03 de abril de 2019
03.04.2019
balonmano

Lavadores, sobre todos

El CdeC y el Construcciones Castro pueden proclamarse este sábado campeones de liga regular en División de Honor Plata Femenina y Primera Nacional Masculina

03.04.2019 | 01:42
Los dos equipos del Lavadores, ayer en el pabellón. // Marta G. Brea

El Lavadores ha protagonizado una de las transformaciones más notables del deporte gallego en los últimos tiempos. En verano de 2016 su equipo femenino parecía condenado a desaparecer y el masculino, al descenso. Tres años después las dos escuadras están a punto de proclamarse campeonas de liga regular en los grupos de sus respectivas categorías, paso previo al asalto al ascenso. El objetivo esencial: asentarse como referencia del balonmano vigués.

El Club Unión Balonmán Lavadores encara el sábado más glorioso de su historia, quizás solo preámbulo de otros que vendrá. El Construcciones Castro, su equipo masculino, se proclamará campeón de liga regular del grupo A de Primera Nacional si empata en casa con el filial del Teucro; el CdeC, el femenino, repetirá conquista en el suyo de División de Honor Plata si se impone al Magope. En ambos casos ya se han asegurado la clasificación para la fase de ascenso. Una hazaña impensable hace solo tres años.

En verano de 2016 la sociedad se tambaleaba. No había chicas suficientes para completar la plantilla sénior. Y el equipo masculino se sabía el peor de Primera. "Fue en ese momento cuando el club pegó un cambio a nivel deportivo y de estructura", relata Sergio Carballeira, cuya contratación como director deportivo y entrenador del masculino impulsó el giro copernicano. Carballeira enrolaría para el femenino a Anxo Otero dentro de un reclutamiento más amplio. Confiesa: "No esperábamos conseguir los éxitos tan pronto".

Porque la progresión ha sido irrefrenable. El equipo masculino, colista en el ecuador de la campaña 2016-2017, acabó salvándose con holgura y en la 2017-2018 ya concluyó sexto. Las mujeres disputaron infructuosamente la fase de ascenso a Honor Plata en 2017 y repitieron, con éxito, en 2018. "Nadie imaginaba que en el tercer año pudiésemos estar a punto de hacer historia en el balonmano vigués, teniendo en el mismo club un equipo en Honor Femenina y Honor Plata Masculina", acepta Carballeira, aunque razona: "Las empresas se están mojando y la directiva lo está haciendo muy bien buscando recursos. Dejan en nuestra mano el tema deportivo con confianza. Las cosas funcionan de maravilla".

La llegada de Construcciones Castro, patrocinador transhumante (Chapela, Porriño, Octavio), disparó la ambición masculina. "Nos marcó un objetivo muy claro, jugar la fase de ascenso e intentar subir", confirma el director deportivo. CdeC se incorporó después como sostén del equipo femenino: "Aunque recién ascendidas, éramos conscientes de que teníamos muy buena plantilla, para no pasar apuros. Desconocíamos cómo se iban a reforzar los rivales, como el Cleba León, un histórico. Han cumplido muy bien, sobre todo en los duelos directos. Dimos la calma necesaria. La competición las ha puesto en su sitio".

Este sábado, a las 19.00, el CdeC visita al Magope Seis do Nadal, penúltimo, en el exilio de las de Coia en O Berbés (el pabellón del barrio sigue fuera de uso desde el incendio). Es el último partido de la liga regular. El CdeC tiene 40 puntos, por 39 del Cleba, que visita al Oviedo. En Lavadores (18.00), el Construcciones Castro recibe al Teucro San Narciso a falta de cuatro jornadas para el final de la liga regular, con siete puntos de ventaja sobre el Calvo Xiria. Al CdeC, por la diferencia de calidad y motivación, se le presupone un duelo más sencillo. El filial teucrista dispondrá de sus mejores talentos gracias al parón de la Asobal y aspira a ser el primero en derrotar al Construcciones (25 victorias y 1 empate).

El título liguero es honorífico. Lo sustancial sería el ascenso, que exige triunfar en complicadas fases. En todo caso, el destino está fijado: instalar al Lavadores como referencia del balonmano vigués. "La evolución del club en 2016 nació un poco por ese afán. El Octavio estaba en decadencia, con dos descensos consecutivos y mucha deuda. El Seis tenía problemas", explica Carballeira: "No nos propusimos solo ascender a los séniors. La base nutre al primer equipo, que es a su vez el espejo en el que se miran los niños. La directiva se marcó cubrir ese vacío que había en Vigo. Necesitamos el respaldo de las administraciones, que el ayuntamiento crea en nosotros. Nos hemos mojado con las chicas y con los chicos. Creo que es un trabajo por el que merece la pena apostar".

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