Partido complicado para Melero López, con el frenesí de la tensión y la lluvia, balones divididos y decisiones trascendentales que no contentaron a ningún equipo. El visionado de las imágenes apunta al territorio de la duda en el penalti contra el Celta y la expulsión de William José.

Melero siguió el juego de cerca. Buen despliegue físico en un partido de ida y vuelta. Gestionó también con serenidad la histeria de los jugadores, contenido en la gesticulación, dialogante, sin basar su autoridad en las tarjetas.

Mostró, en cambio, un criterio vacilante en el umbral físico de las faltas. Optó por dejar jugar, seguramente la decisión más lógica considerando el estado de la cancha. Pero en ocasiones contravino su propia apuesta.

En las acciones polémicas, ninguna duda en el penalti sobre Iago Aspas y la amarilla a Rulli. En cuanto al penalti sobre Oyarzabal, ambos jugadores llegan casi al mismo tiempo y el contacto parece leve. En la expulsión, William José mueve el brazo como cansado del acoso de Okay, pero no llega a ademán violento. Los responsables del VAR, en ambos casos, comprobaron que existía contacto y decidieron respetar la decisión del árbitro malagueño.