Lucas Boyé "afronta un gran desafío" en Vigo, donde intentará ganarse un puesto como atacante polivalente pero sin especular sobre su futuro, en el que el Celta se reserva una opción de compra de 12 millones de euros que podría hacer efectiva en dos plazos anuales. "Lo he tomado con muchas ganas, con incertidumbre, pero espero que esto salga bien", dijo el atacante argentino de 21 años, que procede del Torino italiano y que este mediodía fue presentado en Balaídos por Felipe Miñambres y por Antonio Rosendo, director deportivo y consejero del Celta, respectivamente.

"Estamos muy contento con la llegada de Lucas, nos viene a ayudar y al jugar en distintas posiciones del ataque se ajusta a lo que nos demandaba el entrenador. Esperemos que demuestre sus cualidades, que son muchas, y queremos darle las gracias por los deseos que ha demostrado en vestir la camiseta del Celta, en una operación que se ha dilatado pero espero que nos ayude a conseguir los objetivos", explicó Miñambres, quien mañana tiene previsto ofrecer una rueda de prensa en A Madroa para hablar sobre la situación de las negociaciones para la renovación de jugadores como Radoja, Wass o Jonny. Sobre el lateral vigués, el club cree que Jonny agotará el contrato que concluye en 2019 y que a partir de ahí quedará libre.

En la presentación de Boyé, alrededor de un centenar de aficionados acudieron al estadio de Balaídos donde le solicitaron un triplete en el próximo partido de Liga, ante el Espanyol.

"Vengo con la pretensión de sumar, de crecer como jugador y como persona y después será lo que dios dirá", señaló Boyé sobre las posibilidades de seguir en el Celta más allá de los meses de cesión. "Lo que pienso es en adaptarme lo antes posible al grupo y en intentar sumar", dijo el futbolista que debutó como profesional con 18 años en el River Plate argentino y que se define como jugador que puede jugar en todas las posiciones del ataque.