25 de febrero de 2017
25.02.2017

Un Aspas bajo la manga

Berizzo sorprendió con un "doble lateral" con Roncaglia y Mallo para darle libertad al moañés, descargándolo de tareas defensivas

25.02.2017 | 01:51

Berizzo se mantiene fiel a un ideario. Ha construido un equipo de autor, totista como evolución del bielsismo, de personalidad definida: marcaje al hombre, intención vertical, afán de protagonismo con el balón... Pero el técnico plasma su visión a través de planteamientos que difieren en sus matices. Puede adoptar puntualmente una variante más atemperada, casi conservadora, como ante el Alavés; o confundir al adversario e incluso a su propio entorno cuando se espera una alineación convencional. Sucedió ante el Shakhtar. Berizzo revolucionó la escuadra desde la banda derecha. Una decisión criticada en los foros cuando se conoció; exitosa a la postre. "Algunas veces acierto", bromea Berizzo, que nunca se toma en serio a sí mismo, en la sala de prensa del Metalist.

La inclusión de Andreu Fontás desorientó a los analistas. ¿Tres centrales y dos carrileros? Al inicio del encuentro se descartó esa alternativa. Más difícil resultó concluir de qué estaba jugando exactamente Facundo Roncaglia. Sigue sin existir un acuerdo al respecto. Hugo Mallo se situaba por delante del argentino, aunque este a veces aparecía en zonas alejadas del flanco diestro o más avanzadas que las correspondientes a un defensa. "Doble lateral", los llama Berizzo.

El estratega celeste explica su táctica. "Imaginamos el ingreso de Andreu porque iba a manejar muy bien la pelota, íbamos a elaborar mejor el ataque. La presencia de Hugo en el doble lateral con Facundo nos iba a permitir tener a Iago (Aspas) en el centro del campo despreocupado de regresar con el lateral izquierdo. Y esa dupla de Iago y John (Guidetti) otorgó las mejores acciones ofensivas. El plan de partido sucedió", se ufana.

A Mallo lo había probado ya como mediocentro en Ipurua, con malos resultados. Adelantar su posición en la banda fue una invención reciente, que ni el marinense esperaba: "Yo volvía de estar tocado durante algunos días. Lo ensayamos en los últimos entrenamientos".

Aunque quizás a Berizzo le gustó esa combinación Roncaglia-Mallo porque le permitía frenar las asociaciones entre Ismaily y Taison, priorizó la libertad de Aspas: "La presencia de Hugo nos iba a permitir no sacar del centro del campo a Iago, tenerlo sin perseguir a nadie, jugando contra los dos centrales. El trabajo de John y Iago fue fundamental en balones largos. Generamos acciones de peligro a la espalda de los centrales".

"Los riesgos se toman", asume Berizzo. "Me alegro mucho. Creo mucho en lo que hago, creo mucho en la ejecución y convicción de mis futbolistas cuando ideo un plan de partido. Nos debemos sentir muy satisfechos".

El plan de Berizzo contemplaba cómo podía evolucionar el partido, que él promovía "de minuto a minuto, de metro a metro, muy abierto". A Jozabed lo reservaba para emplearlo cuando la zapa hubiese surtido efecto en los pulmones ucranianos. Llegado el instante, lo sacó a cambio de Roncaglia, que además había sido amonestado, reubicando a Hugo a su demarcación natural: "Luego, a través del desgaste producido, Jozabed le dio claridad al pase y eso también nos fortaleció. Todo lo que fue sucediendo nos favoreció".

No todo se contiene en la pizarra. "Siempre creímos en la victoria", sostiene Berizzo. "Sacamos un rédito absoluto a la fortaleza, mental antes que física, lo que explica la prórroga, con el Celta dominando a través del balón. Nuestro equipo honró el fútbol de ataque junto a nuestro rival".

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