26 de enero de 2019
26.01.2019
auto moto - Rally Dakar

Diego Vallejo: "La edición de este año ha sido más intensa y peligrosa"

"Percibíamos que cuando intentabas correr un poco, estabas metido en un lío", indica

26.01.2019 | 01:15
Diego Vallejo (izqda.) junto a Óscar Fuertes, en Lima, en la meta del Rally Dakar 2019. // @SsangYongEsp

Diego Vallejo (Meira, 1973), escudero fiel de su hermano Sergio Vallejo, tiene también una significativa trayectoria junto a otros pilotos como Dani Sordo, Albert LLovera o Rubén Gracia, entre otros. El lucense acaba de regresar de su cuarto Dakar, junto al madrileño Óscar Fuertes, con el que ha repetido experiencia a bordo de un SsangYong Rexton DKR de 450 caballos. Vallejo, único gallego en esta edición completó 3.000 kilómetros cronometrados y empleó 63 horas, 14 minutos y 19 segundos acumulados de competición, firmando la tercera posición de la categoría T1.3. y el 33º puesto de la general.

- ¿Qué resumen hace de esta cuarta experiencia en el Dakar?

- Es la carrera de coches más dura del mundo, así que ya no te puedes esperar que sea fácil. Dentro de eso, lo que yo percibí este año es que como era más corto y en un solo país (Perú), los organizadores buscaron imprimirle la dureza habitual en menos días. Creo que se pasaron y le dieron una vuelta de tuerca que ya no lo hizo duro, que ya lo es de por sí, sino que me pareció incluso peligroso, más que otras veces.

- ¿Peligroso?

- Hubo siete copilotos con lesiones en las vértebras. Yo he tenido la ocasión de rodar en distintos países y en distintas dunas, en África, Dubai, Chile? No es que las conozca todas, pero conozco varias y las dunas de Perú son especialmente complicadas porque además de ser muy altas, allí la arena se mueve de forma aleatoria, buscando los huecos. En Marruecos, por cómo sopla el viento, puedes prever más o menos cómo es la duna, aunque no siempre aciertas, pero aquí ves un paso claro y, de repente, hay un agujero. La posición del sol, ya que allí ahora es verano, también dificulta la visibilidad.

- ¿Ha sido, más que nunca, una lucha de supervivencia?

- Percibíamos que cuando intentabas correr un poco, estabas metido en un lío. Fue dura, porque tuvimos días de veinte horas de conducción. En una etapa nos cogió la niebla y la noche, en pleno desierto, con lo que hubo un tramo en el que avanzábamos a una media de 20 kilómetros por hora. Tardamos cinco horas en completar 100 kilómetros.

- ¿Qué más diferencias significativas encontró este año?

- Este año, aunque lo hacían otras veces, fue norma que nos mezclaron con los camiones. Íbamos juntos coches, camiones, buggies ? Hubo un momento que un camión nos partió la luna. Tuvimos que tomar la decisión de sacarla completamente, porque no se veía. Es obligatorio llevar gafas de ventisca y arreglamos con eso. Después teníamos también unos cascos de recambio con ventilación y ya decidimos quedarnos todo el rally con ese sistema. Ya no pusimos la luna. Hicimos así la mitad del rallye que quedaba.

- También llegaron a perder las puertas.

- Al no llevar luna, el aire entraba con mucha fuerza y dentro de la cabina había mucha presión y se empezaron a descolgar las puertas. Llegó un momento que, entre los botes y el viento que entraba, acabaron cayéndose. Las puertas sí que pudimos ponerlas, sin ventanillas para evitar la presión, y ya mejor.

- Pese a todo, lograron el tercer puesto categoría T1.3.

- Acabar la carrera más dura del mundo siempre es bueno, pero creo que el puesto, al final es lo de menos. El porcentaje de abandonos en esta carrera es de una media de un 50 por cien, por lo que acabar ya es todo un logro.

- ¿Satisfecho con la actuación de este año?

- El año pasado no estuvo mal tampoco porque fuimos segundos en debutantes, ya que era el primer año de Óscar Fuertes, pero el objetivo del equipo siempre fue acabar y en ese sentido tenemos que darle las gracias al coche, el SsangYong Rexton. A veces nos preguntábamos cómo era que no se paraba. Incluso un día nos caímos en un agujero y ahí pensé que se había acabado el rally para nosotros. Nos dimos un buen golpe, pero rompimos un poco el capó y nada, seguimos adelante.

- ¿Cuál es la clave para sumar su cuarto rally y acabar los cuatro en una carrea con un índice de abandonos tan elevado?

- Lo primero, he tenido mucha suerte con los compañeros, con los tres con los que he ido. Fueron todos excelentes pilotos y excelentes personas, con mucha calidad humana. Después, a mí me ayudó en el primer Dakar que hice un chico asturiano que se llama Nacho de la Concha, que era un experto en todoterreno y resultó ser un experto en todo en la vida, en general. Me dio muchas lecciones que fui aplicando en el rally. La palabra que me decía siempre era "margen". Decía que había que dejar un margen siempre del ritmo, no ir a tope. Ese margen creo que hay que guardarlo siempre, y este año fue más difícil que nunca porque realmente había muchas trampas, muchos sitios difíciles de pasar y muy complicados.

- ¿La califica como la edición más dura en la que ha participado?

- La más dura es probable que no sea, porque la del año pasado fueron cuatro días más, más países, con altitud?, pero ésta ha sido más intensa y más peligrosa.

- ¿Ya piensa en el quinto?

- Por ahora prefiero descansar. Lo que sí tengo claro es que para volver tengo que cambiar cosas de mi preparación. Sobre todo en el plano físico. De resistencia iba bien preparado porque estuve haciendo deporte todo el año, pero me falta un poco de fuerza en la espalda. Teniendo en cuenta los compañeros que han salido lesionados esta edición, quiero darle un poco una vuelta a eso. El objetivo de este año será ponerme un poco más fuerte y esperar a ver si volvemos a hacerlo o no, porque todavía no está claro. Ahora mismo el proyecto no está cerrado.

- Barajará más opciones...

- Tengo suerte de que me va llamando gente para hacerlo. Incluso este año había tenido otras ofertas, pero ahora estoy esperando a ver qué sucede el año que viene. Por ahora me centro en volver a ganar peso, que ésta ha sido la edición en la que más kilos he perdido, cinco en diez días.

- Tendrá también otros proyectos este 2019 junto a su hermano Sergio.

- Supongo que repetiremos el campeonato de España de tierra. Está por decidir, pero todo apunta a eso. Luego, llevaremos otra vez el equipo Hyundai Canarias en el campeonato de España de asfalto, como preparadores y coordinadores, y estamos también haciendo cursos de orientación y rescate en la Academia Galega de Seguridad Pública. Hay que moverse. Es cierto que el Dakar es una prueba que requiere bastante atención durante todo el año ya que te preparas casi todo el año para esa cita, pero te permite compaginar esa preparación con otras cosas.

- ¿Qué tiene el Dakar para usted que, pese a su dureza, ya ha participado cuatro veces?

- Por superación personal. Hay una frase, que no sé de quién es, pero resume perfectamente su esencia: Dakar, te odio y te amo. Y es así. Siempre digo que recordamos los momentos duros y las dificultades, pero vives experiencias que no se pueden pagar con dinero.

- ¿Cómo renunciar a volver?

- Cuantos más ediciones acabo más posibilidades tengo de no acabar el próximo, por estadística. Y yo soy una persona que nunca me comí la cabeza con estas cosas. Si puedo ir voy, de lo contrario, pues ya he estado. Vendrán otros proyectos. También te das cuenta allí muchas veces de la importancia de las pequeñas cosas como una ducha caliente o una buena comida. Valoras las cosas de otra manera. Y eso que este año fuimos unos privilegiados porque llevamos una autocaravana y dormíamos cómodos.

- ¿Qué es lo que más le ha marcado?

- Ves mucha pobreza y la gente está contenta igual y te das cuenta de que las cosas de valor tampoco son lo más importante. Son las lecciones que te da el Dakar. Descubres gente que no tiene absolutamente nada y que te lo da todo. Es una prueba que me gusta mucho en este sentido e iguala al rico y al pobre, porque los equipos fuertes, pese a ir con todos los medios habidos y por haber, también abandonan. Tú pasas y ellos se quedan.

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