27 de febrero de 2017
27.02.2017
fútbol - Primera División

El Deportivo se confía a Pepe Mel

El club coruñés consuma el despido de Gaizka Garitano y negocia el fichaje del entrenador madrileño - Cristóbal, técnico del filial, dirigirá hoy el entrenamiento

27.02.2017 | 01:32
Gaizka Garitano. // C. Pardellas

Pepe Mel es el elegido para reflotar al Deportivo de la delicada situación en la que se encuentra, cuarto por la cola con solo dos puntos de ventaja sobre el descenso. El desastre en Butarque, escenario de la cuarta derrota consecutiva del equipo coruñés, acabó con la paciencia de la afición y también con la del consejo de administración sobre Gaizka Garitano, cuyo despido se consumó ayer tras la reunión de la directiva. El vasco se despedirá públicamente esta mañana en Abegondo y el Dépor se ha fijado en Mel, un entrenador de un perfil diferente. Son distintos, empezando por el carácter, mucho más abierto el madrileño. A la espera de que se cierre el acuerdo, el técnico del Fabril, Cristóbal Parralo, será quien dirija la sesión de esta mañana de la primera plantilla en la ciudad deportiva blanquiazul. Cristóbal estará acompañado por Javier Manjarín, su ayudante en el filial, y Julio Hernando, el preparador físico que llegó con Gaizka para el primer equipo.

El Dépor negocia con Mel, que ha trasladado al club su predisposición total a asumir el reto. Se trata de un motivador con una marcada apuesta por el fútbol combinativo y de ataque, aunque en A Coruña tendrá que mejorar a la fuerza el rendimiento defensivo del equipo para reconducir la situación. En su segunda y última etapa en el Betis, su aventura más reciente en los banquillos, solía utilizar como esquema base el 4-4-2, con tendencia a derivar hacia un 4-3-3 asimétrico para acumular más gente en posiciones ofensivas. No es un técnico que tienda a encorsetarse en ideas innegociables, sino que trata de adaptar su esquema a los futbolistas de los que dispone con el objetivo de obtener el máximo rendimiento posible. Eso sí, nunca se decanta por una defensa de cinco, solo en situaciones excepcionales.

José Mel Pérez (Madrid, 1963) ha dirigido 518 encuentros en ocho clubes diferentes. Inició su carrera como técnico en el Murcia en el año 2000 y luego pasó por Tenerife, Getafe, Alavés y Polideportivo Ejido antes de llegar al Rayo Vallecano, al que guió cuatro campañas, entre 2006 y 2010. Después estuvo otros cuatros años en el banquillo del Betis, al que ascendió a Primera y clasificó para la Liga Europa después de una década sin participar en competiciones continentales. Tras un breve paréntesis de seis meses en el West Bromwich, con el que cumplió el objetivo de la salvación, regresó al conjunto verdiblanco en diciembre de 2014 para conducirlo a un segundo ascenso. De nuevo en Primera, la pasada campaña fue destituido al término de la primera vuelta tras haber sumado 20 puntos en 19 jornadas. Ahora debe tomar las riendas de un Dépor que sigue anclado en los 19 tras no haber sido capaz de ganar ni un solo partido de los siete que ha disputado en 2017, nueve contando los dos de Copa frente al Alavés.

En su equipo de trabajo habitual figura como segundo entrenador Roberto Ríos, hijo del ex técnico deportivista Eusebio Ríos, y como preparador físico David Gómez. Con ambos estuvo en el Betis y luego se los llevó para su aventura inglesa en el West Bromwich. Mel fue quien subió a Fran Molano, el actual readaptador físico de la plantilla del Deportivo, desde el filial verdiblanco al primer equipo. Se reencontrará con él en A Coruña, al igual que con Alejandro Arribas, a quien dirigió en el Rayo. Su otra gran pasión, además del fútbol, es la escritura. Como novelista ha publicado tres obras: El mentiroso, El camino al más allá y La prueba. Un tipo peculiar, diplomático y hasta simpático, según los que lo conocen, que maneja bien las distancias cortas y las intervenciones públicas, sabiendo lanzar el mensaje que más conviene en cada momento.

Mel tiene por delante una complicada tarea, la de levantar a un equipo hundido, psicológica y futbolísticamente. El Dépor es frágil mentalmente. Cada vez que encaja un golpe ya no se levanta, y además en Leganés mostró una impotencia enorme a la hora de armar fútbol. Apenas se acercó a la portería de Herrerín, ni siquiera apelando al corazón. El resultado fue un contundente 4-0 que fue la sentencia de Gaizka, un técnico con el que el equipo blanquiazul solo ha ganado cuatro de los 23 encuentros de Liga disputados. Su sustituto en el banquillo tendrá que trabajar contrarreloj, ya que se le avecinan cuatro partidos en menos de dos semanas. El jueves recibe al Atlético de Madrid, el domingo visita al Sporting y la siguiente semana se enfrentará al Betis, el miércoles, y al Barcelona, el domingo. Un calendario apretado y exigente para sentar los cimientos de la reacción con puntos, que es lo que ahora mismo necesita el Deportivo.

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