16 de mayo de 2019
16.05.2019
fútbol - Primera División

Zidane, ante su primer lío

El francés prescinde de Keylor y piensa en su hijo Luca como suplente de Courtois

16.05.2019 | 01:03
Bale y Keylor, dos de los primeros descartes de Zidane. // Efe

A Zidane le toca tomar decisiones importantes en la confección del Real Madrid del futuro. Su primera patata caliente la portería donde están a punto de desprenderse de Keylor Navas y situar a su hijo Luca como suplente de Courtois. Una decisión que le complicará de cara a la opinión pública.

Ya que Zidane le ha tocado hacerse cargo de un Madrid que si lo hace un poco peor podría barajar hasta la refundación, el francés quiere hacer la revolución a su manera. Es decir, por fascículos y en silencio. Al menos, hasta donde le dejen.

El técnico ya le ha tenido que decir a Keylor Navas, el portero que le dio tres Liga de Campeones, que no entra en los planes de reconstrucción del buque blanco. Haciendo un gambito, Zidane traga con Courtois, porque el Madrid, quizás harto de que la portería le genere con cierta frecuencia un conflicto, se ha decidido ya por la tradicional fórmula de un portero titular y otro que se limite a no molestar.

En esa hoja de ruta, el Madrid piensa en Lunin, pero Zidane tiene otros planes. Quiere que su hijo sea el segundo portero. Una noticia, que al poco de conocerse, ya había dado pié a vídeos de recopilación de cantadas de Luca en el mundo digital.

Luca Zidane llegó a la cantera blanca en 2004. Ha ido progresando desde entonces. Pero, en el caso de que su padre satisfaga su voluntad, el año que viene daría el gran salto. De cuarto portero, si es que ese cargo existió alguna vez, a segundo, habiendo jugado solo dos partidos en dos años con los mayores.

No pocos lo ven como la quinta esencia del nepotismo. De conseguir su deseo, Zidane tendría a sus cuatro hijos atados y bien atados en la capital de España. Enzo juega en el Rayo Majadahonda y Theo y Elyaz están La Fábrica. Para un tipo que se va a jugar su prestigio de gran estadista el año que viene sin tener a Cristiano Ronaldo, quitarse preocupaciones adicionales no parece mala estrategia sobre el papel.

En esa revolución por fascículos que está engendrando Zidane, queda por saber cómo irá desconectando a los antiguos gerifaltes del régimen.

Se barruntó en Inglaterra que si Gareth Bale se negara a hacer las maletas, el Madrid le obligaría a jugar con el Castilla. Siempre se ha dicho que en Gran Bretaña eso no es un deshonor. Probablemente, uno de tantos tópicos del fútbol inglés, porque cuesta imaginarse al expreso de Cardiff batiéndose el cobre en el Municipal de Guijuelo.

A Bale le queda un partido en el Real Madrid. Zidane ya le ha dejado fuera de las dos últimas convocatorias. Podría despedirse del Santiago Bernabéu por la puerta de atrás. No es seguro que entre en la lista contra el Betis, lo que confirmaría su caída en desgracia de la manera más cruel. Quien jugará casi seguro será Keylor que se merece una despedida conforme a su rendimiento y a su capacidad de resistencia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

El equipo y la marea bermellona, de la mano

El RCD Mallorca, como muchos clubes españoles, tiene una gran historia a sus espaldas. El ascenso a LaLiga Santander logrado en 1997 abrió una etapa de esplendor y crecimiento deportivo