17 de febrero de 2017
17.02.2017

La fe inquebrantable del capitán

"Por supuesto que se puede remontar. Hay que creer", exige Mallo el día en que alcanzaba los 250 partidos con el primer equipo

17.02.2017 | 02:35
Hugo Mallo cae encima de Ismaily, durante un lance del juego. // R. Grobas

Mezcla extraña de sentimientos en Hugo Mallo. Domina el fastidio de la derrota sobre la satisfacción de su buen encuentro personal. Pero estas son sensaciones inmediatas, de resaca, que pronto se irán diluyendo. Sobre ellas se impone el orgullo de haber sumado 250 partidos con el primer equipo céltico. Una cifra que lo sitúa ya entre los grandes de la historia del club a sus todavía tiernos 25 años.

Mallo debutó oficialmente con los profesionales el 29 de agosto de 2009 ante el Numancia. Fue Eusebio Sacristán el que se atrevió, sin que le importase que apenas había cruzado la frontera de la mayoría de edad. Hugo y el equipo han crecido a la par. El lateral ha tenido que superar lesiones graves como una rotura del cruzado y una fractura de clavícula. Se ha sobrepuesto a equivocaciones como su comportamiento en la grada de Riazor durante un derbi al que asistía como aficionado. Hoy es un capitán con madurez y empaque. Todavía le queda Manolo lejos. El vigués, referencia para todos los que portan el brazalete, acumuló 532 partidos en dieciséis temporadas. Poder aspirar a esa cifra depende de la longevidad que tenga Mallo como jugador y su permanencia en la plantilla -el Celta le negó a Manolo la posibilidad de cambiar de aires en un tiempo de reglamentación restrictiva-. El marinense ya advierte: "Quiero llegar al máximo. Estoy en el club que me lo ha dado todo desde pequeñito y es un orgullo formar parte de él. Hoy son 250 partidos, estoy muy contento, pero es también gracias a mis compañeros, que me ayudan cada día".

Cuando se retire, serán esos números los que resuman su carrera. Hoy prevalece lo actual, que son las derrotas que está sufriendo el Celta. "Semana rara", conviene Mallo. "El equipo está haciendo un gran trabajo. No merecimos perder ni en el Calderón ni hoy. Hay que estar tranquilo. El equipo está haciendo un buen trabajo, no se están dando los resultados pero con este ritmo se van a dar", augura.

El lateral atribuye la derrota al infortunio, más allá de la agudeza ucraniana. "Sabíamos que tenían jugadores peligrosos arriba, sobre todo muy rápidos. Aun así el equipo quiso llevar el peso del partido. Hicimos más méritos para sacar un resultado positivo que negativo. Un resbalón nos ha puesto la eliminatoria en contra", se lamenta, antes de deslizar su crítica hacia el estado de la cancha. "Son situaciones que pasan en el terreno de juego, detalles que nos cuestan partidos. Pero mis sensaciones son que el equipo cree, que lo intenta. El resbalón no se puede trabajar, no puedes hacer nada? O sí, cambiar el campo, que está fatal. Pero no hay que quejarse de nada y pensar que le vamos a dar la vuelta".

Hugo Mallo insistirá en el contenido optimista de su discurso. "No es el mejor momento en cuanto a resultados pero las sensaciones son otras. Peor sería si no tuviésemos esas buenas sensaciones". De lo que concluye que la remontada es factible: "Sabemos que es difícil, tanto por el rival como por las temperaturas que nos vamos a encontrar. Pero hay que creer, estar todos juntos y seguir hacia delante". Añadirá: "Por supuesto que se puede remontar. Para eso vamos a trabajar".

Sí acepta el mal desempeño celeste en una faceta: "Nos ha faltado quizás tener un poco más de tranquilidad en ese último pase y elegir mejor en las decisiones finales. Ellos han esperado su oportunidad, la han aprovechado y han vivido de ese gol. Hay que creer".

Su último mensaje se dirige a la afición: "Es un palo para todos. Que tengan tranquilidad, que confíen, vamos a darlo todo. Es lo importante. Si se puede, bien; si no, que se sepa que se dio todo, que haya actitud y se vea que vamos a morir en el campo".

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