El holandés Mathieu Van der Poel, Corendon Circus, dio el gran golpe de teatro imponiéndose en la 54ª Amstel Gold Race en la que todo parecía visto para sentencia a falta de un kilómetro en favor del francés Julian Alaphilippe, Deceuninck Quick Step, y el danés Jakob Fuglsang, Astana, pero su exceso de confianza lo pagaron a precio de oro.

En la única carrera holandesa incluida en el calendario World Tour, un corredor local no ganaba desde que se impuso por última vez Erik Dekker en 2001. El triunfo de Mathieu supone el decimoctavo triunfo en la Amstel Gold Race de un holandés.

Alguien se equivocó en la recta final de la Valkenburgerstraat de Berg en Terblijt y no fue Van der Poel, aunque pudo parecerlo cuando a falta de 43 kilómetros lanzó un improductivo ataque que, eso sí, abrió la caja de los truenos entre los aspirantes a la victoria final.

Ni el mejor autor teatral hubiera sido capaz de plantear un desenlace como el vivido en esta Amstel Gold Race en la que hasta los últimos 100 metros todo parecía apuntar a que el trofeo del vencedor lo levantarían o bien Fuglsang o bien Alaphilippe.

Caro, muy caro, tremendamente caro pagaron francés y danés el creerse que se iban a repartir las dos primeras posiciones del podio desde que a falta de 36 kilómetros se quedaron en solitario al frente de la carrera.

Se atacaron entre ellos, en los 5 últimos kilómetros, sobre todo el danés que parecía confiar menos en su punta de velocidad. Se enredaron en disquisiciones sobre la fortaleza de uno y otro y al final solo el danés pudo pisar el podio en una tercera plaza que nunca le sabrá peor que ésta de Amstel.

La ventaja que la pareja poseía y la manera en la que la mantuvieron hasta casi acariciar la pancarta de meta casi siempre, en un ciclismo cada vez más matemático y con escasas opciones para la improvisación, suele ser sinónimo de triunfo. Esta vez les salió cruz y probaron el amargo sabor de la hiel de la derrota.

Nadie fue capaz de evaluar con precisión que el ataque que lanzó a la desesperada a falta de 7 kilómetros el ciclista más global en todas y cada una de las especialidades de este deporte, en Berg en Terblijt cierra su periplo de ruta y se pasa a la bicicleta de montaña para poder acudir a los próximos Juegos Olímpicos, que a la desesperada y con el esprint casi lanzado todavía tuvo fuerzas suficientes para arrancar y batir al grupo de unidades.

De los diez españoles que tomaron la salida el primero en cruzar la línea de llegada fue Alejandro Valverde, Movistar, aunque en ningún momento ninguno de ellos estuvo en los momentos decisivos en cabeza y con opciones de pelear por un triunfo que después de 54 ediciones todavía no ha logrado ningún hispano.

Tras diferentes intentos en los primeros kilómetros de la carrera, finalmente terminó formándose un grupo en cabeza de once unidades, al que el pelotón fue dejando hacer y al que permitió alcanzar una ventaja máxima por encima de los ocho minutos.

El grupo se mantuvo al frente de la carrera hasta a falta de 40 kilómetros y también pasó en cabeza la cima del Vaalserberg, el punto más alto en los Países Bajos y también el techo de la Amstel Gold Race.

Ahí, con casi 140 kilómetros acumulados en las piernas, fue donde el pelotón empezó a acelerar su ritmo para recortar diferencias con los fugados, que después de un buen puñado de kilómetros por encima de los siete minutos bajó hasta los 6:30, pero también para endurecer la parte final de la carrera.

El golpe de gracia lo intentó Van der Poel a 43 kilómetros de la llegada en la ascensión a la vigésima octava de las treinta y cinco que conformaban el recorrido, con rampas de hasta el 10 por ciento.

La próxima semana el tríptico de las Ardenas tendrá continuidad en tierras belgas, el miércoles en la Flecha Valona, y el domingo en la Lieja-Bastoña-Lieja.