El Celta ha sobrevivido a un partido loco, al empuje del Huesca y a sus propios errores. Los vigueses llegaron a ponerse 0 a 2, con tantos de Brais Méndez y Iago Aspas, pero en cosa de diez minutos los locales le dieron la vuelta al marcador. Y cuando todo parecía abocado a una derrota que metiese de lleno al equipo aragonés en la lucha por la salvación, volvió a aparecer San Aspas para apurar la línea de fondo y poner un balón de gol a Boudebouz, que no falló.

Golpeó primero el grupo de Fran Escriba. Solo 14 minutos bastaron esta vez para recordar que la vida con el Príncipe de las Bateas en el campo es mucho más fácil. Enhebró el de Moaña una combinación con Lobotka por el sector izquierdo que acabó con el delantero sirviéndole en bandeja el primero a Brais Méndez. El joven canterano se lesionaría justo después, aunque antes de salir por Boudebouz encontró tiempo para recibir una amarilla y agotar este domingo la suspensión por cinco tarjetas. En todo caso, el de Mos y el eslovaco, dos jugadores que de repente parecen otros tras la vuelta de Aspas.

El Huesca no se resignó y empujó, pero no generó grandes ocasiones en la primera parte. Al Celta, en cambio, le bastaron dos zarpazos para acercarse mucho al gol. Primero Maxi Gómez culminó cruzando demasiado una jugada personal, y, al límite del descanso, Boudebouz emitió casi sus primeras señales positivas desde que llegó a Vigo, con un pelotazo desde fuera del área que dejó temblando el larguero.

A la vuelta del descanso redobló su acoso el Huesca, que se encontró con un Rubén tan salvador como Iago Aspas. Sacó dos ocasiones claras y la tercera, un paradón descomunal, sirvió para iniciar un contrataque que acabaría en el 0 a 2. El delantero internacional recibió dentro del área, se acomodó y la cruzó a la media vuelta pegada al palo. Parece fácil cuando lo hace él. Era el minuto 57 y todo indicaba que el partido estaba encarrilado.

Tanto que Boufal desperdició una ocasión clarísima para hacer el tercero. Se fue con suficiencia de su par y cuando lo más fácil parecía marcar o ponerse para que Aspas empujase la echó fuera. A partir de ahí, el Huesca se desató y asestó tres estocadas en 10 minutos, los que van del 63 al 73. Enric Gallego, Chimi Ávila y Pulido convirtieron en tres goles el brutal empuje de un equipo que luchaba por su supervivencia con rabia.

No tenía mucha pinta de que el Celta pudiese reponerse a semejante sacudida. Pero ahí apareció de nuevo Iago Aspas. Agarró un balón dentro del área, apuró la línea de fondo y la puso para que Boudebouz estrenase su casillero como celeste con algo de suerte. Corría el minuto 81 y el tras el tanto el de Moaña dejó su sitio a Emre Mor. Aún tuvo dos opciones más el infatigable Huesca, en especial una de Enric Gallego a puerta vacía ya en el descuento, pero el marcador no se movió.

El Celta sigue a un punto de la salvación y deja El Alcoraz con sensaciones encontradas: pudo matar el partido y enfilar la semana perfecta, pero a 10 minutos del final también se vio sufriendo la misma remontada que le infringió el sábado al Villarreal. Le toca seguir sufriendo.