21 de agosto de 2017
21.08.2017
Fútbol - Segunda División B

Éxtasis aurinegro en el Baltasar Pujales

El Rápido debutó con una sufrida victoria ante el Guijuelo - Los boucenses jugaron más de media hora con un hombre menos tras la expulsión de Yago Pérez

21.08.2017 | 02:38
Los jugadores del Rápido de Bouzas celebra el gol logrado por Deivid. // José Lores

El Rápido de Bouzas entró por la puerta grande en la Segunda División B. Lo hizo con victoria, sufriendo a más no poder, y jugando más de media hora con un hombre menos tras la expulsión de Yago Pérez.

El equipo entrenado por Borja Jiménez salió al campo excesivamente nervioso. El balón quemaba en los pies y los jugadores se lo sacaban de encima con patadones, con lo que las llegadas al área eran contadas. Por suerte para los vigueses, los salmantinos tampoco estaban cómodos sobre el terreno de juego del Baltasar Pujales y, en cierto modo, se contagiaban del juego aurinegro.

Era un partido abierto, sin un dominador claro, aunque con muy poco fútbol. Resulta curioso que a pesar de los nervios, fue el Rápido de Bouzas quien tuvo más presencia en el área rival, aunque siempre con disparos de lejos. Las ocasiones salmantinas vinieron más por errores propios que por acierto de ellos. Borja Jiménez le pide a sus jugadores sacrificio, y le respondiendo peleando por todos lo balones, complicando el juego ofensivo de los jugadores del Guijuelo.

Tal y como se estaba desarrollando el encuentro, el gol solamente podía llegar en una jugada a balón parado, y esta llegó pasada la media hora cuando Raúl derribó a Deivid. El propio centrocampista lanzó la pena máxima, poniendo a los boucenses por delante en el marcador.

En la segunda parte el Rápido perdió el miedo. Dio la impresión de que estaba más centrado sobre el terreno de juego, pero a los ocho minutos llegó una jugada que pudo marcar el encuentro. Yago Pérez llegó tarde al cruce con los tacos por delante e impactando sobre un jugador salmantino. El colegiado no dudó y le mostró la tarjeta roja. Borja Jiménez no tardó en modificar el sistema. A los pocos minutos metió a Caba en lugar de Diz, para formar dos líneas de cuatro jugadores por delante de Brais y en punta Pablo Carnero. Lógicamente el Guijuelo también movió ficha. Manu Dimas le dio aire al ataque y Manzano se unió al ataque dejando una defensa con tres centrales.

El acoso del Guijuelo comenzó a ser insistente, pero en ese momento apareció un Brais que, si en la primera parte mostró unos momentos de duda que estuvieron a punto de costar un gol, en la segunda parte fue clave para evitar que el Guijuelo lograra el empate.

El partido dio un giro radical. El Guijuelo asumió los galones y se fue al ataque, pero no tenía las ideas claras. El Rápido estaba muy bien colocado. Las dos líneas no dejaban fisuras y los salmantinos no tenían las ideas claras, con lo que una y otra vez se estrellaban.

Borja Jiménez refrescó la línea medular, pues el partido estaba en un momento en el que una contra podía matar el partido. Cierto es que alguna ocasión tuvieron, pero no se le podía pedir velocidad a un Pablo Carnero que peleó todos los balones que le llegaron durante todo el encuentro. El cansancio era evidente, y ni el parón para refrescarse llegaba.

Como no podía ser de otra manera, el final no fue apto para cardiacos. La presión del Guijuelo era insistente, máxime tras reclamar unas manos de Trigeros dentro del área, cuando el balón le llega al jugador aurinegro rebotado, acción que ahora ya no es punible.

Curiosamente fueron los salmantinos los que llevaron peor la presión del resultado, pues fueron incapaces de trenzar dos pases seguidos, mientras que el sacrificio defensivo de los jugadores del Rápido les valió lograr la primera victoria de la temporada.

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