmela Cardama fija su vista en Tokio

"¿Por qué no intentarlo?", argumenta tras un año triunfal - Está por decidir si centra su asalto olímpico en 10.000, como desea, o en 5.000, la opción de su entrenadora, Lehman-Winters

Carmela Cardama, ayer en las pistas de Balaídos. // Marta G. Brea

Carmela Cardama, ayer en las pistas de Balaídos. // Marta G. Brea

Carmela Cardama vive a sus 22 años días cruciales en su progresión atlética. La viguesa, criada en el Comesaña Sporting Club, ha cerrado su temporada estadounidense (compite para la Universidad de Oregón) mejorando sus marcas en 10.000 y 5.000. Su actividad no cesa en sus vacaciones universitarias. Ha recuperado sus escenarios de juventud para preparar su inminente participación en la Copa de Europa de 10.000, su debut como internacional absoluta. Y ha comenzado a encajar todas las piezas para asumir su reto más ambicioso: "¿Por qué no intentar ir a los Juegos de Tokio?".

Cardama firmó una actuación histórica en Austin (Texas) en la primera semana de junio, justo antes de regresar a casa: subcampeona de la NCAA en 10.000 metros, el mejor resultado para la institución de Oregón desde que también Kathy Hayes consiguiese la plata en 1984. En marzo, en Palo Alto (California), había fijado su plusmarca personal de 10.000 en 32:55. Y en esa misma localidad, pero en mayo, dejó la de 5.000 en 15:38. "Estoy muy satisfecha con las marcas y competiciones", resume.

Esas cifras han tenido un efecto inmediato sobre su currículo. La marca de 10.000, la tercera española del año, le abre sitio en el combinado -seis mujeres, seis hombres- que el 7 de julio participa en la Copa de Europa de 10.000, en Londres. Cardama, habitual en citas de las categorías inferiores, celebra su primera convocatoria internacional absoluta: "Estoy muy contenta.Vas compitiendo por categorías, con gente más o menos de tu edad. Ver que puedo estar con todas, en la absoluta y que mi marca es la tercera... Puedo dar el paso a estar ahí".

La marca es un argumento irrebatible, lo que no sucede con igual fiabilidad en el campo a través. Correr en Estados Unidos puede dejarte fuera del radar federativo. "Siempre te queda la duda. En campo a través me pasó bastante a menudo eso, comparando con otras compañeras", reflexiona Cardama. "En pista las cosas se hacen mucho más fáciles. Estoy en Estados Unidos, pero todas las pistas son de 400 metros. Hoy en día, si quieren verme correr y saber cómo estoy, todas las carreras se pueden ver on line. Eso ha facilitado mucho las cosas".

Cardama, que procede de la escuela crosista del Comesaña, pero que también bebe de la tradición viguesa de tartán, no renuncia a ninguna superficie. De hecho, el calendario estadounidense facilita compaginarlas: "Tenemos las tres temporadas (cross, pista cubierta y pista al aire libre). En España la temporada de cross va de noviembre hasta marzo y se junta con la de pista cubierta. En Estados Unidos, al menos en la universidad, está mucho más dividida. Campo a través es de septiembre a diciembre. Se acaba y empiezan la de pista cubierta. Son menos carreras, está más limitado".

Cardama ha termina el curso académico y deportivo en Oregón, pero no detiene ni el estudio ni su trote. Está siguiendo una clase a distancia "para estar después más holgada". Y vuelve a ejercitarse en Balaídos y Castrelos bajo la atenta mirada de Oliva Román, que la amadrinó en el atletismo, aunque en esta época ejerce más de tutora que de entrenadora. Cardama tuvo una entrenadora en Florida, en la primera universidad en la que se enroló, y otra en Oregón antes de la actual, Helen Lehman-Winters.

"Con Helen estoy muy contenta. No repito entrenamientos. Algunos se parecen, pero nunca es lo mismo. Eso te quita nervios y agobios con las comparaciones. Lo hace variado y entretenido", explica. Román respeta el plan de Lehman-Winters. Se concentra en que Cardama lo cumpla. "Aprovecho para hacer los rodajes con los compañeros y gente con la que me he encontrado en Castrelos. Es el primer verano que me toca hacer series fuertes. Oliva me está echando una mano. Está viniendo ella a la pista. Ayuda tener a alguien viéndote sufrir, a una figura de autoridad que te diga que sigas; si no, te vas para casa al minuto de que te encuentras mal".

"Me estoy adaptando muy bien. Voy a poder seguir progresando", se congratula. "Normalmente venía y estaba de vacaciones. Estar en casa, con tus padres haciéndote la comida y poniendo el lavavajillas, hace mucho. Tengo tiempo, no estoy agobiada, disfruto, estudio, entreno pronto...".

Porque Cardama ha empezado a mover todas sus piezas vitales en función del mayor reto que se ha planteado hasta ahora. Estudia psicología clínica. Ha podido añadir otro año a su ciclo universitario por la vía deportiva al haberse lesionado en el primero. Ha renunciado a un master, decantándose por un curso de educación especial. En otoño completará los créditos normales y desde enero no tendrá que ir a clase. Estará ya graduada y podrá entregarse en cuerpo y alma al asalto olímpico.

"Lo hicimos a propósito", dice de cómo ella y Helen Lehman-Winters han diseñado esa hoja de ruta. "Nos pareció que los entrenamientos estaban yendo muy bien. Es año olímpico. ¿Por qué no intentarlo? ¿Si puedo centrarme en entrenar, por qué no hacerlo? Lo pensamos así, desde enero todo centrado a conseguir la mínima".

Difícil dilema

Lo que su entrenadora y ella todavía no han acordado es en qué distancia centrarán sus energías. "Yo quiero en 10.000 y ella, en 5.000", descubre. "Los entrenamientos me van bien en las dos y también la variabilidad, esta semana más 5.000 y la otra más 10.000. Pero tendremos que centrarnos más en una que en la otra. No estoy segura. Será en función de lo que suceda este verano y de cómo nos veamos el año que viene. Tengo el 10.000 de la Copa de Europa y estoy intentando meterme en un 5.000 de calidad, que no sea Campeonato de España, donde no se sale a hacer la mínima".

Lo cierto es que de momento el cronómetro contraviene sus deseos. En 5.000, donde tiene esos 15:38, la mínima del Mundial de Doha en septiembre es de 15:22 y la olímpica de Tokio, 15:10. "Fácil no es", asume. En 10.000, sus 32:55 están más distantes en términos absolutos y proporcionales de los 31:50 de Doha ("no sé si puedo bajar un minuto entero, pero sí bastante; me puedo quedar cerca") y los 31:25 de Tokio. Bufa: "Ahí se han pasado pero vamos? No pasa nada, se intenta y ya está".

Compartir el artículo

stats