19 de febrero de 2017
19.02.2017

Sin solución a corto plazo para el mal estado del campo

El técnico asegura que la inestablidad del césped perjudica al equipo, pero admite que el problema tiene muy difícil arreglo

19.02.2017 | 02:24

El problema del mal estado del césped de Balaídos se ha vuelto crónico y tiene muy difícil solución. Los problemas del campo, inestable y quebradizo, están perjudicando de forma evidente al Celta, como se pudo comprobar en el reciente enfrentamiento europeo contra el Shakhtar, que propició las quejas de titulares como Daniel Wass y Hugo Mallo, que achacaron al deficiente estado del terreno de juego buena parte de los problemas que tuvo el equipo contra los ucranianos.

El técnico celeste, Eduardo Berizzo, no quiso ir ayer tan lejos pero sí reconoció que la inestabilidad del terreno de juego perjudica el plan ofensivo del Celta y confesó que el problema tiene difícil solución debido a la humedad subterránea de Balaídos por la canalización del río Lagares bajo el estadio.

"Nuestro campo es inestable y eso te obliga a un toque más al balón. Eso lentifica el juego y, cuando quieres atacar, te expone a espacios grandes. Y en espacios grandes, cuando arrancas, te resbalas, como el pasó el otro día a Jonny", explicó ayer el preparador céltico, que no quiso excusarse en el la problemática del campo para justificar los malos resultados que pueda firmar el Celta. "Estamos más adaptados al campo que nuestros rivales, así que lo miro por el lado positivo", dijo.

El entrenador del Celta explicó que ha hablado en diversas ocasiones con el club para intentar encontrar una solución, que no parece fácil.

El Celta se gastó la pasada temporada 400.000 mil euros en renovar el césped de Balaídos, pero semejante desembolso no ha conseguido solucionar los problemas que presentaba en el antiguo campo, que incluso se han visto agravados con el paso de los partidos. "La explicación es que el campo tiene una humedad subterránea muy difícil de controlar", apuntó Berizzo, que no logró explicar por qué otros céspedes han aguantado mejor en el pasado, ya que el problema de la humedad subterránea siempre ha estado presente. "Será que este año ha subido la marea", bromeó. Aunque precisó: "Cambiar de nuevo el césped no será una solución porque la humedad volvería a afectarle. De hecho, lo han cambiado hace poco."

La solución, según entiende Berizzo, está en manos de los especialistas. "Jugamos en un campo muy blando e inestable, ojalá puedan solucionarlo pronto", apuntó .Y agregó: "La gente especializada debe encontrar una solución. Solo puedo decir que es inestable y obliga a un fútbol más lento porque puedes equivocarte constantemente. El temor de equivocarte te hace jugar más lento y a veces te hace resbalar. Ojalá los especialistas lo solucionen".

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